DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIAS La Ganadería Camélida en la Región de Arica y Parinacota
2 Edición, diseño y diagramación Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro del Ministerio de Agricultura. Agosto 2024 Esta publicación fue financiada por el Concurso Público para iniciativas culturales, denominado: “SUBSIDIO A LA DIFUSIÓN Y FOMENTO DE LAS CULTURAS INDÍGENAS, DIRECCIÓN REGIONAL DE ARICA Y PARINACOTA, 2023” de CONADI.
3 Las escenas a las que estos relatos nos permitieron transitar nos ofrecieron la posibilidad de palpar eventos sin tiempo: despertar entre el ganado, caravanas de horas junto a la familia, los cielos estrellados en las noches de trashumancia, los partos de rodillas en un ambiente seguro y acompañado, las fiestas de los pueblos, la música de la voz aymara cantándole a los animales, el licor cayendo por el cuerpo del titi hasta el awayo regado de hojas de coca, la k’oa, bandejas con wiphalas blancas, hogueras iluminando cada cerro durante el año nuevo aymara y, a la mañana siguiente, el agua de la vertiente cristalizándose o derritiéndose en las cabezas antes del amanecer. El autor y la autora. Ayni en Japo, Guallatire. Imagen proporcionada por Jesús Mellado.
4 AUTORA: Küyen Railén Gerter, licenciada en Filosofía por la Universidad de Chile, magíster en Antropología: Investigación avanzada e intervención social por la Universitat Autònoma de Barcelona. Becaria del programa Escuela de Verano sobre Derecho Indígena, Perspectiva de Género y DDHH en Latinoamérica de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido becaria del programa Santander como estudiante de intercambio en 2014 en la Universidad Autónoma de Madrid, España, y como investigadora en 2020 en la Universidad de Campinas, Brasil. COAUTOR Y EJECUTOR DEL PROYECTO: Rolando Manzano Rada, médico veterinario titulado de la Universidad de Concepción, Chile. Desarrolla su actividad profesional en torno a la ganadería de llamas en el altiplano de la Región de Arica y Parinacota. Actualmente coadministra el emprendimiento “Estancia Manzano”, es coordinador de la Red de Ganaderos y del Territorio Biocultural Andino y es presidente de la “Fundación para el Desarrollo Camélido Altoandino – Markas Layku”.
5 PRÓLOGO 7 AGRADECIMIENTOS 9 PRESENTACIÓN 11 PRIMERAS APROXIMACIONES 12 Ahora bien, ¿cómo narrar la historia? 13 Lo instituido 14 Lo instituyente 15 METODOLOGÍA 17 Dinámicas participativas 17 Organización y análisis 22 GANADEROS Y GANADERAS 24 El territorio 26 Naturaleza y cultura 30 REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA 36 Comuna de General Lagos 42 Comuna de Putre 55 Caquena 55 Guallatire 61 Camarones 68 Arica 74 RECONSTRUCCIÓN DE MEMORIAS 78 Sistematización 78 Instituyendo historia 81 ÍNDICE Primera parte 81 Abandono de los pueblos 81 Importancia de la ganadería 81 Aspectos perjudiciales para la ganadería 82 Proyecciones 82 Costumbres 82 Segunda parte 83 1970, k’illpa, esquila, 83 trashumancia y migración 1980, ayni, exportación, 83 carnavales y fiestas 1990, carretera, matadero, CONADI, 86 servicios básicos 2000, matadero, venta de ganado 86 y temporal 2010, matadero, despoblamiento, 87 congreso y asociaciones 2020, contrabando, pandemia, 87 INDAP y asociaciones EL FUTURO ES ANCESTRAL 88 CONCLUSIONES 93 BIBLIOGRAFÍA 94
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7 PRÓLOGO Coincidimos una mañana en Putre, en el único lugar abierto para poder tomar un té caliente. Era el restaurante de Rosamel. En aquella mesa, sintiendo el frío amainar, nos encontramos con Küyen y Rolando compartiendo un desayuno. Parte de aquella conversación tuvo que ver con el afortunado acercamiento que tenemos de compartir con los habitantes de precordillera y altiplano, sobre las voces que emergen desde las pequeñas localidades de la región y lo significativo de saber escucharlas. Esa conversación versó también sobre la profunda amenaza que cae sobre el habitar humano en estos territorios, los censos respectivos nos dirán que las personas habitan menos el territorio, la población está envejecida, y el censo agropecuario dirá que alpacas y llamas continúan también en descenso. A pesar de las dinámicas políticas, económicas, sociales y culturales que han favorecido el despoblamiento a niveles dramáticos, y a que a veces parecen irreversibles, no está todo perdido, coincidimos. Tiempo después, tengo ante mí: “De pastoras, pastores y memorias: La ganadería camélida en la región de Arica y Parinacota”, un texto en el que me sumerjo como si estuviera en esos encuentros que se sostuvieron con ganaderos y ganaderas de la región, leo palabras que hacen sentirme allí, imaginar claramente a las personas mientras hablan. Pienso que sentirse en los lugares que se leen, da cuenta de esa perspectiva situada que denota ese andar colaborativo que acompaña el trabajo de construcción de este libro. Estamos en presencia de un necesario ejercicio de activación de la memoria colectiva de ganaderos y ganaderas, quienes ven con preocupación lo amenazada que se encuentra esta práctica que es parte de un todo, no dividido, y quienes también valoran la reactivación de la memoria y el registro del proceso como un ejercicio de trascendencia. Abuelas, abuelos, madres, padres, tíos y tías, son evocados en los relatos, se les reconoce como portadores de una sabiduría, son “…las raíces del árbol; las que, finalmente, permiten que el árbol se sostenga en pie”, mencionan los autores. Un saber ganadero que no se piensa como compartimento estanco, sino que se concibe como un todo inseparable, donde no está la naturaleza de un lado, y la cultura del otro, “hay un todo permanente en constante interacción cuyo equilibrio debe cuidarse día a día”, nos dicen los autores. Los lectores tienen a continuación un relato construido desde la investigación participativa “a partir de subjetividades dialogantes, en el encuentro del recuerdo, de almas, de familias”, recuerdo y encuentro que invita -por ejemplo- a quienes viven en la ciudad, a seguir convergiendo en el ejercicio de memoria comunitaria que nos funda territorialmente. Que sea en buena hora. Christian Orellana Obreque Director Regional Arica y Parinacota Fundación para la Superación de la Pobreza – SERVICIO PAÍS
8 Apacheta de Chapoco, comuna de General Lagos. Después de un intenso trabajo: de revisión bibliográfica y de terreno, nos permitimos poner a disposición este material que, esperamos, sea la pequeña piedra de una apacheta que acompañe el camino de quienes transitan a las profundidades de su ser, de sus comunidades, de sus trayectos y de sus memorias.
