38 Patrimonio Alimentario de Chile El Patrimonio Alimentario de la Región del Maule forma parte de un entramado complejo de paisajes culturales, construidos colectivamente por múltiples sujetos históricos: campesinos, agricultores, pescadores artesanales, algueras, salineros, pastores, arrieros, navegantes (Maino, 1996). También por maestros queseros, viticultores, molineros, horneros, reposteros y cocineros, estrechamente ligados con los artesanos que aportaron equipamiento e instalaciones, como carpinteros, herreros, pirquineros, talabarteros (Lacoste, 2020), chupalleros (Núñez, 2017) y ceramistas, junto con los artistas que entregaban belleza y alegría de vivir, particularmente en las fiestas y festivales que contribuían a celebraciones de fin de cosecha y otros festejos (Martínez García, 2012 y 2021; Castro, 2014; Lacoste, 2022). Entre todos ellos crearon un humus cultural que sentó las bases para desarrollar un estilo de vida y una cultura compartida, sobre los cuales emergen las comidas y bebidas maulinas actuales. Entre los siglos XVI y XIX, en la era preindustrial, se modeló un paisaje cultural de carácter mestizo, signado por la pluralidad de cultivos y producciones. No había entonces grandes plantaciones de monocultivo, sino todo lo contrario. Pequeñas viñas de mil o dos mil plantas alternaban con huertos frutales, “tierras de pan llevar” para cereales y pequeños piños de vacas y ovejas que abonaban naturalmente los cultivos con su estiércol. Era una modalidad biodinámica, fuertemente impregnada de la cosmovisión mapuche subyacente, fecundada con el enfoque gótico introducido por los españoles en el territorio (Jerkovic et al., 2022). Sobre esta base surgieron chichas, (Garrido et al., 2015), destilados artesanales de Cauquenes Parral, 1953, colección Scipión Cortés, Archivo Enterreno. Reconocimiento - No Comercial (by-nc)
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