Patrimonio Alimentario Maule

1 Productos y preparaciones de la Región del Maule Proyecto financiado a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) del Gobierno Regional del Maule y su Consejo Regional Patrimonio Alimentario de Chile Productos y Preparaciones de la Región del Maule

2 Patrimonio Alimentario de Chile Patrimonio Alimentario De Chile Productos Y Preparaciones De La Región Del Maule Fundación para la Innovación Agraria (FIA) Autoras y fichaje bibliográfico: Pilar Alarcón Norambuena y Camila Leclerc Guerra, investigadoras, Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (FUCOA). Coordinadores: Alejandro Arias Rivera, Pilar Alarcón Norambuena y Camila Leclerc Guerra. Recopilación de terreno: Pilar Alarcón Norambuena, Camila Leclerc Guerra, Franco Castellani Alegría, Rubén Tapia Ramírez, Alejandro Morales Yamal, Alejandro Arias Rivera, Sebastián Soto Salas. Sistematización de la información: Pilar Alarcón Norambuena y Camila Leclerc Guerra. Fotografías: Franco Castellani Alegría. Corrección técnica de contenidos: Sonia Montecino Aguirre, Robert Giovanetti Machuca - FIA. Edición de texto: Juana Inés Casas. Diseño y diagramación: Victoria Neriz Fuentealba. Registro de Propiedad intelectual: 2025-A-10589 Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, en todo o en parte, ni registrada o transmitida por sistema alguno de recuperación de información, en ninguna forma o medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin previo permiso por escrito de Fundación para la Innovación Agraria (FIA). Impresión: Imprenta Feyser Primera edición: Noviembre 2025

3 Productos y preparaciones de la Región del Maule Huaso a caballo por carretera hacia San Javier de Loncomilla, provincia de Linares. Fotografía: Franco Castellani Alegría

4 Patrimonio Alimentario de Chile Cristina Rodríguez Eloz cocinando sopa de trilla en una tradicional olleta, localidad de Gualleco, comuna de Curepto, provincia de Talca. Fotografía: Franco Castellani Alegría

5 Productos y preparaciones de la Región del Maule ÍNDICE Agradecimientos 8 Presentación Fundación para 11 la Innovación agraria, FIA Saludo Gobernador Regional 13 Prólogo 14 Introducción 17 Espacios geográficos, aspectos 21 climáticos y administrativos Historia de la Región del Maule 27 Antecedentes de las cocinas 37 en la Región del Maule Metodología para la definición 47 de alimentos patrimoniales Inventario 51 Productos agrícolas 53 Cereales Trigo 55 Tortilla de rescoldo 56 Churrasca 57 Galleta 58 Sopa de trilla 59 Chercán/Chéican 61 Arrebozado o albóndigas de harina 62 Guañaca 63 Trigo cocido con arvejas 64 Mote de trigo 65 Maíz 67 Chuchoca 68 Chuchoca en hoyo 69 Cazuela de pavo con chuchoca 70 Humitas a las brasas 71 Tubérculos y leguminosas Poroto 73 Poroto pejerrey 74 Porotos con chuchoca 75 Porotos con trigo mote partido o locro 76 Porotos granados con choclo picado 77 Papa 79 Papas con mote 80 Papas con harina tostada 81 Locro de chuchoca 82 Frutos Uva 85 Arrope 86 Arrope con quinua 87 Agraz 88 Chicha cruda 89 Asoleado 90 Licores 92 Apiado 93 Vino 94 Papaya 97 Papaya al jugo 98 Olivo 101 Aceituna sajada 102 Membrillo 105 Dulce de membrillo 106 Tomate 109 Chancho en piedra 110 Plantas silvestres Chagual 113 Ensalada de chagual con aceitunas 114 Culén 117 Ponche de culén 118 Frutilla blanca 121 Productos silvestres 123 Hongos Changle 125 Estofado de changle 126 Callampa de pino 129 Salsa de tomates con callampa 130 Callampa rosada 133 Ensalada de callampa rosada 134

6 Patrimonio Alimentario de Chile Condimentos 137 Sal de mar 139 Ají 141 Ají ahumado y molido 142 Productos ganaderos 145 Animales domésticos Caprino 147 Charqui 148 Ovino 151 Guata de cordero rellena 152 Carbonada de cordero 153 Albóndigas de cordero 154 Cazuela de cordero con mote 156 Carne sancochada 158 Carne sancochada con mote 159 Carbonada de interiores o chanfaina 160 Bovino 163 Causeo de patitas 164 Queso fresco 165 Plateada 166 Porcino 169 Cazuela de chancho 170 Chicharrones 171 Chuchoca con chicharrones 172 Queso de cabeza 173 Longaniza 174 Prieta 175 Papa guata 176 Aves de corral Gallina/Pollo 179 Cazuela de pollo con recaudo 180 Productos marinos 183 Pescados Róbalo 185 Pantrucado de róbalo 186 Caldillo de róbalo 187 Mariscos y crustáceos Piure 189 Birraña 190 Empanada de mariscos con piure 191 Platacho 192 Camarón de vega 195 Sopa de camarón 196 Empanada de camarón 197 Camarones a las brasas 198 Algas Cochayuyo y ulte 201 Porotos con cochayuyo 202 Luche 205 Guiso de luche 207 Frito de luche 208 Preparaciones dulces 209 Empanadillas de pera 210 Helado de nieve 211 Firigües 214 Roscas 215 Caña dulce 216 Alfajor de harina y afrecho 217 Leche asada 218 Arrope de miel con mote 219 Tortas curicanas 220 Tortas Margarita 222 Biografías de las cultoras 226 y los cultores Nota aclaratoria 240 Bibliografía 244

7 Productos y preparaciones de la Región del Maule Trilla a yegua suelta en la localidad de Coipue, comuna de Hualañé, provincia de Curicó. Fotografía: Franco Castellani Alegría