9 AGRADECIMIENTOS A todos los ganaderos y ganaderas que entregaron su disposición a participar de las reconstrucciones de líneas de tiempo, se les expresa suma gratitud. Fueron encuentros enriquecedores que no solamente permitieron la redacción de este documento, sino que nos enseñaron profundamente a través del lenguaje más común y universal: el de las emociones. Al escuchar sus relatos y ser testigo de sus conversaciones, se abrieron puertas a lugares muy profundos y empolvados a los que tuvimos el privilegio de asomarnos, y eso nos conmueve, nos emociona y nos hace felices. Agradecemos a quienes hacen posible que la práctica ancestral de la ganadería camélida sea parte del presente, aún cuando esté presente -lo sabemos- viene con tantas dificultades para la crianza de llamas y alpacas, y para la vida en el altiplano. Honramos la memoria de las y los mayores, escuchamos con atención las experiencias de quienes son más jóvenes, y miramos a las generaciones más pequeñas con esperanza. Que sea en buena hora Jallalla
10 AGRADECIMIENTOS A: Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro, FUCOA, del Ministerio de Agricultura, por su apoyo en la edición, diseño y diagramación del texto. AndesPeat Núcleo Milenio en Turberas Andinas, por apoyar en la revisión del presente documento. Al director regional de CONADI, Dr. Raphael Cantillana, por la minuciosa revisión del texto una vez finalizada la investigación y sus valiosos aportes a este.
11 PRESENTACIÓN En el vasto territorio de Arica y Parinacota, donde Los Andes se encuentran con el Océano Pacífico y las tradiciones ancestrales convergen con la modernidad, se teje una historia rica y profunda. En el corazón de esta región, emerge un relato que honra las raíces, las prácticas y las memorias de un pueblo indígena que ha forjado su identidad a través de la ganadería camélida. Este trabajo que me honra presentar es mucho más que un libro, es un testimonio vivo de las experiencias, los saberes y los legados de quienes han dedicado su vida a cuidar y criar camélidos en esta tierra ancestral. En este libro, tanto su autora como el coautor nos llevan en un viaje íntimo y revelador a través de las historias y las memorias de su familia y de su comunidad. Desde las alturas de las cumbres cordilleranas hasta los valles fértiles que bordean el desierto, ellos nos invitan a explorar las particularidades vitales y biográficas que han moldeado su propio camino. A través de una meticulosa investigación que abarca desde la revisión de archivos antiguos hasta la recopilación de relatos de las sabias abuelas y abuelos, que han sido testigos de los cambios en la ganadería a lo largo del tiempo, la autora y el coautor nos sumergen en un mundo de tradiciones, desafíos y triunfos compartidos. Pero este libro va más allá de ser un mero recuento histórico. Es un homenaje a la memoria colectiva de una comunidad que se niega a ser olvidada. Durante meses, la autora se sumergió en diálogos con ganaderos y ganaderas de distintos pueblos -diálogos en los que el coautor de este trabajo ya estaba inmerso- buscando rescatar las voces y las vivencias de quienes han sido protagonistas de esta historia. A través de una metodología participativa, el relato adquiere un carácter comunitario, donde las reflexiones y las memorias se entrelazan para dar forma a una narrativa auténtica y conmovedora. Es un llamado a preservar y valorar las experiencias de las generaciones pasadas, reconociendo su invaluable contribución al tejido social y cultural de la región. Pero este libro también nos desafía a mirar hacia el futuro. Invita a quienes tomamos esta posta a continuar el trabajo de preservación y reflexión, profundizando en las historias compartidas y los significados colectivos que dan forma a la identidad ganadera de esta región andina. Nos incita a cuestionar cómo narramos la historia, desde qué perspectivas y con qué propósitos, reconociendo la complejidad de los poderes instituidos y la vitalidad de lo instituyente. “De pastoras, pastores y memorias: La ganadería camélida en la Región de Arica y Parinacota” es un tributo a la resistencia, la resiliencia y la creatividad de una comunidad que ha sabido adaptarse y transformarse a lo largo de los siglos. Es una invitación a sumergirse en las profundidades de la historia y la memoria, y a reconocer el valor de preservar y compartir nuestras raíces. En sus páginas, encontramos no solo un relato sobre la ganadería camélida, sino una ventana abierta a la riqueza y la diversidad que converge en esta región de esfuerzo y constancia. Dr. Raphael Cantillana Director Regional de Arica y Parinacota Corporación Nacional de Desarrollo Indígena – CONADI
12 1. El yatiri tiene la responsabilidad de guiar las ceremonias y rituales aymara. También conoce las hierbas de sanación y las formas de restablecer la salud en las personas. 2. De aquí en adelante, todas las citas serán expuestas en este formato, evitando las conjunciones: “et al”., “&”, etc. Se considera innecesario y engorroso recurrir a términos latinos, ingleses, tecnicismos de las normas APA, etc. De modo general, la citación y referencias bibliográficas serán expuestas de la forma que, se considera, es la más simple: prescindiendo -en el cuerpo del texto- de la inicial del nombre, pero indicando apellido y año de publicación de la obra. PRIMERAS APROXIMACIONES El presente trabajo se propone desde las particularidades vitales y biográficas del ejecutor y coautor de este proyecto: Rolando Manzano Rada. Hijo de un dirigente ganadero de Visviri, nieto de un reconocido yatiri1 y de una gran pastora (awatiri), uywa qolliri (médica de animales) y productora de charki de la puna, él emprende un trayecto que le llevará a lo más alto de las cumbres cordilleranas para retornar a lo más profundo de su biografía personal: sus raíces. A partir de esta iniciativa, comienza a tejerse un proceso de revisión de archivos (principalmente, diarios antiguos de la ex región de Tarapacá), artículos académicos (de historia, etnohistoria y antropología) y de