Patrimonio Alimentario Maule

Productos agrícolas FRUTOS 86 Ya en el siglo XIX los cronistas mencionan la existencia del arrope o “cocido” para ser añadido al vino (Del Pozo, 1998, 51; Couyoumdjian, 2006, 26). En las cocinas maulinas el arrope es ahora ocupado principalmente como complemento para endulzar algunas preparaciones, aunque se puede usar “de muchas maneras, en sopaipillas pasadas, en postre, se puede servir solo” (Iris Ilufi Díaz, Cauquenes). En palabras de Berta Rojas Arancibia, oriunda de la localidad de Curtiduría en la comuna de Pencahue, el arrope es: “El jugo de la uva. Del día que usted está vendimiando, saca el jugo de la uva, no lo deja que se convierta en chicha. Se saca el jugo, se echa en un fondo, el fondo más grande que usted tenga, porque eso se reduce […] por ejemplo, de 30 litros, a mí de 30 litros de jugo, me quedan 7 litros de arrope. Se reduce mucho”. El jugo obtenido de la restriega de la uva en la zaranda o de la máquina de moler se debe dejar reposar de un día para otro según lo que nos mencionó Iris Ilufi Díaz de la comuna de Cauquenes. Luego se hierve a fuego bajo hasta que tome “la consistencia de un jarabe” (Couyoumdjian, 2006, 26). Se debe dejar al fuego, hervir sin “ningún agregado, no tiene azúcar, no tiene canela, no tiene nada. El sabor que le queda al arrope es solo del jugo de la uva” (Berta Rojas Arancibia, Pencahue). Para este proceso, tradicionalmente se ocupaban las olletas, que eran puestas sobre una fogata de espinos (Sánchez, 2020, 15), o las pailas de cobre. Igualmente era típico añadir un poco de ceniza “para reducir la acidez que pudiera tener la uva, para que no se echara a perder el arrope” (Berta Rojas Arancibia, Pencahue). El entrevistado Carlos Arenas Rojas de la localidad de Quilico, en Hualañé, nos comentó la diferencia entre el arrope de uva con respecto al de miel, “queda un poquito más claro que el de miel. Y un poquito, no tan espeso también, el de miel queda más espesito”. Arrope

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