8 Patrimonio Alimentario de Chile AGRADECIMIENTOS Este trabajo no habría sido posible sin el compromiso y la sensibilidad de un gran equipo humano, en el que cada persona aportó un valor esencial. Gracias a este esfuerzo colectivo, hoy podemos invitarles, a través de estas páginas, a maravillarse con la riqueza alimentaria del Maule: sus sabores, sus saberes y sus historias. Expresamos nuestro reconocimiento a FIA y al Gobierno Regional del Maule, quienes confiaron en FUCOA y en sus investigadoras para dar continuidad a la serie Patrimonio Alimentario en esta región. Nuestro agradecimiento más profundo es para los cultores y cultoras, quienes tan generosamente nos abrieron las puertas de sus hogares y compartieron sus conocimientos, experiencias y vivencias. Este libro no habría sido posible sin su aporte invaluable. De la provincia de Cauquenes: Herminio Peña Ayala, Hugo Peña, Marcelo Peñalosa Espinoza, Jorge Lavín Acevedo, María Escobar López, María León Gallardo, Meres Jaque Díaz, Mirella Muñoz, Oscar Orellana, Rosa Apablaza Aravena, Verónica Valenzuela Muñoz. De la provincia de Curicó: Daniel Beltrán, Elsa Jara Maripangue, Eufemia Machuca Valenzuela, Fernando Labra, Hortensia Muñoz Torres, Josefina Becerra Hernández, Juan Correa Rojas, Juan Pablo Asenjo, Luis Farías Navarro, Luis González Canales, Mabet Rivera, Malvina Meléndez Ahumada, Margarita Orellana Álvarez, Margarita Ruz Zúñiga, María Cristina Lobos Inostroza, María Cruz Díaz, María Meléndez Maldonado, Mercedes Becerra Navarro, Nicolás González, Orlando Morales Muñoz, Pamela Guerrero Arce, Patricia Navarro Valdés, Reinaldo Cubillos Gutiérrez. De la provincia de Linares: Anadelia Norambuena Ávila, Berta Urrutia Rojas, Carmen Alarcón Castillo, César Opazo Vargas, Claudia Oñate Cabrera, Freddy Alfaro Norambuena, Lorena Valdés Morales, Luz Molina Ramos, María Luisa Muñoz Sepúlveda, Mercedes Suárez Prado, Mirta Vásquez Ruiz, Nataly Morales Oñate, Sonia Molina González, Valesca Morales. De la provincia de Talca: Arcy Huequelef, Berta Rojas Arancibia, Carlos Arenas Rojas, Claudia Aravena Gavilán, Cristina Rodríguez Eloz, Dionisio Carrasco Morales, Doralisa Rodríguez Gómez, Eduardo Cancino Bravo, Emma Briones López, Isabel Mendoza, Jorge Garrido, Luis Letelier Contes, María Fuenzalida Núñez, María Herrera Morales, María Reyes Parada, Maritza Cáceres Pacheco, Moisés Navarro González, Prosperina Cabrera Sepúlveda, Rosa Morales Parraguez, Rosa Widdles Medina, Sara Vergara Cáceres, Silvia Faúndez García, Teresita Cáceres Verdugo, Vicente López, Viviana Muñoz Herrera, Zoila Sepúlveda Amaro.

9 Productos y preparaciones de la Región del Maule Nuestra gratitud al equipo de trabajo maulino, por todo el esfuerzo y las horas invertidas realizando los primeros acercamientos a los cultores y cultoras de la región y brindándonos valiosa información recogida en las entrevistas. Agradecemos también la colaboración de Servicio País, que facilitó el contacto con comunidades a través de sus profesionales, así como a las Ilustres Municipalidades de Romeral, Río Claro, Hualañé y Molina, cuyas oficinas de Turismo y de Desarrollo Comunitario aportaron información fundamental. Del mismo modo, destacamos la disposición del INDAP Regional, que con su conocimiento de los territorios se transformó en un nexo clave para llegar a cultoras y cultores. También reconocemos la colaboración de la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura del Maule, INIA Cauquenes y la Biblioteca Pública de San Rafael.

10 Patrimonio Alimentario de Chile César Opazo Vargas mostrando uvas en parras en cabeza localidad de Caliboro, en la comuna de San Javier, provincia de Linares. Fotografía: Franco Castellani Alegría

11 Productos y preparaciones de la Región del Maule PRESENTACIÓN FUNDACIÓN PARA LA INNOVACIÓN AGRARIA, (FIA) El patrimonio agroalimentario constituye una de las expresiones más valiosas de la identidad de los territorios. En el convergen la historia, relatos, conocimientos transmitidos entre generaciones, las prácticas productivas locales y la relación que las comunidades han construido con su entorno a lo largo del tiempo. En la Región del Maule, se manifiestan en una amplia diversidad de productos, preparaciones y tradiciones que forman parte de la vida cotidiana y de la memoria colectiva de sus habitantes. La riqueza de los productos y preparaciones que dan vida a este libro son el resultado de un largo proceso de adaptación, aprendizaje e innovación. Detrás de cada receta existe el trabajo de agricultores, productores, cocineras, y familias que han sabido conservar saberes y técnicas que hoy constituyen un patrimonio cultural de enorme valor para Chile. En FIA entendemos que la innovación no solo se expresa a través de nuevas tecnologías. También está presente en la capacidad de reconocer, rescatar y proyectar aquellos activos territoriales que distinguen a cada región o territorio inserto en él. Valorar el patrimonio agroalimentario es una forma de fortalecer la identidad local, generar nuevas oportunidades de desarrollo y contribuir a que las comunidades sean protagonistas de su propio futuro. Este libro forma parte del esfuerzo que impulsa FIA. Andrés Gálmez Commentz Director Ejecutivo FIA

12 Patrimonio Alimentario de Chile Arcy Huequelef cocinando cazuela de pollo con recaudo en un fondo localidad de Las Garzas, comuna de San Clemente, provincia de Talca. Fotografía: Franco Castellani Alegría