recopilación de relatos de distintos actores involucrados en la historia de la ganadería camélida en la región (ganaderos y ganaderas, principalmente, pero también actores externos considerados relevantes dentro de las redes sociales articuladas en torno a la ganadería camélida). Los recursos más significativos, sin embargo, en ese tránsito a la reconstrucción de esta historia, aparentemente tan dispersa y fragmentada, fueron las dinámicas participativas desarrolladas en los diversos territorios ganaderos de la región. Desde estas instancias de reflexión, rememoración y articulación colectiva de saberes en torno a los hitos relevantes dentro de la historia de la ganadería, fue posible el surgimiento, casi natural, de la necesidad de que este trabajo sea hecho y cuyo objetivo reside, principalmente, en una afirmación: preservar la memoria de las y los ancianos. Durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2023, tuvimos la oportunidad de escuchar diálogos de ganaderos y ganaderas pertenecientes a distintas asociaciones ganaderas que construyeron, poco a poco, las bases de lo que es esta investigación. A través de una metodología participativa para la construcción y recolección de datos (Curbelo y Hernández, 2017)2, nuestra propuesta fue otorgarle un carácter comunitario a este relato, buscando con ello acceder a espacios de reflexión colectiva donde se disipara la distancia entre sujeto y objeto de estudio, puesto que la ética que se imprime inevitablemente en nuestros trabajos en el territorio, exige que la historia sea relatada por quienes la viven, y no por quienes la investigan. Aunque sería pecar de ingenuidad pensar que la distancia entre investigador o investigadora y comunidad se puede eliminar, nuestro rol durante el proceso fue proporcionar y facilitar espacios de diálogo y activación colectiva de memorias en torno a la ganadería: desde vivencias personales, desde experiencias territoriales/comunitarias, y desde lo que ha acontecido en la región. En tales instancias, procuramos dejar a disposición de los ganaderos y ganaderas esos espacios, intentando incidir lo menos posible en las conversaciones que fueron levantadas por ellos y ellas mismas.
13 A partir de la revisión bibliográfica sobre la historia de la ganadería en la región, las etnografías publicadas, las voces involucradas en las dinámicas participativas mencionadas3 y las entrevistas semi-estructuradas, se establecieron categorías relevantes -según su recurrencia- a partir de las cuales se plantea y presenta el texto a continuación. Tenemos conciencia, sin embargo, de que esta iniciativa es una primera aproximación a la gran labor de levantar una narración de carácter comunitario en torno a la práctica ganadera, focalizada en las memorias compartidas y los significados colectivos que a estas se atribuyen. Se anima a quienes tomen esta posta a que, en trabajos posteriores, este material pueda ser reflexionado entre los ganaderos y ganaderas, quienes tienen la labor y el derecho de realizar un diagnóstico con esta nueva información de la que disponen, profundizando así en lo que estimen pertinente y modificando lo que consideren deba ser replanteado. Ahora bien, ¿cómo narrar la historia? El abordaje de esta cuestión fue hecho desde dos lentes: uno que consideró lo instituido y, otro, que consideró lo instituyente (Dardot, 2019). Los conceptos hacen referencia, por una parte, al armazón construido y edificado por los poderes de sujeción que, a fin de cuentas, son principalmente dos: Estado-Nación e Iglesia. A partir de estos dos gigantes, se despliegan otros miles de poderes, al día de hoy, ya completamente instituidos como lo son: la moral judeo-cristiana, la escolarización 3. Siendo estas transcritas y analizadas a través de un software con el cual fueron generadas nubes de palabras. No sucedió así con el resto del material que fue, más bien, utilizado como apoyo para dialogar o sostener esa conversación que, consideramos, es la más relevante: esa que se dio entre ganaderos y ganaderas durante las construcciones de líneas temporales. 4. Los nudos críticos son, por regla general, la acumulación de poder o de riquezas por parte de una porción del grupo en desmedro del resto, que suele ser la mayoría. Cuando pocas personas se benefician de muchas, es improbable pensar que esa situación pueda mantenerse por demasiado tiempo. Esto, debido a que es una situación de desequilibrio e inestabilidad. grafa y eurocéntrica, el cuerpo normativo de corte francés, la militarización de corte prusiano, las dinámicas de consumo neoliberales, el extractivismo, la medicina farmacológica, etc. Por otra parte, está lo instituyente: aquello que permite el escape del vapor en una olla a presión (Turner, 1969). Si se piensa en la imagen de la olla a presión, los momentos extracotidianos o de excepción dentro de un grupo humano son aquellos que permitirían canalizar tensiones -el vapor de la olla- a través de fugas instituidas como: inversión de roles, supresión de las normas morales, sacrificio del chivo expiatorio, etc. Puede verse esto, por ejemplo, durante los periodos de carnavales, comunes a demasiadas culturas -y presentes en la región-, o en la inmolación de un ser al que se hace cargar con la responsabilidad del problema que aqueja a un grupo disipando, a través de su sacrificio, la sensación de injusticia o bien satisfaciendo la necesidad de atribuir a alguien la culpa de ese mal. Cuando la distensión de estos nudos críticos4 no se produce, sino que se acumula y rigidiza más, entonces la sociedad se vuelve porosa y esta molestia, necesidad o exigencia, emana por cada rincón del cuerpo social, el que desgastado, cansado, explotado, vulnerado, etc., suele dar paso a las revoluciones y grandes transformaciones sociales. Lo instituyente, entonces, es eso que aún no ha sido instituido: lo que es movilizado por las intenciones, los deseos y la organización de las comunidades; es lo subalterno, lo que no posee el poder ni tampoco, siquiera, la definición de lo que es. Pero, aún invisible: está ahí.
