29 Productos y preparaciones de la Región del Maule plantas que ofrecían una variedad de usos, desde alimentación hasta la obtención de materiales para la fabricación de herramientas. En cuanto a la dieta, continuaron aprovechando anfibios, aves, roedores, guanacos, lobos marinos, moluscos y pescados (Rees et al., 1993). En la costa del Maule, entre los años 630 y 880 d. C., comunidades de cazadores, pescadores y recolectores, dedicados a la caza y el faenamiento de mamíferos marinos, ocuparon el área de Santos del Mar. Durante este período, fabricaron utensilios de cerámica como pipas y vasijas, en su mayoría sin decoración y con paredes alisadas. En el sitio de Pelluhue, entre los años 975 y 1.390 d. C., las comunidades humanas cuya alimentación se basaba en anfibios, aves, moluscos y peces —gracias a la práctica del buceo y la navegación costera— produjeron vasijas en colores blanco, café, gris, negro y rojo. Por otro lado, en el sitio de Chanco, entre los años 1.210 y 1.770 d. C., sobre lomajes cercanos a lagunas y vegas, se establecieron grupos de cazadoresrecolectores que posiblemente se dedicaron a la horticultura. Estos grupos produjeron vasijas de cerámica, caracterizadas por su decoración en color rojo (Gaete et. al., 1992-1994). Durante el siglo V d. C., grupos humanos de cultura alfarera ocuparon el sitio de Tutuquén. Hay evidencias de producción de muday, una bebida alcohólica elaborada a partir del maíz, que era almacenada en vasijas cerámicas y posiblemente utilizada en ceremonias funerarias. Esto sugiere una transformación en la dieta y en las prácticas de elaboración de alimentos, así como una diversificación de la economía y una posible influencia de culturas agrícolas más avanzadas (Correa Girrulat & Carrasco Lagos, 2017). EL REGISTRO HISTÓRICO DE LOS PICUNCHES La expansión incaica por Chile central a fines del siglo XV y la posterior invasión española a mediados del siglo XVI alteraron profundamente la vida de los picunches, pueblo originario que habitó entre los ríos Aconcagua y Biobío. Los incas llamaron a un grupo de ellos “promaucaes”, que significa “enemigo salvaje”, refiriéndose a quienes no se sometían a su autoridad. Según el cronista hispano Gerónimo de Bibar (1966, 138), el territorio de los promaucaes, caracterizado por lindos y fértiles valles, se extendió desde Angostura hasta el río Maule. El mismo cronista señaló que “son de la lengua y traje de los de Mapocho… es gente holgazana y grandes comedores”. Hablaban mapudungun y vestían trajes de lana. Sus prácticas religiosas se centraban en la adoración al sol y la nieve, debido a la dependencia del agua para regar sus cultivos, pese a que sembraban poco, lo que muestra una agricultura rudimentaria. Bibar (1966, 38) también menciona que cultivaron el maíz aunque “se sustentaban el más del tiempo de raíces de una manera de cebollas que tengo dicho, y de otra raíz que llaman ellos pique pique, que es una manera de castañas piladas, salvo que no tienen el gusto que ellas, y blancas”. El soldado y cronista Pedro Mariño de Lobera (1865, 45) indicó que no residían en pueblos, sino dispersos por la tierra, “no tenían más comunicación unos con otros, ultra de lo cierto día señalado, en que se juntaban como a ferias, en un lugar diputado para ello”.
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