13 Productos y preparaciones de la Región del Maule SALUDO GOBERNADOR REGIONAL Como Gobierno Regional del Maule, celebramos con orgullo la publicación del libro Patrimonio Alimentario de Chile, una obra que pone en valor los productos y preparaciones tradicionales de nuestra región, y que reconoce lo más profundo de nuestra identidad: la relación entre la tierra, sus frutos y la sabiduría de nuestra gente. Este libro es mucho más que una recopilación de recetas: es una radiografía cultural y agrícola del Maule. En sus páginas se rescata con sensibilidad el profundo vínculo entre los cultivos tradicionales y la mesa campesina, reflejando la historia viva de quienes, por generaciones, han trabajado la tierra con esfuerzo y dedicación. Así, se pone en valor la agricultura y la alimentación como parte inseparable de nuestro patrimonio. Desde una región agrícola por excelencia, sostenemos que el desarrollo solo es posible si se construye sobre nuestras raíces. Y esta publicación es una prueba concreta de que el conocimiento ancestral y las técnicas heredadas no solo tienen valor histórico, sino que son fundamentales para enfrentar los desafíos del presente. Este libro nos invita a valorar lo nuestro, a cuidar nuestros cultivos tradicionales, a preservar las semillas y los saberes que conforman una cultura alimentaria rica, diversa y resiliente. Quiero felicitar a las autoras, a la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y a la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro (FUCOA) por este valioso trabajo, que va en línea con lo que impulsamos como Gobierno Regional: revalorizar la agricultura, rescatar nuestros saberes, fortalecer el campo chileno y proyectar al Maule desde su corazón productivo y cultural. Además, destaco que esta publicación ha sido financiada por el Gobierno Regional del Maule con el firme propósito de rescatar, preservar y poner en valor el patrimonio gastronómico de nuestro territorio. Hoy no existe un catastro formal de productos y preparaciones patrimoniales en la región, y esa ausencia representa un riesgo real de pérdida. Esta iniciativa surge como una respuesta concreta ante la necesidad de documentar y difundir recetas ancestrales e ingredientes endémicos que son parte esencial de nuestra identidad. Así, fortalecemos la cultura local y promovemos una economía basada en el valor de lo propio. Este libro es una invitación a conocer, a degustar y, sobre todo, a reconocer. Porque al proteger y difundir nuestro patrimonio alimentario, también estamos cuidando lo que somos, fortaleciendo nuestra identidad, nuestra agricultura y nuestro futuro. Pedro Pablo Álvarez-Salamanca Gobernador Regional del Maule

14 Patrimonio Alimentario de Chile PRÓLOGO “En términos demasiado simples pero útiles, la estancia conecta el predominio de la ganadería y la hacienda al del cereal, particularmente el trigo. Por supuesto que el esquema anterior no es una cronología, sino que una tendencia gruesa, ya que siempre el campo maulino y el campo del Valle Central han estado marcados por la heterogeneidad de sus modos de vida en los que conviven simultáneamente formas arcaicas, antiguas y contemporáneas”. Pedro Gandolfo1. El libro Patrimonio Alimentario de Chile. Productos y preparaciones de la región del Maule, escrito por Pilar Alarcón y Camila Leclerc, viene a conformar y a complementar una parte del abanico chileno del patrimonio biocultural, el alimento y sus técnicas de transformación y consumo, que se ha ido recogiendo en la serie de inventarios que la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) publica desde el año 2012. Con la colaboración de FUCOA hoy podemos contar con una recopilación e investigación que aborda una región, la del Maule, sin duda, simbólica y señera para el patrimonio culinario que existe en nuestro país, y que pone de manifiesto cómo algunos productos y sus sistemas productivos se transforman, que algunas técnicas desaparecen, pero que las estructuras culinarias y sus significados permanecen. Apreciamos en el texto que la tradición triguera, que ya no tiene la amplitud del pasado, sigue estando presente en la elaboración y consumo de la tortilla y la churrasca, como panes que hablan del devenir precolonial (la técnica del rescoldo) y colonial, así como la galleta que se alza en tanto recuerdo y “archivo” del pago al inquilino; una galleta que emblematiza un vínculo, un estilo de vida y una composición de clase. Podríamos decir que las preparaciones de este cereal, registradas por las autoras, son un testimonio de la cultura cerealera que les dio origen y forma. La convivencia de esta con la cultura del maíz, de raigambre indígena, queda de manifiesto en la inclusión de la chuchoca en varias preparaciones como los porotos, el locro y la cazuela, sobre todo de ave, que adquieren su estilo con esta suerte de harina espesante y que aporta el sabor antiguo a los platos maulinos recopilados. Si bien muchos de los productos y preparaciones de la región encuentran sus símiles a nivel nacional, este hecho no es extraño si asumimos la hipótesis -que nace de la investigación de nuestros acervos culinarios- que el patrimonio alimentario chileno se caracteriza por platos compartidos, universales en cuanto a denominación y estructuras, que son interpretados regionalmente con variantes locales de técnicas y consumo. Las regiones son divisiones político-administrativas que no necesariamente coinciden con las grandes áreas 1 En “Alguna Luz para este pueblo. Un ensayo sobre el campo”, Ediciones UCM, 2022:138

15 Productos y preparaciones de la Región del Maule culturales que las antecedieron o que la historia biocultural va construyendo en su devenir. Así comidas como el chercán, están en la categoría de los ulpos y cochos (la base de harina tostada y agua); las chichas (fermentación de frutas cultivadas o silvestres), las cazuelas, los platos de cochayuyo, luche y ulte, los quesos, los arropes, se encuentran esparcidos por las distintas áreas culturales compartidas, pero toman singularidades y sabores locales. Este libro recoge entonces aquello que podríamos denominar las variaciones regionales, pero también las comidas que se apartan de lo universal y que poseen un sello propio, otorgando al territorio culinario del Maule un carácter particular. Con este concepto de particular no estamos esencializando “orígenes” —que en el sistema de mercado son vendibles, pero que en el plano patrimonial son valores identitarios— sino más bien dando cuenta de una creatividad, de la creación de un estilo y de un sistema de gustos característicos. En este caso, se pueden destacar las albóndigas de harina, la caña dulce, el estofado de changles, la chanfaina, el pantrucado de róbalo, la birraña, los firigües, la sopa de trilla, el alfajor de harina y afrecho, entre otros. Tanto la ensalada de chagual como el ají ahumado, si bien son de un consumo más universal, tienen en el Maule una fuerte raigambre y forman parte del sistema de los gustos (por eso no es extraño que se esté experimentando allí el cultivo de la puya2). El chancho en piedra es, desde una mirada patrimonial, un emblema regional ineludible y que este inventario recoge y releva. Celebramos la aparición de este libro, el trabajo de recopilación realizado por las autoras junto a otros, así como la impecable sistematización de esas pesquisas; del mismo modo, la inclusión de apartados geográficos e históricos dan importantes contextos a la investigación en terreno. Los paisajes de la región son abordados con amplitud, así como las voces de quienes salvaguardan los acervos culinarios frente a las transformaciones que modifican las viejas formas productivas. Esperamos que los procesos implícitos en la documentación y registro del patrimonio culinario regional confluyan hacia la puesta en valor de los saberes alimentarios y en el aprecio a su mantención dentro del cambiante universo productivo y socio-simbólico. Este nuevo libro de la serie de Patrimonio Alimentario es una contribución de gran importancia para entender y conocer la simultaneidad de tiempos que conviven en la elaboración de un chercán, de un chancho en piedra, de una tortilla de rescoldo y con ello nos abre al Maule profundo y sus huellas de continuidad y cambio. Sonia Montecino Aguirre Antropóloga, escritora y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2013 2 Entre quienes experimentan este cultivo, conocido como chagual, se encuentra Paulo Russo para abastecer restaurantes gourmets de cocina chilena.