14 Lo instituido En este trabajo se recurre a lo instituido cuando decidimos consultar las fuentes bibliográficas: las proporcionadas y validadas por la academia, las de autores -hombres, casi todos-, las del observador. También se contemplaron organismos relevantes5 en el escenario estudiado como INDAP, CONAF, CONADI, SEREMI de Agricultura, municipalidades, entre otras. Así, se sostuvieron entrevistas semiestructuradas con trabajadores -llamativamente, todos hombres- de estos organismos estatales. Asimismo, se recibieron colaboraciones de antiguos trabajadores de estas entidades, las que fueron procesadas como material de archivo. Estas correspondieron a fotografías personales e imágenes de antiguos periódicos, entre otras. Ejemplo de ello es el significativo aporte del veterinario Ignacio Briones quien, a través de un programa de INDAP, fue entre enero y marzo de 1981 por primera vez al altiplano para trabajar con la ganadería camélida. La imagen a continuación da cuenta de ello. Esta y otras notas y fotografías fueron proporcionadas como material físico por él mismo, material que generosamente hizo llegar a Rolando Manzano por correspondencia. 5. La relevancia de estos actores fue determinada por una dinámica desarrollada con dirigentes de la Asociación de Ganaderos de General Lagos (ver sociograma en el apartado de General Lagos).
15 Lo instituyente Hacer una revisión por ‘la historia oficial’ es sumamente útil, ya que ella establece los límites y define los deslindes, esos muros desde los cuales, más allá, comienza a vislumbrarse otra posibilidad de comprender y narrar la historia. Esa otra historia, fuera de los muros, no se muestra caminante entre los cerros y bofedales. En cambio, como los cauces de agua y vertientes, las raíces de las yaretas y las serpientes del Manka Pacha, se arrastra por las profundidades del suelo que pisan las caravanas de llamas, los animales domésticos y silvestres, el hombre, mujer, niño y niña aymara. Podemos acceder a ese relato subterráneo a través de la oralidad; la mitología, cuentos y leyendas; a través de la textilería; de las ceremonias y sus rituales; de la música y los cantos sagrados. Incluso, podemos acceder a ese antiguo legado a través de las manifestaciones más próximas a nuestro presente: a través de los diferentes tipos de resistencia de las comunidades aymara, que se niegan a ser desarticuladas, aun fuera de sus territorios, aun ajenas a su lengua, aun separadas de sus tradiciones. Así gritan también otros saberes subalternos: el de los usuyiris, qolliris y yatiris, el de las y los hueseros, el que germinó desde los quilombos y palenques, ese desperdigado por los campos a través de su descendencia; el de los dichos y refranes, de los aliños, las hierbas aromáticas y los sazones de caldera, ese de la sabiduría popular y que, cada tanto, se levanta para reclamar contra las injusticias o para enseñar importantes lecciones a través de cuentos o sueños. Se entiende esto como lo instituyente porque no goza de espacios de poder, pero transita un camino hacia la institución y reivindicación de ese saber a través de la instalación del mismo en el escenario social contemporáneo. En efecto, cuando esos poderes subalternos, populares, familiares pulsan para visibilizar, resguardar, mantener o difundir su existencia, es cuando comienzan a instituirse como un pilar en torno al cual la sociedad se nutre, se articula y crece. Ejemplos de ello hay en todos los campos: en el legal, el cultural, el organizacional, etc. Podemos verlo en la conformación de la Red de Ganaderos y Ganaderas de Camélidos del Territorio Biocultural Andino y de la Mesa Técnica Tri-regional de Ganadería Camélida, asociaciones que impulsaron el reconocimiento del sistema de ganadería camélida como patrimonio cultural inmaterial6 y que, actualmente, están avanzando en la propuesta de una ley que resguarde y promueva la difusión de esta práctica. Puede verse también este tránsito de lo instituyente a lo instituido en la conformación ascendente de diversas organizaciones vinculadas al ámbito referido, pero también relacionadas con la textilería, la reivindicación de la cultura ancestral, de mujeres aymara (Vásquez y Carrasco, 2018), entre otras. 6. Resolución N°933, ingresada en el Sistema de Información para la Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial (SIGPA) el 09/05/2023.
16 Reunión en La Moneda entre representantes de la Red, Ministerio de Agricultura y Presidencia, sobre la creación de la ley camélida. Imagen proporcionada por Carlos Valenzuela. Los precedentes de estos movimientos instituyentes no son sólo las organizaciones, sino que también los encuentros, talleres y congresos que hace décadas están impulsando las comunidades aymara tanto desde las ciudades como desde las zonas rurales. El 2023 se celebró, después de aproximadamente 10 años, un congreso relacionado con la ganadería camélida en la región de Arica y Parinacota. Este Congreso Internacional de Ganadería Camélida le dio mayor visibilidad a esta práctica ancestral y, además, logró conseguir una serie de compromisos por parte de los actores públicos. Entre ellos, por una parte, el anuncio del Gobernador Regional de elaborar un programa dirigido al sector camélido y, por otra, la realización del congreso 2024 en San Pedro de Atacama, región de Antofagasta, organizado por INDAP y la Municipalidad de dicha comuna. A su vez, la realización del congreso propició la generación y consolidación de puentes de comunicación y colaboración entre ganaderos y ganaderas de Argentina, Chile, Perú y Bolivia; y entre las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama. Por último, el 2024 fue declarado por las Naciones Unidas el Año Internacional de los Camélidos, declaración que no habría sido posible sin la labor de resguardo que han sostenido las comunidades originarias del altiplano y de los desiertos de África y Asia.
