Patrimonio Alimentario Maule

Productos agrícolas CEREALES 59 Una tradición centenaria en nuestro país es la trilla a yegua suelta. Introducida por los españoles durante la Colonia, se cultivó como costumbre hasta mediados del siglo XX en los campos chilenos. Consiste en pisotear la cosecha de trigo por yeguas y caballos, buscando separar la paja del trigo. Con la introducción de diversas tecnologías, esta tradición fue mermando, aunque hasta el día de hoy se organizan trillas a yegua suelta para atraer turismo. Pero volviendo atrás, sabemos que esta actividad era un hito relevante para las comunidades rurales, oportunidad en la que se reunían las familias junto a niños y adultos, quienes convocados por algún vecino-amigo, iban a colaborar en la trilla. La señora Malvina Meléndez Ahumada de Hualañé recuerda: “Las trillas eran comunitarias. Mis tías todos los días hacían comida para los trabajadores. (..) me tocó acompañar a mis tías a llevarles la comida a los trabajadores que cortaban el trigo. Antes no existían estos pinos, entonces eran puros cerros de trigo [...] se hacía una trilla que a veces duraba dos días. Entonces había gente que incluso alojaba acá y bebían y comían y eso era un gran evento social. Entonces la comida era como de cierta forma lo que permitía el vínculo porque ellos venían a entregar su trabajo, pero también para estar todos juntos celebrando dos días”. Partían temprano en la mañana llevando los animales, si es que contaban con ellos, o solo la disposición para aventar el trigo, así lo describe la señora Cristina Rodríguez Eloz de la localidad de Gualleco, comuna de Curepto: “Entre enero y febrero porque antes, como no había máquinas como hay ahora, antes tenían que esperar que hubiera viento. Porque después que se trillaba, no se recogía al tiro el trigo, no po, tenían que hacerlo para que volara la paja y fuera quedando el puro trigo. Entonces, era mucho más trabajo. Entonces, bueno, la gente venía con sus caballos porque al dueño de casa, con amigos, ayudándole a aventar, que se llamaba aventar. A aventar el trigo”. Después de una larga jornada de trabajo, llegaba el tiempo de comer y es en esa instancia en la cual todos y todas disfrutaban de un plato de sopa de trilla acompañado de algún guiso de carne, el original de carne de cordero, pero que hoy en día también se prepara de vacuno. La receta de esta particular preparación lleva como ingrediente principal pan, ya sea la tradicional tortilla de rescoldo presente en la mayoría de los hogares de nuestra región, pan amasado o, en la actualidad, a veces es utilizada la marraqueta o pan francés. El pan se corta en pequeños trozos, junto con cebolla picada en pluma y trozos de queso que se van superponiendo capa por capa en la tradicional olleta, hecha de fierro forjado y que en la mayoría de las casas ha sido traspasada de generación en generación: “Hay que picar el pan, la cebolla, el queso. Y ahí uno después lo echa en capitas, y ahí en el brasero que tenemos ahí afuera, ahí se va, se coloca, porque tiene que irse cociendo lentito. Porque si usted apura mucho, se puede ahumar. O sea, ahí tiene que estar una persona, dale que dale, con una paleta ahí, hasta que ya se nota inmediatamente cuando está el pan ya deshecho, y la cebollita está como algo esponjadita” (Cristina Rodríguez Eloz, Gualleco, comuna de Curepto). Sopa de trilla

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