16 Patrimonio Alimentario de Chile Eufemia Machuca Valenzuela en su cocina en la localidad Los Coipos, comuna de Hualañé, provincia de Curicó. Fotografía: Franco Castellani Alegría

17 Productos y preparaciones de la Región del Maule INTRODUCCIÓN La cultura es uno de los ejes centrales de la tarea de la Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro, FUCOA. Y los productos y preparaciones de la tierra y el mar, que han sido el centro de la investigación que ha dado vida a este libro, son protagonistas de la cultura y la tradición de la Región del Maule. Han acompañado a diversas generaciones, son parte esencial del patrimonio cultural inmaterial. Han sido y son vestigios de los cambios, vicisitudes, glorias y apogeos que han marcado el devenir de las comunidades en donde se encuentran presentes. Este libro es parte de la serie Patrimonio Alimentario de Chile, iniciativa de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), proyecto financiado a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) del Gobierno Regional del Maule y su Consejo Regional que FUCOA, a través de su equipo de investigación, asumió con el objeto de valorar y proyectar la cocina maulina. El inventario aquí presente se construyó principalmente a partir de un acucioso trabajo en terreno, basado en entrevistas y largas conversaciones con cultores y cultoras, y una completa revisión bibliográfica. La diversidad de voces y miradas que confluyen en esta investigación permite dar a conocer una visión amplia y genuina de los productos y preparaciones locales, muchas veces invisibilizados por la modernidad o acechados por el inclemente olvido. La recopilación de más de cien productos y preparaciones maulinas es un acto de salvaguarda que busca marcar la huella de lo nuevo a partir de la tradición y superar el temor de no pocos cultores y cultoras a compartir sus recetas por creer que robaríamos sus secretos o porque creían que el conocimiento que tenían no era valioso. Este escrito es un llamado a compartir, transmitir y comprender que los saberes patrimoniales que rodean las cocinas son semillas para el futuro y, como tales, esperamos que se convierta en una herramienta para estudiantes, investigadores, cocineros, productores y para cualquier persona interesada en conocer la cocina maulina, escenario de actos profundamente humanos, en los que se produce el encuentro y el diálogo y se forja la identidad. Pilar Alarcón Norambuena Equipo de Investigación FUCOA

18 Patrimonio Alimentario de Chile Paisaje pre cordillerano en el sector Los Queñes, comuna de Romeral, provincia de Curicó. Fotografía: Franco Castellani Alegría

19 Productos y preparaciones de la Región del Maule

20 Patrimonio Alimentario de Chile Paisaje Cordillerano, Laguna del Maule. Fotografía: Franco Castellani Alegría

21 Productos y preparaciones de la Región del Maule ESPACIOS GEOGRÁFICOS, ASPECTOS CLIMÁTICOS Y ADMINISTRATIVOS Por Alejandro Morales Yamal

22 Patrimonio Alimentario de Chile ESPACIOS GEOGRÁFICOS El territorio de la Región del Maule alcanza una superficie total aproximada de 30.500 km2, que incluye espacios inhabitados en la Cordillera de los Andes debido a las restricciones físicas de las partes altas de nuestra geografía que están sobre los 2.000 metros de altura, donde se registran factores como bajas temperaturas (que pueden llegar a 15 o 20 grados bajo cero), una baja presión de oxígeno, fuertes vientos, un tipo especial de relieve y la conformación orográfica del territorio, entre otros. También hay que considerar problemas de accesibilidad y conectividad vial debido a las fuertes pendientes, a la presencia de ríos profundos y encajonados, y a montañas de difícil tránsito. Por último, están las limitaciones dadas por la escasez o ausencia total de recursos para la sobrevivencia permanente como puede ser la mala calidad de los suelos, la existencia de terrenos sin drenaje, inundables o pantanosos. Si se consideran solo los sectores del territorio andino, estos comprenden una superficie aproximada de 7.500 km2. Este cálculo permitiría concluir que la Región del Maule presenta alrededor de un 75 por ciento de habitabilidad. Sin embargo, en la práctica, esta superficie es bastante menor si se agregan otros territorios que presentan distintos tipos de restricciones. La mayor parte de ellos se desarrolla en el área occidental, principalmente en la Cordillera de la Costa. Muchos de estos sectores fueron intensamente explotados en el pasado, en particular desde la segunda mitad del siglo XIX. En dicho período, tuvo auge el cultivo del trigo del secano y la construcción de faluchos maulinos. En la actualidad, gran parte de estos sectores carecen de vegetación nativa y están siendo sometidos a intensos procesos de laterización y erosión, donde profundas cárcavas no solo hieren el paisaje, sino también la habitabilidad del campesino local. Además de la plantación extensiva e intensiva de bosques introducidos para su explotación forestal, lo que ha determinado la falta de recursos hídricos para la sobrevivencia local. Hay que agregar también algunos sectores de llanuras costeras recubiertas por extensas dunas y arenales, tales como Chanco, Quivolgo, Junquillar, la Trinchera, que se extienden prácticamente por todo el litoral. La suma de estas áreas alcanza fácilmente unos 4.500 km2, lo que representa el 15 por ciento del territorio regional. Si se suman los 7.500 km2 de la superficie andina, el área no habitada total alcanzaría prácticamente al 40 por ciento, unos 12.000 km2. Los espacios habitados de la Región del Maule presentan grandes variaciones de densidad por unidad de superficie y diferentes patrones de distribución de asentamientos humanos. Los 18.500 km2 que representa el área de habitación de la población regional se distribuyen principalmente en el corredor central del territorio, es decir, en la Depresión Intermedia. En esta parte domina el clima mediterráneo, cuyos indicadores bioclimáticos son más favorables para el organismo humano y las especies de cultivos diversos. Se encuentran aquí los mejores terrenos para la agricultura ya que los suelos están conformados por materiales de origen fluvioglacial y volcánico, más otros de carácter aluvial como arenas, arcillas o cenizas volcánicas que incrementan la fertilidad junto a los sistemas de regadío planificados y a las cuencas hídricas presentes: Mataquito, Maule, Loncomilla, Perquilauquén, entre otras. Dentro de este contexto de habitabilidad no puede ignorarse la influencia del acceso hacia y desde las regiones más importantes y dinámicas a nivel nacional, que permiten conectar la zona con metrópolis del centro sur del país a través de carreteras principales (Ruta 5 sur) y carreteras secundarias (Arco Oriente, Ruta de Los Conquistadores), así como a través de la línea férrea central.

