Productos agrícolas CEREALES 61 Existen recetas que calan en lo profundo de la memoria de los habitantes de la cordillera. Son esos sabores que permanecen a pesar del tiempo, difusos entre la niñez y las responsabilidades que tiene un adulto, anclados en la época de llevar a los animales a las veranadas en búsqueda del alimento que los mantendría con vida cuando el gélido y blanco invierno se presentara en el paisaje. Ese era el acontecer de un arriero vinculado profundamente con sus animales, que pasaba largas temporadas en la inhóspita Cordillera de los Andes, equipado con un tacho, un jarrito, un buen cuchillo y una bolsa con harina y charqui. El chéican o chercán representa eso para don Dionisio Carrasco Morales de la localidad Las Garzas en la comuna de San Clemente. Un plato que lo llenaba de energía ya fuese en el desayuno o al almuerzo, dependiendo de cómo estuviera la disponibilidad de provisiones con el pasar de la veranada. Según Lenz (1910, 272), chercán corresponde a etimología mapuche en una variante del Maule, cuyo significado está asociado a una mazamorra de harina tostada con agua caliente. En otras zonas se le denomina ulpo o cocho. Un poco de harina tostada, cebolla en pluma y chicharrones son los ingredientes para realizar esta preparación. En un sartén directo a las brasas del fogón se le agrega un poco de agua, los chicharrones y la cebolla y se deja cocinar. Cuando la cebolla está más blanda, es momento de agregar la harina tostada espolvoreada con una cuchara y comenzar a revolver constantemente hasta que se forme una pasta. Esta es la versión salada. También existe una versión dulce: “El otro que se prepara en un jarro y usted le puede echar azúcar y eso, siempre nosotros lo hacíamos así porque nos salía más fácil. Lo echa en un jarrito así no más y le echa un poco de azúcar y vamos, le echa agua caliente y listo” (Dionisio Carrasco Morales, Las Garzas, comuna de San Clemente). Sobre esta receta, la entrevistada Mirta Vásquez Ruiz de la comuna de Yerbas Buenas recuerda que, “en la mañana, para los hombres que iban a trabajar al campo, se hervía una olla con cebolla así alargada, con un capi de ají, aliños, los aliños que les hablo yo, se dejaba hervir con chicharrones, y en un momento ya estaba listo y se le echaba la harina tostada y se servían los platos y los hombres se iban. Ese era el alimento, antes, de los hombres”. Chercán/Chéican Fotografía: Franco Castellani Alegría Fotografía: Franco Castellani Alegría Ver video aquí
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