Productos agrícolas CEREALES 55 Trigo Nombre científico: Triticum aestivum CEREALES Productos agrícolas El trigo es uno de los cultivos de mayor relevancia en la conformación de las distintas sociedades del mundo y se le atribuyen diversos orígenes territoriales. El que tiene más fundamentos científicos dice que tendría su “origen en la región montañosa y árida del suroeste asiático, donde las condiciones climáticas, sobre todo lo relacionado a temperaturas, son muy variables” (Jobet, 1988, 2), específicamente en la Mesopotamia antigua, hoy, Irak. Fue difundido en América por los primeros exploradores y conquistadores del territorio, “encontrando aquí condiciones climáticas óptimas para su desarrollo” (Jobet, 1988, 3). “El trigo prospera en diversos climas y suelos, pero, por ser en sí una gramínea cultivada crece muy bien en tierras de zonas templadas, como pueden ser estepas, praderas y pampas, además de tener adaptabilidad al frío” (Jobet, C. 1988, 4). En sus viajes de exploración, los españoles llegaron a suelos chilenos trayendo consigo “una escudilla de trigo que la debían de moler en una atocha de mano (y muchos lo comían cocido) y una tajada de tocino rancio o de queso podrido…” (Pereira, 1977, 14). El trigo pasó a ser parte fundamental de la dieta de los habitantes del territorio, fue rápidamente adoptado por la población nativa, usado entre conquistadores y pueblos originarios para diversas preparaciones, además de ser relevante para la economía colonial: “los documentos oficiales de la Corona española señalaban que la economía del Partido del Maule se apoyaba en tres pilares fundamentales: el ganado, el trigo y las viñas” (Lacoste, 2006, 8). “El tipo primitivo del pan fue el subcinericio, herencia milenaria de la civilización occidental, cocido en grandes hogazas. El amasijo quedó en manos de las mujeres aborígenes, que lo fabricaban en las casas particulares para el consumo familiar y el expendio” (Pereira, 1977, 16). El pan subcinericio es el cocinado bajo cenizas, de ahí su nombre, es decir, se refiere al pan que conocemos hasta nuestros días, como la tortilla o el pan de rescoldo, una técnica de cocción muy exigente para los estándares de hoy, como lo señala una cultora de la zona: “Tiene que ser muy valiente el que haga tortillas porque seguro que el fuego a usted la mata… Y hay que tener buena leña, usted no lo puede hacer con mala leña” (María Herrera Morales, Curepto, localidad de Tabunco). Durante el siglo XVIII ya existían platos característicos de la zona: “La rotunda y típica cocina de Linares tenía además sus variados tentempiés matinales. La chupilca, considerada como aperitivo de otoño, a base de lagrimilla y harina de maíz es alternada en invierno con la guañaca, mezcla de harina tostada con el caldo del cocimiento de la cabeza de chancho y los sopones, bebida de harina cruda con huevos revuelta en caldo con trozos de carne redondos parecidos a las albóndigas” (Pereira, E. 1977, 57). Al entrar en la época portaliana, ya se encontraban distintas preparaciones relacionadas con el trigo y sus diversas formas de elaboración asentadas dentro de la población criolla: “el sanco o chercán, bocado de los campesinos, hecho de harina de trigo tostado, grasa, cebolla, ají, sal y agua caliente; la huañaca, gordura de vaca con harina…” (Pereira, 1977, 87). Son preparaciones que hasta el día de hoy forman parte de la memoria gastronómica de la zona, con sus diversas variantes según los núcleos familiares. Este noble cereal ha sido parte fundamental de la conformación de la sociedad maulina, al ser la base de los productos que integran la canasta familiar para la subsistencia, y de la economía de la región.
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