23 Productos y preparaciones de la Región del Maule El resto de la superficie habitada aparece un tanto dispersa y discontinua y en una posición más bien perpendicular al valle central. Corresponde a los diversos valles fluviales que cruzan transversalmente la región, y entre ellos cabe destacar el río Teno, que junto al río Lontué conforman el río Mataquito unos kilómetros al norte de la localidad de Sagrada Familia. Luego está el río Maule, con cuyos afluentes constituye una de las hoyas hidrográficas de mayor tamaño del país. Todos ellos acceden al eje central del río antes de penetrar en la Cordillera de la Costa. Destacan el río Claro por el norte y por el sur, el río Loncomilla, que a su vez recibe las aguas del Longaví, Achibueno y Perquilauquén. Por último, se debe incluir una faja de planicies litorales no cubierta de dunas y que se desarrolla entre la vertiente pacífica de la mencionada cordillera y el frente arenoso costero próximo al mar, principalmente al norte del curso inferior del río Maule. En resumen, se identifican cuatro ecosistemas bien definidos de oriente a poniente: la Cordillera de Los Andes y la precordillera (montaña), el valle central en la Depresión Intermedia, la Cordillera de la Costa en el secano interior y el Litoral en la costa oriental; cada uno con paisajes determinados, con climas y usos de suelo totalmente diferenciados. ASPECTOS CLIMÁTICOS El clima de esta región presenta curiosos aspectos ya que lejos de mantenerse el regular descenso de la temperatura general que es característica en la proyección norte-sur de nuestro territorio, esta aumenta sus promedios alcanzando cifras extremas tanto en verano como en invierno. Pero todos los fenómenos geográficos tienen su explicación y el contraste que se advierte entre San Fernando, en la Región de O’Higgins, y Talca en que la primera recibe una fuerte influencia marítima ante la pérdida de altura de la Cordillera de la Costa, de tal manera que, así como disminuyen sus temperaturas medias, aumentan los promedios de precipitaciones anuales, mientras que no sucede lo mismo en Talca. Más al sur, en la cuenca de Cauquenes, aumenta la temperatura anual y disminuyen aún más las precipitaciones, pero aquí se trata de un microclima originado por los cordones de la Cordillera de la Costa que la rodean. No obstante, debe tenerse en cuenta que las fajas de relieve y la influencia del mar son los factores que diferencian en forma más notable los elementos del clima a lo largo del país y de esta región. En la costa, bajo la influencia moderadora del océano, las amplitudes térmicas son pequeñas y no sobrepasan los 8°C anuales. Al interior del valle central disminuyen las precipitaciones, pero aumentan las diferencias de temperaturas mínimas. En Talca, por ejemplo, alcanzan 2°C en julio (invierno) y 10°C en enero (verano). En cuanto a las lluvias, aunque menores que en la costa, se siguen dando entre los meses de mayo a septiembre. En Linares, las temperaturas son inferiores a 6,7° C en julio, pero las precipitaciones pueden alcanzar a 1.064,8 mm. En el sector andino, disminuyen las temperaturas en relación con la altura y aumentan fuertemente las precipitaciones, que prácticamente triplican las del litoral. Por ejemplo, en la Laguna del Maule caen más de 3.000 mm anuales. En cuanto a los vientos cordilleranos, es característico el puelche o terral, que al anochecer baja hacia los valles refrescando las cálidas noches estivales. En síntesis, la Región del Maule presenta, en general, un clima estacional, denominado como mediterráneo templado, con un invierno lluvioso y frío y un verano seco y caluroso.

24 Patrimonio Alimentario de Chile ASPECTOS ADMINISTRATIVOS La Región del Maule se divide política y administrativamente —desde el punto de vista del ordenamiento territorial— en cuatro provincias que se distribuyen de la siguiente manera: la provincia de Curicó por el norte, la provincia de Talca en el centro, la provincia de Linares por el oriente sur y la provincia de Cauquenes en el sector sur poniente. Estas provincias contienen 30 comunas. La provincia de Curicó está conformada por nueve comunas: Teno, Rauco, Hualañé, Licantén, Vichuquén, Romeral, Sagrada Familia, Molina y Curicó; la provincia de Talca por diez comunas: Río Claro, San Rafael, Pelarco, San Clemente, Talca, Maule, Pencahue, Curepto, Constitución y Empedrado; la provincia de Linares por ocho comunas: Colbún, San Javier, Villa Alegre, Retiro, Parral, Longaví, Yerbas Buenas y Linares y finalmente la provincia de Cauquenes conformada por tres comunas: Pelluhue, Chanco y Cauquenes. La población asciende a más de un millón de personas, un 51 % son mujeres, que —en su mayoría— se distribuyen en las comunas ya señaladas. Existe una gran concentración en torno al valle central o la depresión intermedia, donde se ubica Talca, la principal ciudad con más de 230 mil habitantes, que está aproximadamente en el centro del territorio y es la capital regional. Es secundada por las ciudades de Curicó, Linares y Cauquenes, todas cabeceras capitales de sus respectivas provincias. La mayoría del territorio es eminentemente rural en su condición geográfica espacial. Fotografía: Franco Castellani Alegría