17 METODOLOGÍA Si bien la primera aproximación profunda al territorio se dio a través de una etnografía realizada en la estancia de don Germán Flores Mamani, en Ancara, Chislluma, comuna de General Lagos (entre abril y septiembre de 2023), y que se irradió a Putre debido a la participación en los trabajos comunitarios o ayni realizados en Guallatire (de septiembre y octubre de 2023), la información sistematizada aquí devino de los encuentros que se realizaron posteriormente y que estuvieron enfocados en comprender la historia desde las voces de los ganaderos y las ganaderas de la región. A partir de la reflexión, planificación y elaboración de esas dinámicas, así como de la misma experiencia de participar en ellas, surgen aristas que irán reconfigurando permanentemente nuestra forma de plantear el acercamiento a lo que es o debería ser una narración de la historia de la ganadería camélida en el territorio circundante. Dinámicas participativas En una dinámica participativa (construcción colectiva de una línea de tiempo) con la Asociación de Ganaderos de Caquena, una ganadera recordó con profunda nostalgia las canciones que cantaba su madre durante la ceremonia de la k’illpa (marcaje y floreo de ganado). Eran canciones en aymara, relata, donde había una para las llamas, otra para las alpacas y diferenciadas, dependiendo de si eran machos (tata lillo) o hembras (mama lillo). “Mi mamá cantaba (...) Pero yo nunca, nunca, nunca me atreví a aprenderlo”, recuerda. Otro ganadero pregunta: “¿Quién sabrá esas canciones?”, a lo que ella responde: “Uh, ya no hay gente antigua ya”. Después de un tiempo de conversación y rememoración, agrega: Yo ahora me arrepiento, nunca me atreví a aprenderme esa canción (...) Nunca le puse atención po’, a aprenderme la canción. O sea, parece que creí que mi mamá iba a estar toda la vida, y no es así po’. Mi mamá ya falleció. Y no me aprendí nada po’, nada (...) Ya no hay gente antigua pa preguntarle las canciones ya po’. (Ganadera de Caquena.7 Dinámica grupal: Construcción colectiva de línea de tiempo, 24/11/2023) De este relato podemos notar cómo las memorias se activan a través de la alusión a las prácticas y tradiciones, a través de la permanencia de una celebración o de los relatos transmitidos por las y los más ancianos. Es decir, los recuerdos de ganaderos y ganaderas se refugian en dos reservorios principales: la tradición, y los relatos de las y los mayores.8 7. Como fue mencionado anteriormente, en el caso de Caquena, al ser consultadas las ganaderas y el ganadero que participaron de la dinámica, manifestaron preferir que sus relatos fueran integrados a este texto únicamente haciendo referencia a su localidad y no, en cambio, con sus nombres. 8. Es más: en las líneas de tiempo construidas, fueron escasos los recuerdos que sobrepasaron la década del 90’. Para posteriores aproximaciones, se anima a los y las investigadoras -sean de fuera o de adentro de las comunidades, de la academia o de las comunas ganaderas- a replicar estas dinámicas con grupos etáreos diferenciados. Especialmente, pareciera ser interesante considerar el grupo etáreo de aquellos y aquellas jóvenes que no crecieron en el altiplano, sino que nacieron ya en la ciudad. Surge la pregunta sobre sus memorias: ¿cómo recordarán y construirán la historia de la ganadería? ¿A través de hitos como la conformación de organizaciones ganaderas, congresos, seminarios, estudios, alianzas con organismos, instalación de servicios en las estancias de sus familias…? Son algunas de las interrogantes que surgen.
18 Fueron varias las ocasiones en las que ganaderos y ganaderas, luego de las dinámicas colectivas de reflexión, conversaron con sus madres o padres para recrear el ejercicio. También hubo ocasiones en que se remitían a sus relatos -de sus ancestros y ancestras- para hablar sobre momentos importantes dentro de la historia de la ganadería. En otros momentos, incluso, dudaron si hablar, considerando no ser los más indicados, aseguraron, habiendo “tíos y tías que todavía viven en sus pueblos con sus ganados”9 y siendo ellos y ellas quienes realmente sabían. La actividad grupal consistía en hacer un repaso, primero, por las biografías personales; luego, por la memoria comunitaria y, finalmente, por la historia regional. Aunque el desarrollo de la actividad fue mutando en función a la cantidad de las y los asistentes, los tiempos de los que disponíamos en la reunión, los espacios -a veces cerrados y, otras veces, a campo abierto- y contexto, de modo general, siguieron la secuencia descrita a continuación. Notas compartidas por Ignacio Briones y entregadas al hijo del ganadero -de Caquena- que aparece en la noticia. Imagen proporcionada por Rolando Manzano Rada. 9. Relato de ganadero de Caquena, similar a varios otros, también de Caquena, y de Guallatire, Camarones y General Lagos.
19 Se abría el espacio con una conversación en torno a las situaciones que les hayan acercado a la ganadería. Siendo el rango etario de 50 a 65 años en la mayoría de los casos, la respuesta casi inmediata era: yo siempre he estado con el ganado. Fui criada con el ganado (Marcela Gómez, Camarones; tres ganaderas de Caquena). Si bien el llamado siempre fue abierto, la participación se remitió, salvo contadas excepciones,10 a una generación particular: aquella que tuvo que emigrar de sus territorios; esa que vive entre cemento, pero que nació entre los bofedales, pajonales y tolares. “Yo abrí los ojos viendo los ganaditos”, dijo un ganadero cuando iniciábamos la dinámica en Caquena. Luego, se invitó a los ganaderos y ganaderas a recordar una experiencia en su vida -relacionada con la ganadería- que les haya marcado. Estas memorias biográficas eran escritas en un papel y, luego, colgadas en el cordel que, a su vez, simbolizaba una línea de tiempo11 cuyos marcadores temporales fueron determinados por periodos de diez años. Siempre se dio la posibilidad de ir tan atrás en el tiempo como quisieran o tan adelante como estimaran conveniente proyectar. Al colgar sus papeles, compartían su recuerdo con el resto del grupo. Esto permitía que, al escuchar los relatos personales, otras memorias se activaran. La siguiente etapa se dirigió a la reconstrucción colectiva de memorias. En conjunto, elaboraron un punteo sobre los hitos más importantes dentro de la historia de la ganadería en sus territorios. Para evitar la influencia entre las respuestas, se pidió que primero escribieran12 en los papeles los momentos significativos en la historia ganadera. Estos segundos papeles incluyeron un espacio para anotar su nombre y edad. Finalmente, se les preguntó: ¿consideran que es importante preservar la memoria de las comunidades y, en particular, de la práctica ganadera? Esta última pregunta solía ser donde más se extendían las conversaciones entre ganaderos y ganaderas. También, en la mayoría de las ocasiones, fue en este momento cuando emergieron de la conversación los sentidos más profundos otorgados al recuerdo, la memoria y a sus ancestros y ancestras. 10. Hubo también, aunque en la minoría de los casos, asistencia de ganaderos y ganaderas que seguían viviendo en sus estancias con su ganado. 11. La cuestión de plantear el tiempo de forma lineal a través de un cordel también fue motivo de duda preliminar. Bien pudo ser representado el tiempo de modo circular o, más bien, como una red. Solamente se prefirió la opción escogida por una cuestión de recursos y de eficiencia: se consideró más simple de entender, trabajar y manipular. El llamado, de todos modos, es a complejizar este primer acercamiento a la línea temporal, problematizar la concepción de tiempo que se desarrolla en el altiplano y en la propia práctica ganadera: cómo sus ritmos, ciclos, redes familiares y de vínculos entre los seres que conviven en los tres planos, Manqha Pacha, Alax Pacha y Aka Pacha, configuran una dimensión única de la temporalidad aymara. 12. A pesar del carácter de estas dinámicas fuertemente enfocado y definido por la lecto-escritura, se considera esencial visibilizar, nombrar y normalizar la actividad ágrafa, entendiendo la dinámica institucional como parte más de un condicionamiento impuesto por quienes invadieron este territorio, quienes poco a poco fueron forjando un tipo de educación donde la lecto-escritura es un eje fundamental. La tradición oral tiene una radical importancia en la preservación de la memoria de los pueblos. Siempre se contempló asistir a quienes precisaran apoyo para poner en papel su memoria, así como también se dio la posibilidad de, simplemente, decir a viva voz cuál era su recuerdo (debido a que, siempre con el consentimiento de los y las participantes, fueron grabados los audios de los encuentros).
