Patrimonio Alimentario Maule

22 Patrimonio Alimentario de Chile ESPACIOS GEOGRÁFICOS El territorio de la Región del Maule alcanza una superficie total aproximada de 30.500 km2, que incluye espacios inhabitados en la Cordillera de los Andes debido a las restricciones físicas de las partes altas de nuestra geografía que están sobre los 2.000 metros de altura, donde se registran factores como bajas temperaturas (que pueden llegar a 15 o 20 grados bajo cero), una baja presión de oxígeno, fuertes vientos, un tipo especial de relieve y la conformación orográfica del territorio, entre otros. También hay que considerar problemas de accesibilidad y conectividad vial debido a las fuertes pendientes, a la presencia de ríos profundos y encajonados, y a montañas de difícil tránsito. Por último, están las limitaciones dadas por la escasez o ausencia total de recursos para la sobrevivencia permanente como puede ser la mala calidad de los suelos, la existencia de terrenos sin drenaje, inundables o pantanosos. Si se consideran solo los sectores del territorio andino, estos comprenden una superficie aproximada de 7.500 km2. Este cálculo permitiría concluir que la Región del Maule presenta alrededor de un 75 por ciento de habitabilidad. Sin embargo, en la práctica, esta superficie es bastante menor si se agregan otros territorios que presentan distintos tipos de restricciones. La mayor parte de ellos se desarrolla en el área occidental, principalmente en la Cordillera de la Costa. Muchos de estos sectores fueron intensamente explotados en el pasado, en particular desde la segunda mitad del siglo XIX. En dicho período, tuvo auge el cultivo del trigo del secano y la construcción de faluchos maulinos. En la actualidad, gran parte de estos sectores carecen de vegetación nativa y están siendo sometidos a intensos procesos de laterización y erosión, donde profundas cárcavas no solo hieren el paisaje, sino también la habitabilidad del campesino local. Además de la plantación extensiva e intensiva de bosques introducidos para su explotación forestal, lo que ha determinado la falta de recursos hídricos para la sobrevivencia local. Hay que agregar también algunos sectores de llanuras costeras recubiertas por extensas dunas y arenales, tales como Chanco, Quivolgo, Junquillar, la Trinchera, que se extienden prácticamente por todo el litoral. La suma de estas áreas alcanza fácilmente unos 4.500 km2, lo que representa el 15 por ciento del territorio regional. Si se suman los 7.500 km2 de la superficie andina, el área no habitada total alcanzaría prácticamente al 40 por ciento, unos 12.000 km2. Los espacios habitados de la Región del Maule presentan grandes variaciones de densidad por unidad de superficie y diferentes patrones de distribución de asentamientos humanos. Los 18.500 km2 que representa el área de habitación de la población regional se distribuyen principalmente en el corredor central del territorio, es decir, en la Depresión Intermedia. En esta parte domina el clima mediterráneo, cuyos indicadores bioclimáticos son más favorables para el organismo humano y las especies de cultivos diversos. Se encuentran aquí los mejores terrenos para la agricultura ya que los suelos están conformados por materiales de origen fluvioglacial y volcánico, más otros de carácter aluvial como arenas, arcillas o cenizas volcánicas que incrementan la fertilidad junto a los sistemas de regadío planificados y a las cuencas hídricas presentes: Mataquito, Maule, Loncomilla, Perquilauquén, entre otras. Dentro de este contexto de habitabilidad no puede ignorarse la influencia del acceso hacia y desde las regiones más importantes y dinámicas a nivel nacional, que permiten conectar la zona con metrópolis del centro sur del país a través de carreteras principales (Ruta 5 sur) y carreteras secundarias (Arco Oriente, Ruta de Los Conquistadores), así como a través de la línea férrea central.

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