25 Productos y preparaciones de la Región del Maule

26 Patrimonio Alimentario de Chile Fotografía: Franco Castellani Alegría

27 Productos y preparaciones de la Región del Maule HISTORIA DE LA REGIÓN DEL MAULE Por Gonzalo Olmedo Espinoza

28 Patrimonio Alimentario de Chile EL MAULE PRECOLOMBINO Y SU REGISTRO ARQUEOLÓGICO La arqueología ha identificado dos períodos de ocupación humana en la Región del Maule. El primero, conocido como período Arcaico, abarca desde el año 10.000 a. C. hasta el 300 a. C., mientras que el segundo, denominado período Alfarero, se extiende desde el año 300 a. C. hasta el siglo XVIII. Los primeros indicios de la presencia humana por las tierras del Maule se remontan hacia el año 8.000 a. C., durante el cambio climático en la zona central de Chile (Valparaíso, Santiago, O’Higgins y Maule), caracterizado por un clima más cálido y húmedo, la pérdida gradual de hábitats como bosques, praderas y grandes lagos, y el fin de la megafauna, como el caballo americano, el ciervo antifer y el mastodonte. El sitio de Tutuquén, cerca de Curicó, proporciona la evidencia arqueológica más antigua de la Región del Maule. Los estudios arqueológicos indican que fue ocupado alrededor del año 8.000 a. C. por bandas de cazadores recolectores y que continuó siendo habitado hasta el año 800 d. C. por grupos de cultura alfarera. Tutuquén desempeñó un papel central en la vida cotidiana de estas comunidades y también sirvió como sitio de entierro. Las bandas de cazadoresrecolectores se distinguieron por su movilidad y el uso predominante de la piedra para la elaboración de herramientas, complementada con la concha, el hueso y la madera (Correa Girrulat y Carrasco Lagos, 2017). Además de Tutuquén, se hallaron restos arqueológicos en localidades costeras como Cardonal, Loanco, Pahuil, Pelluhue y Reloca, donde estas bandas habitaron aproximadamente entre el año 7.000 a. C. y el año 0. Se evidencia una complementación entre los recursos marinos y la variada fauna y flora de lagunas y vegas estacionales asociadas a las desembocaduras de esteros y ríos. Estas comunidades se dedicaron a la caza, pesca y recolección, estableciendo asentamientos, áreas de molienda y talleres líticos. El repertorio de herramientas incluyó afiladores, anzuelos, cuchillos, manos de moler, pendientes, pesas de red, puntas de proyectil, punzones, raspadores y sobadores, adecuados para la fabricación de utensilios, el faenamiento de animales, la molienda, la pesca, y la preparación de cueros, entre otras actividades. Durante el período Arcaico, también se evidencia la ocupación humana en la zona cordillerana. Hacia el año 4.500 a. C., grupos dedicados a la caza y la recolección ocuparon el Radal Siete Tazas, particularmente las zonas boscosas, pastizales y vegas. Estos grupos utilizaron grandes bloques de piedra —conocidos como piedras tacitas debido a los característicos orificios que dejaron—, como los hallados en Vilches Alto, para llevar a cabo actividades de molienda, procesamiento de granos, semillas y otras partes de plantas comestibles. Este hecho indica una mayor relevancia de los recursos vegetales en la dieta y la economía de estos grupos humanos (Arenas González et al, 2014, Correa Girrulat y Carrasco Lagos, 2017). El período Alfarero se distingue por la fabricación y uso de objetos cerámicos a partir del año 300 a. C., como lo evidencia el hallazgo arqueológico en las cuevas de Quivolgo. A diferencia del Arcaico, este período abarca a sociedades con diversas características, incluyendo tanto jerarquizadas como no jerarquizadas, así como comunidades nómadas y sedentarias. La introducción de la cerámica como una tecnología emergente sugiere un avance en las habilidades de fabricación y una posible intensificación en la producción y almacenamiento de alimentos. Este cambio marcó un hito importante en las prácticas culturales y tecnológicas de las comunidades, con implicaciones significativas en su estilo de vida y su relación con el entorno. Estos grupos humanos aprovecharon recursos vegetales como la palma chilena y el peumo,

29 Productos y preparaciones de la Región del Maule plantas que ofrecían una variedad de usos, desde alimentación hasta la obtención de materiales para la fabricación de herramientas. En cuanto a la dieta, continuaron aprovechando anfibios, aves, roedores, guanacos, lobos marinos, moluscos y pescados (Rees et al., 1993). En la costa del Maule, entre los años 630 y 880 d. C., comunidades de cazadores, pescadores y recolectores, dedicados a la caza y el faenamiento de mamíferos marinos, ocuparon el área de Santos del Mar. Durante este período, fabricaron utensilios de cerámica como pipas y vasijas, en su mayoría sin decoración y con paredes alisadas. En el sitio de Pelluhue, entre los años 975 y 1.390 d. C., las comunidades humanas cuya alimentación se basaba en anfibios, aves, moluscos y peces —gracias a la práctica del buceo y la navegación costera— produjeron vasijas en colores blanco, café, gris, negro y rojo. Por otro lado, en el sitio de Chanco, entre los años 1.210 y 1.770 d. C., sobre lomajes cercanos a lagunas y vegas, se establecieron grupos de cazadoresrecolectores que posiblemente se dedicaron a la horticultura. Estos grupos produjeron vasijas de cerámica, caracterizadas por su decoración en color rojo (Gaete et. al., 1992-1994). Durante el siglo V d. C., grupos humanos de cultura alfarera ocuparon el sitio de Tutuquén. Hay evidencias de producción de muday, una bebida alcohólica elaborada a partir del maíz, que era almacenada en vasijas cerámicas y posiblemente utilizada en ceremonias funerarias. Esto sugiere una transformación en la dieta y en las prácticas de elaboración de alimentos, así como una diversificación de la economía y una posible influencia de culturas agrícolas más avanzadas (Correa Girrulat & Carrasco Lagos, 2017). EL REGISTRO HISTÓRICO DE LOS PICUNCHES La expansión incaica por Chile central a fines del siglo XV y la posterior invasión española a mediados del siglo XVI alteraron profundamente la vida de los picunches, pueblo originario que habitó entre los ríos Aconcagua y Biobío. Los incas llamaron a un grupo de ellos “promaucaes”, que significa “enemigo salvaje”, refiriéndose a quienes no se sometían a su autoridad. Según el cronista hispano Gerónimo de Bibar (1966, 138), el territorio de los promaucaes, caracterizado por lindos y fértiles valles, se extendió desde Angostura hasta el río Maule. El mismo cronista señaló que “son de la lengua y traje de los de Mapocho… es gente holgazana y grandes comedores”. Hablaban mapudungun y vestían trajes de lana. Sus prácticas religiosas se centraban en la adoración al sol y la nieve, debido a la dependencia del agua para regar sus cultivos, pese a que sembraban poco, lo que muestra una agricultura rudimentaria. Bibar (1966, 38) también menciona que cultivaron el maíz aunque “se sustentaban el más del tiempo de raíces de una manera de cebollas que tengo dicho, y de otra raíz que llaman ellos pique pique, que es una manera de castañas piladas, salvo que no tienen el gusto que ellas, y blancas”. El soldado y cronista Pedro Mariño de Lobera (1865, 45) indicó que no residían en pueblos, sino dispersos por la tierra, “no tenían más comunicación unos con otros, ultra de lo cierto día señalado, en que se juntaban como a ferias, en un lugar diputado para ello”.

