Patrimonio Alimentario Maule

Productos agrícolas CEREALES 71 Si bien el ingrediente estrella es uno solo, el tiempo invertido en su preparación es bastante. El choclo pelado y lavado hay que cortarlo con mucho cuidado con cuchillo de forma descendente, la cantidad dependerá de cuántas humas desee realizar. “Para después pasarlo en el procesador, o puede ser en molinillo […] Antiguamente era la piedra de moler” (Mirta Vásquez Ruiz, Yerbas Buenas). Una vez lista la mezcla se va vertiendo en las hojas más grandes previamente lavadas con agua caliente. Si las hojas son más pequeñas traslapar dos en forma de cruz, en ambos casos siempre con las puntas hacia arriba, y poner el relleno en el centro. Para cerrarlas, se forma un envoltorio, primero doblando los costados, luego las puntas hacia adentro y se amarra en el centro con una pitilla. Para cocinar, verter las humitas en una olla con agua hirviendo, al estar listas sacar y dejar que se sequen para luego dorarlas en las brasas. La entrevistada Mirta Vásquez Ruiz de la comuna de Yerbas Buenas nos contó sobre esta preparación: Humitas a las brasas “Y bueno, ahora nos pilló la temporada del choclo, que es nuestro. Aquí todos estamos rodeados de choclo […] Y [para] nosotros era eso, calentarlas en el fuego. Porque nosotros teníamos el fogón, nomás, la cocina de humo, que se le llamaba. Y se hacían canastos de humas en esos años, eran canastos. Y se ponían duras, así como duritas, y después uno las iba colocando al fuego. Y así se servían, con mate”. Además, las humitas a las brasas están ancladas en su memoria familiar y local, que es legado de su abuela: “Después nosotros seguimos la tradición de ir una vez al año, con los canastos con humas, con gallinas cocidas, al bosque de Panimávida, que era una poza donde estaban las aguas termales, era el paseo del año. Y allí calentábamos también el carboncito y las humas quemaditas ahí, con el mate. Era como parte del picnic” (Mirta Vásquez Ruiz, Yerbas Buenas). Fotografía: Franco Castellani Alegría

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy