Productos agrícolas PLANTAS SILVESTRES 121 Frutilla blanca Nombre científico: Fragaria chiloensis (L) Duch La frutilla blanca o frutilla chilena es una planta rastrera con fruto comestible nativa de América del Sur. Investigadores mencionan que su domesticación se remonta a más de mil años y que su introducción al territorio nacional se dio por medio de aves migratorias creciendo en localidades costeras, de hecho, antes de la llegada de los españoles ya era cultivada en huertos de pueblos indígenas (Finn et al., 2013, 418). Es una de las antecesoras de la frutilla comercial moderna (Villaroel & Albornoz, 2024, 200), la de color rojo, que desde mediados del siglo XX pasó a ser predilecta en el mercado, mermando la producción de la frutilla blanca. Desde la década de 1990 el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y universidades como la Universidad de Talca han realizado esfuerzos por recolectar, conservar y mejorar genéticamente esta variedad de frutilla. Esta frutilla se caracteriza por tener un color blanquecino con mezcla de rosado y ser aromática. Sobre esto, la señora Maritza Cáceres Pacheco de la localidad de Huelon, en la comuna de Curepto, mencionó que “es bien pasosa. Pasa todo. Una frutilla les pasa a todas las piezas. Al colocar en el refrigerador pasa todo. Muy rico el aroma”. Además, posee una piel delgada que la hace tener una corta vida, pereciendo rápidamente después de su cosecha. Y cuando está en mata se debe estar muy pendiente de su maduración porque no dura más de cuatro días. Aunque tiene un sabor y aroma bastante apetecidos por los consumidores, su producción y venta son a baja escala y estacionaria por su poca durabilidad, porque solo madura en mata y es muy susceptible de ser afectada por plagas. La señora Maritza nos contó que antes “se cosechaba harta frutilla y se sacaba mucha frutilla. Pero llegó el tiempo que se secó [...] Según [quienes] vinieron a verla [fue] porque tenía hongo”. Es cultivada principalmente en pequeñas superficies, inferiores a 0,1 hectárea por productor, siendo parte del total estimado de 30 a 40 hectáreas a nivel nacional (Finn et al., 2013, 419) y su comercialización es a baja escala en mercados locales. En la Región del Maule, en localidades de la comuna de Constitución, se concentra una parte importante de su producción. El consumo de este tipo de frutilla está relacionado con “potenciales efectos positivos en la salud humana, por sus compuestos fenólicos, los que muestran una amplia gama de actividades biológicas, como efectos anticancerígenos, antinflamatorios y antioxidantes” (Villaroel & Albornoz, 2024, 199). Sobre las formas de preparación de la frutilla blanca, la entrevistada Sara Vergara Cáceres de esa comuna nos comentó: “se hace mermelada, postre, ponche. Lo principal es que la gente la compra para hacer ponche”.
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