30 Patrimonio Alimentario de Chile La guerra en Chile central, que abarcó desde la fundación de Santiago por Pedro de Valdivia en 1541 hasta la derrota y muerte de Lautaro a orillas del río Mataquito en 1557, provocó una notable disminución de la población picunche, agravada por el proceso de mestizaje. Los sobrevivientes fueron forzados a servir a los conquistadores españoles, contribuyendo con su trabajo a la generación de riqueza necesaria para la expansión hispana hacia las tierras mapuches del sur (León Solís, 1991). EL CICLO GANADERO Las encomiendas o repartimientos marcaron el inicio de la dominación hispana en el Maule. A través de ellas se colonizó el territorio, se impulsó la agricultura y se estableció una pequeña industria artesanal que elaboró productos como cáñamo, jarcias, lana y lino. Esto se hizo en base a la explotación de la población picunche, que fue obligada a adoptar la fe cristiana y vivir en pueblos de indios asociados a las encomiendas: Chanco, Gonza, Huenchullami, Loanco, Longomilla, Mataquito, Pequén, Peteroa, Pocoa y Vichuquén. Aunque los repartimientos fueron la base de las primeras fortunas generadas en el Maule, sus beneficiarios residían en Concepción y Santiago. La falta de lavaderos de oro y la menor población originaria en comparación con el sur del río Biobío llevaron a que los españoles mostraran poco interés en establecerse en las tierras maulinas durante el siglo XVI. Recién en 1593 fue constituido el corregimiento del Maule, con límites similares a los actuales, y cinco años después comenzó a intensificarse el poblamiento hispano, a partir de la victoria mapuche en Curalaba, que significó la destrucción de las ciudades levantadas al sur del río Biobío (Opazo Maturana, 1942). La fertilidad de las tierras en Chile central sostuvo a la hueste española. El extenso territorio se convirtió en una “aislada frontera militar de mayoría mestiza y marcada estratificación social en torno al latifundio” (Pinto Vallejos, 2019, 16). En la cima de la pirámide social se encontraban los conquistadores y sus descendientes, quienes concentraron el poder y formaron un “grupo endogámico de parientes y estrechas relaciones” (Pinedo, 2004, 22). El sector subalterno de la sociedad estaba compuesto por españoles pobres, indios, mestizos y negros, quienes formaron la mano de obra agrícola como inquilinos y peones. Estos grupos, caracterizados por su pobreza, estaban subordinados a los terratenientes. Los inquilinos carecían de tierras propias y arrendaban un pequeño pedazo de tierra a cambio de trabajo para los propietarios, mientras que los peones eran trabajadores temporales que se desplazaban en busca de empleo durante la temporada agrícola (Aránguiz Donoso, 2019). Desde fines del siglo XVI, la economía chilena se centró en la ganadería, con la exportación de charqui, cueros y sebo animal hacia Lima y el suministro al ejército en la frontera del Biobío. Esta actividad predominó en el siglo XVII, conocido como “el siglo del sebo”, y definió una economía agrícola de subsistencia ante la falta de mercados para otros productos. La tierra tuvo un bajo valor mientras el desarrollo comercial fue escaso debido al reducido número de habitantes, la dispersión geográfica y el escaso crecimiento urbano. Sin embargo, se consolidó una estructura territorial caracterizada por grandes propiedades de tierra, las haciendas, escasamente delimitadas y explotadas de manera deficiente, cuyos dueños pasaron a dominar los valles circundantes, con lo que se convirtieron en el centro económico, político y social de la región (Valenzuela Márquez, 1991). A partir del siglo XVIII, el corregimiento del Maule experimentó una transformación gracias al proceso fundacional de ciudades cercanas implementado por la monarquía como parte de un proyecto más amplio de reformas. Esta iniciativa tuvo como objetivos consolidar el control territorial, fomentar el comercio y controlar las amenazas indígenas y el bandidaje creciente que afectaba a la población rural.

31 Productos y preparaciones de la Región del Maule Desde mediados de la centuria señalada fueron fundadas las villas de Cauquenes, Curicó, Linares, Nueva Gardoqui, Parral y Talca, para que “puedan sostenerse con mutuo socorro, y que el arraigo de su vecindad les haga subsistir con permanencia, porque, para retener a los hombres, sirve de atractivo la casa que se construye y la heredad que se fundó” (Herrera Concha, 1994, 16). LA INDEPENDENCIA Al despuntar el siglo XIX, la Región del Maule se convirtió en un escenario crucial para la lucha por la libertad, soberanía e independencia de Chile. Fue en las tierras maulinas donde se luchó el destino de la revolución emancipadora, con batallas significativas libradas en los campos de Yerbas Buenas (1813), Quechereguas (1814), Cumpeo (1817) y Cancha Rayada (1818). Los caminos y campos del Maule fueron también testigos del acto político fundamental de la república, la proclamación de la independencia de Chile, declaración que estableció las bases de un país libre de toda dominación extranjera, y que fue proclamada al mundo un 12 de febrero de 1818 en la plaza de armas de Talca, en un acto encabezado por el Director Supremo Bernardo O’Higgins Riquelme. LA ÉPOCA DEL TRIGO Durante gran parte del siglo XIX, la agricultura fue la principal actividad económica en Chile, empleando aproximadamente cuatro quintas partes de la fuerza laboral nacional. Este período se caracterizó por una agricultura tradicional que, en su mayoría, seguía las prácticas establecidas durante la etapa colonial, siendo el Perú el principal mercado de exportación para los productos agrícolas chilenos (Aránguiz Donoso, 2019). Balmaceda esquina Antonio Varas, 1927, colección Miguel Amigo, Archivo Enterreno. Reconocimiento - No Comercial (by-nc)