20 Phawa en Laguna Roja, Camarones, previa a la dinámica de reconstrucción colectiva de memorias. Imagen proporcionada por Rolando Manzano Rada. En una ocasión, un encuentro se repitió a petición de la Asociación de Ganaderos de Caquena, que quiso convocar a más personas del territorio a la dinámica. En dicho momento, se ofreció a un ganadero dirigente que había participado de la reunión anterior guiar la dinámica, asegurando sostener el ejercicio en caso de que se olvidara de alguna parte. La finalidad de proponer esto a un ganadero se vincula con la metodología propia de las dinámicas participativas para la transformación social, en las cuales se busca permear roles de dinamización y organización, entre otros, a las y los asistentes con la finalidad de propiciar el empoderamiento del grupo para que este sea capaz de llevar su proceso de manera autónoma y autogestionada, sin depender de organismos externos que moderen o movilicen estos espacios de reflexión, diagnóstico y puesta en común de sus problemáticas, deseos, anhelos o reconstrucción de sus historias personales y colectivas. Durante el desarrollo de esta metodología con las asociaciones ganaderas, la gran excepción fue General Lagos: para este caso -y por razones que serán descritas en el apartado dedicado a esta comuna- se utilizaron las herramientas del sociograma y la línea de tiempo. Estas fueron construidas por dos dirigentes fundamentales en cuanto a la representación y, además, de rangos etáreos significativamente distantes otorgándole,
21 así, a estas construcciones un componente adicional: el diálogo intergeneracional entre dirigentes ganaderos que cargan historias de vida muy diferentes (sobre todo en lo relativo a sus infancias), pero que comparten un mismo objetivo. De este modo, se comprenden dos grandes grupos: las asociaciones ganaderas, por un lado, y los actores externos, por otro. Mientras que las asociaciones corresponden a organizaciones en las comunas de Putre, General Lagos y Camarones; los actores externos representan o se vinculan con instituciones como: INDAP, CONADI, municipalidad de General Lagos y la Seremi de Agricultura. En total, se contó con los relatos de 41 personas (el de una ganadera se repite). Estos fueron recogidos en las dinámicas grupales hechas con la Asociación de Ganaderos y Ganaderas de Caquena [3 mujeres y un hombre]13, la Asociación de Ganaderos y Ganaderas de Guallatire [12 mujeres y 9 hombres], ambas de la comuna de Putre, y con la Asociación de Ganaderos y Ganaderas de Camarones [5 mujeres14 y 3 hombres]; la dinámica focalizada en actores relevantes [2 hombres]15; conversaciones personales [2 hombres]16 y entrevistas semiestructuradas a los actores externos [5 hombres].17 13. No se preguntó la autoidentificación por las razones ya mencionadas: debido a que, para hacer las dinámicas, nos otorgaron espacios de encuentro destinados a otros fines, debíamos usar el tiempo con la mayor eficiencia posible. La atribución de géneros es, por ende, una cuestión arbitraria que definimos desde los parámetros clásicos de binarismo de género (según nombre, pelo, ropa, rasgos, etc.). 14. De ellas una, de edad avanzada, entró a la casa para cocinar el almuerzo y otra, aunque de la Asociación de Camarones, también participó de la dinámica de Guallatire. 15. Presidente de la Asociación de Ganaderos y Ganaderas de General Lagos y presidente de la Mesa Técnica Tri-regional de Ganadería Camélida. 16. Ganaderos mayores de la comuna de General Lagos. 17. Primeros veterinarios en llegar al altiplano, el alcalde de la Municipalidad de General Lagos, el director de la CONADI y el director de INDAP. Se consultó a quienes compartieron su tiempo y experiencias en este trabajo si deseaban que su relato fuera acompañado de su nombre, si preferían que se les mencionara desde sus organizaciones o de otra manera. Los dirigentes de General Lagos y los ganaderos y ganaderas de Camarones pidieron ser referidas con sus nombres y localidad a la que pertenecían; Caquena, por su parte, consensuó que se nombrara sólo su localidad mas no sus nombres; para el caso de Guallatire, esta asociación no llegó a expresar formalmente si quería que sus nombres se mostrarán en este texto. Ante la falta de respuesta, se decide preservar el anonimato de los relatos de la línea de tiempo, pero acompañar de los nombres correspondientes los relatos del ayni, ya que estos fueron publicados y compartidos oficialmente a través de canales de difusión de la Fundación para la Superación de la Pobreza (Servicio País). Comprendiendo que la recolección de datos y realización de las dinámicas participativas es un trayecto y no un estándar rígido que no sea susceptible de ser replanteado, dialogado con nuevas fuentes y modificado, y por factores no contemplados en un inicio, las dinámicas fueron bastante diferentes entre sí. No consideramos que eso le reste relevancia a esta conjunción de saberes, sentires y encuentros surgida del ejercicio de activación de la memoria colectiva entre los ganaderos y las ganaderas que respondieron a esta convocatoria.
22 Organización y análisis La información obtenida fue registrada a través de imágenes y grabaciones. Los audios fueron transcritos y organizados a través de un software de análisis de datos cualitativos, generando nubes de palabras y categorías de conceptos recurrentes, posicionando así los términos más relevantes adelante a la hora de ser analizados los datos y redactado el presente resumen de la experiencia. No obstante la mencionada modalidad de gestión del conocimiento, cada experiencia será descrita minuciosamente. Finalmente, la línea de tiempo en la que confluyen las tres experiencias (con Caquena, Guallatire y Camarones) más los relatos de dirigentes ganaderos de General Lagos (Delfín Zarzuri y Rolando Manzano Rada) serán canalizados a través del mismo medio previamente mencionado (el software de análisis de datos cualitativos). Así, en el presente documento, y luego de una breve contextualización con la bibliografía relacionada, los datos recogidos serán expuestos de la siguiente manera: - Presentación de los territorios junto con la descripción de la dinámica realizada y de la información obtenida: líneas de tiempo y relatos de ganaderos y ganaderas. - Síntesis de las dinámicas en una línea de tiempo: presentación, análisis, correspondencia bibliográfica y diálogo con entrevistas semiestructuradas a actores relevantes externos. - Conclusiones. Es, sin embargo, necesario aclarar que no ha sido un anhelo suspender en el tiempo eventos particulares que puedan transformarse en efemérides para las generaciones posteriores. Tampoco se pretendió alcanzar la objetividad a través de estos ejercicios de reactivación colectiva de las memorias compartidas. Las y los interlocutores participaron intensamente, se conmocionaron, se quebraron, se enojaron recordando; se entristecieron, rieron, añoraron… El material aquí dispuesto se ha levantado a partir de subjetividades dialogantes, en el encuentro del recuerdo, de almas, de familias. Es decir, como una constelación: cada perspectiva e historia personal ha sido un aporte en esa conjunción de estrellas que, en su densidad, es el cielo de noche. Al igual que en los cúmulos estelares, que trazan dibujos en el cielo, los relatos subjetivos de cada quien han sido puentes que, a través del diálogo, han tejido encuentros de memorias y proyecciones: recuerdos comunes y anhelos compartidos. Las escenas a las que estos relatos nos permitieron transitar nos ofrecieron la posibilidad de palpar eventos sin tiempo: despertar entre el ganado, caravanas de horas junto a la familia, los cielos estrellados en las noches de trashumancia, los partos de rodillas en un ambiente seguro y acompañado, las fiestas de los pueblos, la música de la voz aymara cantándole a los animales, el licor cayendo por el cuerpo del titi hasta el awayo regado de hojas de coca, la k’oa, bandejas con wiphalas blancas, hogueras iluminando cada cerro durante el año nuevo aymara y, a la mañana siguiente, el agua de la vertiente cristalizándose o derritiéndose en las cabezas antes del amanecer. Al final, la respuesta a la última pregunta: ¿es importante preservar la memoria de las comunidades; específicamente, de aquellas memorias vinculadas a la práctica ganadera? nunca decía literalmente identidad, pero lo gritaba a través de cada palabra, de cada entonación y de cada silencio.
23 Afuera de la Oficina de la AESPO (Asociación de Estudiantes de Pueblos Originarios) de la Universidad de Tarapacá, las y los estudiantes hicieron un mural en el que se puede leer: Consideramos que ese mural hecho por las terceras generaciones, esas que han nacido y crecido en la ciudad, grafica de manera sublime, poética y rebelde el punto esencial de este proyecto y lo que, luego de vivir la experiencia de todas las dinámicas, llegamos a vislumbrar. La imagen dice más que cualquier palabra que pudiéramos agregar. Después de un intenso trabajo en terreno y entre paredes frías, nos permitimos poner a disposición este material que, esperamos, sea la pequeña piedra de una apacheta que acompañe el camino de quienes transitan a las profundidades de su ser, de sus comunidades, de sus trayectos y de sus memorias. “Robaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas, quemaron nuestro tronco, pero nunca podrán matar nuestras raíces”
24 GANADEROS Y GANADERAS La mayoría de los ganaderos y ganaderas con las que pudimos hablar, salvo contadas excepciones, pertenecían a una asociación indigena ganadera18 (organizaciones creadas bajo el alero de la Ley Indigena Nº 19.253 que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas). Asimismo, estaban agrupadas en la región a través de una mesa técnica de ganadería camélida (constituida el 02 de febrero de 2022), la que actúa como interlocutora entre las oportunidades, demandas y necesidades de los y las ganaderas y las instituciones relevantes en los diferentes ámbitos: municipalidades, INDAP, CONAF, SAG, SIPAN, Servicio País, entre otras. La frontera más notoria en relación a la convocatoria para la realización de las actividades estuvo dada por dos aspectos fundamentales: el tiempo y el financiamiento. Se habla de frontera y no de límite o freno, porque se comprende la frontera, también, como lugar de encuentro: a través de los resultados iniciales de este proceso, llegamos a un punto donde es posible dilucidar los siguientes pasos para profundizar en la narración colectiva que aquí se busca articular. Con más tiempo, sería oportuno considerar acercarnos a los ganaderos y ganaderas que no se adscriben a ninguna asociación (surge la pregunta: 18. A excepción de Caquena, el resto de las asociaciones formaban parte de la Mesa Técnica de Ganadería. Durante el desarrollo de este proyecto, finalmente Caquena se integró a la Mesa regional. Reunión de la Mesa Técnica de Arica y Parinacota. Imagen proporcionada por Rolando Manzano Rada.