32 Patrimonio Alimentario de Chile Durante la época colonial, el cultivo del trigo no fue relevante en el Maule, a diferencia del auge exportador que tuvo en Chile desde fines del siglo XVII, pero desde mediados del siglo XIX, el cereal se convirtió en un cultivo dominante, con 116.149 hectáreas sembradas en las provincias de Colchagua, Curicó y Talca, gracias al aumento de las exportaciones de harina (Valenzuela Márquez, 1991). El paso de una economía ganadera hacia una triguera sugiere la adaptación de los agricultores maulinos a las demandas del mercado externo. La industria molinera tuvo un impacto significativo en el desarrollo económico y social de la región. La fundación de San Javier en 1852, en las márgenes del río Loncomilla, fue un reflejo del crecimiento industrial, al proporcionar las aguas una fuente de energía para los molinos que se instalaron en sus orillas. Además, la navegación fluvial floreció por los cauces de ese río y el Maule, vinculando estrechamente a Talca y el puerto de Constitución (Aránguiz Donoso, 2019. Valenzuela Márquez, 1991). La industria artesanal vitivinícola del Maule experimentó también un auge tras la Independencia. En la década de 1830, Cauquenes contaba con 2,9 millones de plantas cultivadas de vid, cifra muy superior a la de Colchagua, con 700 mil plantas, y Talca con 400 mil. Cuatro décadas después, en Molina, la vitivinicultura del Maule dio un paso hacia la modernización de la producción con la introducción de cepas francesas y la fundación de Viña San Pedro por Gregorio Correa Albano, mientras su hermano Bonifacio estableció la Viña Lontué (Aránguiz Donoso, 2019). Hacia fines del siglo XIX, la economía agrícola tradicional dio paso a un modelo agroindustrial más complejo, particularmente en Talca. La instalación de pequeñas industrias, como fábricas de calzado, cerveza, papel y muebles, diversificó la economía y generó oportunidades de empleo que incentivaron la migración campo-ciudad. Este cambio estuvo acompañado por la construcción de infraestructura urbana, como el suministro de agua potable, electricidad Talca 1906, colección Archivo Enterreno. Dominio Público

33 Productos y preparaciones de la Región del Maule y transporte ferroviario, que facilitaron el desarrollo industrial y comercial. La llegada de inmigrantes, particularmente europeos, posibilitó la entrada de capitales, conocimientos y experiencia técnica que impulsaron el desarrollo de las industrias locales, la mejora de las técnicas agrícolas, y la incorporación de elementos culturales a través de educación, clubes y medios de comunicación, entre otros factores (Sánchez Andaur y Olmedo Espinoza, 2011). Talca alcanzó un lugar de prominencia en el concierto nacional. Un escritor local de la época alabó el progreso alcanzado por la ciudad, tanto en las ciencias, las letras como en las artes, afirmando: “i es por eso que se dice que en el mundo, después de Talca viene París y Londres” (Aravena Azócar, s/d, 157). La frase reflejaba el orgullo talquino y la identificación de la élite local con Europa, aunque también provocó críticas de provincianismo y vanidad por parte de destacados escritores nacionales como Joaquín Edwards Bello y Benjamín Subercaseaux (Riquelme González, 1996). París y Londres fueron los modelos de la civilización occidental del siglo XIX, caracterizada por el capitalismo, el liberalismo, la burguesía y el progreso. Europa, considerada la cuna de las revoluciones científica, artística, política e industrial, ejerció una influencia global a través de la cultura, la economía, la institucionalidad política y la fuerza militar. Las élites mundiales se vieron atraídas por el modelo de civilización europeo, la aspiración de alcanzar el nivel de progreso y sofisticación del Viejo Mundo, y por ese motivo enviaron a sus hijos a estudiar a las principales ciudades europeas, a pasar temporadas en ellas, y adoptar sus modas y estilos de vida (Hobsbawm, 1997). LA TRANSFORMACIÓN DEL CAMPO MAULINO El Maule presentó una paradoja durante el siglo XX: tierras fértiles con producción agrícola diversa que contrastaban con una estructura socioeconómica rural heredada del período colonial, en que persistían las relaciones de servidumbre entre terratenientes y campesinos, condiciones laborales precarias y baja productividad. Hubo demandas de diversos actores urbanos de la clase media por una reforma agraria para una distribución más equitativa de la tierra, en instantes de una migración campociudad y la caída de la producción agrícola (Correa et al., 2001). A mediados de siglo se observó la intervención del Estado en la industrialización del país, como con las plantas azucareras en Linares y Curicó, o de celulosa en Constitución. Desde la década de 1960 se aplicaron una serie de reformas agrarias. En 1962, el gobierno de Jorge Alessandri implementó la primera redistribución de tierras en una pequeña proporción. Entre 1964 y 1970, el gobierno de Eduardo Frei Montalva intensificó la distribución y fomentó la sindicalización campesina. Durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973) se buscó poner fin al latifundio, en medio de la polarización política del país, conflicto que se trasladó al campo a través de la toma de tierras y la violencia entre campesinos y terratenientes (Correa et al., 2001). Puente Banco de Arena, Constitución en 1925, colección Extensión CChC, Archivo Enterreno. Reconocimiento - No Comercial (by-nc)

34 Patrimonio Alimentario de Chile La dictadura cívico-militar instaurada en 1973 reprimió duramente a los campesinos, especialmente a los líderes de la reforma agraria, aunque no logró revertirla. Tampoco pudo detener el declive del modelo de hacienda, mientras que se abandonó también el modelo industrializador promovido por el Estado, con un impacto negativo en el bienestar social y la economía regional. LA DÉCADA DE LOS DESASTRES El grupo de estudio conformado por Stefano Micheletti, Dante Pascani y Elena Pisani (2020) ha estudiado las lógicas técnico-políticas de reconstrucción en la Región del Maule tras el terremoto-maremoto de 2010 y los incendios forestales de 2017. El movimiento telúrico del 27 de febrero de 2010, de una magnitud de 8,8° en la escala de Richter, golpeó con fuerza a Chile central, dejando una estela de destrucción, desamparo y dolor. Más de trescientas personas perdieron sus vidas, principalmente en ciudades y pueblos costeros como Constitución, Curanipe, Iloca y Pelluhue. Las olas del maremoto, de cerca de ocho metros de altura, arrasaron la infraestructura urbana. Otras ciudades y poblados interiores, como Cauquenes, Curicó, Linares, Parral o Talca, con menos pérdidas de vidas humanas, vieron destruidas las edificaciones de adobe. En la capital regional, alrededor de ocho mil viviendas del casco histórico sufrieron daños irreparables. Los inmuebles declarados como patrimonio nacional sucumbieron al movimiento telúrico y quedaron en ruinas, a la espera de una restauración que aún no ha llegado. Campesino sector de los Queñes, Curicó, colección Familia Muñoz de la Fuente, 1960, Archivo Enterreno. Reconocimiento - No Comercial (by-nc)

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