25 por qué deciden no integrarse, teniendo la opción de formar parte de una agrupación a través de la cual les sería posible acceder a una mayor cantidad de beneficios o a través de la cual podrían canalizar sus demandas de manera conjunta) o ganaderos/as que están en proceso de conformar nuevas asociaciones ganaderas en sus territorios. Asimismo, para posteriores aproximaciones que se ciñan a esta línea de investigación, se propone fuertemente una instancia a la que en el proyecto actual no se pudo recurrir,19 pero que es un espacio de encuentro de las personas: los trayectos en buses subvencionados. En efecto, es ahí donde convergen los vecinos y vecinas ganaderas-aymara -enroladas, en proceso de conformar o no alguna asociación. En ese espacio de encuentro se dan interacciones del tipo informal -diferente al ámbito que manejan las asociaciones u organizaciones formales- que, con seguridad, enriquecerán el abordaje de la cuestión relativa a la historia y memorias de ganaderos y ganaderas aymara. Otros espacios pueden ser las ferias territoriales o transfronterizas, fiestas patronales, actividades desarrolladas por descendientes en la ciudad de Arica, entre otras. En cuanto al financiamiento, es urgente destinar fondos a investigaciones que puedan ser desarrolladas a largo plazo y, con ello, tener la posibilidad de lograr resultados, cambios y un impacto significativo desde y para la comunidad con20 la que se trabaja. En la presente modalidad, que aspira a ser una investigación participativa para la transformación social (Curbelo y Hernández, 2017), los plazos que deben manejarse requieren que, a través de los encuentros, un grupo motor sea capaz de solidificar su diálogo, análisis y reflexión conjunta. Es evidente que este proceso involucra tiempo para que aquel no termine siendo una mera instancia de reunión esporádica. Adicional a las instancias de reunión, que deben tener cierta periodicidad, es preciso que estas gocen de un tiempo prudente21 para ver desarrollados los puntos esenciales del cronograma que se propongan realizar. Los relatos recogidos y presentados aquí corresponden a ganaderos y ganaderas del rango etario de 36 a 74 años, situándose casi la totalidad de ellos y ellas en el último tramo de esa franja. En ese espectro, se vislumbran, principalmente, tres grupos: (1) Quienes nacieron en territorio ancestral y vivieron allí gran parte de su vida o que, actualmente, continúan habitando la estancia. (2) Quienes nacieron en territorio ancestral, pero que emigraron a la ciudad donde han vivido la mayor parte de su vida. (3) Quienes son la primera generación que nacen en un hospital, en la ciudad, y solamente van de manera esporádica a las estancias de sus familias. 19. Aunque sí se utilizó la movilización, específicamente del trayecto Ancara-Arica, y se sostuvieron conversaciones en profundidad, no se realizó un abordaje sistemático del recurso. 20. El estadio al que se aspira es aquel en el que la misma comunidad sea la que planifique y ejecute las investigaciones, abordando los resultados a través de reflexiones colectivas. El principio es que nadie sabe mejor que la comunidad cuál es su historia, qué deseos o necesidades son las que la movilizan, etc. El empoderamiento de la comunidad y el desarrollo de su capacidad de acción y transformación es la continuación del proceso autónomo de gestionar sus propios recursos y conocimientos. 21. Debido al carácter de esta investigación, cuyo financiamiento le permitió ser materializada pero en un corto lapso de tiempo, los recursos no nos acompañaron para gestionar los encuentros (traslado, alimentación, etc.), razón por la que tuvimos que aprovechar las instancias de reunión de los y las ganaderas (taller de etnoveterinaria, firma de convenios y actividad con CONAF, etc.) para realizar las dinámicas. Aquello, evidentemente, nos obligó a desarrollar las actividades en un tiempo mucho más reducido del que habríamos dispuesto de ser nosotros y nosotras las garantes de estos espacios.
26 El territorio La región de Arica y Parinacota comprende el territorio contiguo al mar, donde se pierde -o comienza- la cordillera de la Costa y se sitúa la ciudad con mayor densidad poblacional en la región: Arica; la zona de valles o depresión intermedia, donde continúan compartiendo sus extensiones las comunas de Arica y de Camarones, caracterizadas por tener un clima desértico, en general, y desértico tropical marino en los valles (DOH, 2002; Muñoz, Corvacho y Gordillo, 2016); la zona de precordillera, donde se localiza la comuna de Putre (a casi 3.400 m.s.n.m), nuevamente, la de Camarones, y una parte pequeña de la comuna de General Lagos; al este, en la frontera con Perú y Bolivia, se localiza la planicie andina, donde se encuentra la comuna de General Lagos, presentando un clima desértico marginal de altura y de estepa de altura (Troncoso, 2021), sobrepasando los 4000 m.s.n.m, y presentando lluvias provenientes de la Amazonía durante la época de verano. Se dibujan, así, los pisos ecológicos o archipiélagos verticales (Murra, 1985) de la región, caracterizándose por tener climas bastante definidos según la altitud del ecosistema y los cursos de agua que en ellos se asoman. En dicho escenario, diversos autores (Murra, Gundermann, González, Hidalgo, Muñoz, Peña, entre otros) proponen, o bien, apoyan la tesis de la complementariedad ecológica. Esto apunta a que, para la construcción compleja de la sociedad aymara, fue necesario el intercambio de bienes producidos en los diversos pisos ecológicos con apoyo de caravanas de llamas (en el mapa de arriba,22 en orden ascendente según su altitud: de izquierda a derecha). Así, la subsistencia de las comunidades devino de las redes sólidas que lograron generar a través de las relaciones comerciales entre los distintos pisos siendo estos, se plantea, sistemas que no podrían sostenerse a sí mismos por completo y, por ende, de manera aislada. 22. Mapa extraído del sitio web de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.
27 La vinculación con el entorno y los diversos territorios fue moldeando y cargando de sentido cultural e identitario los espacios a través del tiempo. Dan cuenta de ello: los geoglifos, petroglifos, apachetas, las rutas de tránsito o de caravaneo, los túmulos fúnebres, restos de cerámicas, tejidos y cesterías, entre otros rastros materiales y simbólicos. En efecto, el territorio comprendido aquí corresponde a un proceso histórico de construcción donde confluyen intensidades, entendidas como potencial de interacciones en ese espacio determinado, “que permanecen hasta la actualidad y permiten reconocerlo como una representatividad dentro de la especificidad de paisaje, el que se ha reconstruido, redefinido y reactualizado mediante una forma de significar el medio circundante por parte de las sociedades que lo han ido poblando” (p. 8, Muñoz y Peña, 2018). Se presenta, así, el territorio como depositario de la memoria de los pueblos que lo habitaron. A pesar de los cambios que han sufrido los poblados del altiplano en las últimas décadas con la significativa migración a las ciudades y zonas industrializadas, en la imagen de la Llamas de la Cordillera, Chile. [Autor no identificado], 1908. Imagen extraída del sitio web de la Biblioteca Nacional.
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