DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIA | LA GANADERÍA CAMÉLIDA EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

22 Organización y análisis La información obtenida fue registrada a través de imágenes y grabaciones. Los audios fueron transcritos y organizados a través de un software de análisis de datos cualitativos, generando nubes de palabras y categorías de conceptos recurrentes, posicionando así los términos más relevantes adelante a la hora de ser analizados los datos y redactado el presente resumen de la experiencia. No obstante la mencionada modalidad de gestión del conocimiento, cada experiencia será descrita minuciosamente. Finalmente, la línea de tiempo en la que confluyen las tres experiencias (con Caquena, Guallatire y Camarones) más los relatos de dirigentes ganaderos de General Lagos (Delfín Zarzuri y Rolando Manzano Rada) serán canalizados a través del mismo medio previamente mencionado (el software de análisis de datos cualitativos). Así, en el presente documento, y luego de una breve contextualización con la bibliografía relacionada, los datos recogidos serán expuestos de la siguiente manera: - Presentación de los territorios junto con la descripción de la dinámica realizada y de la información obtenida: líneas de tiempo y relatos de ganaderos y ganaderas. - Síntesis de las dinámicas en una línea de tiempo: presentación, análisis, correspondencia bibliográfica y diálogo con entrevistas semiestructuradas a actores relevantes externos. - Conclusiones. Es, sin embargo, necesario aclarar que no ha sido un anhelo suspender en el tiempo eventos particulares que puedan transformarse en efemérides para las generaciones posteriores. Tampoco se pretendió alcanzar la objetividad a través de estos ejercicios de reactivación colectiva de las memorias compartidas. Las y los interlocutores participaron intensamente, se conmocionaron, se quebraron, se enojaron recordando; se entristecieron, rieron, añoraron… El material aquí dispuesto se ha levantado a partir de subjetividades dialogantes, en el encuentro del recuerdo, de almas, de familias. Es decir, como una constelación: cada perspectiva e historia personal ha sido un aporte en esa conjunción de estrellas que, en su densidad, es el cielo de noche. Al igual que en los cúmulos estelares, que trazan dibujos en el cielo, los relatos subjetivos de cada quien han sido puentes que, a través del diálogo, han tejido encuentros de memorias y proyecciones: recuerdos comunes y anhelos compartidos. Las escenas a las que estos relatos nos permitieron transitar nos ofrecieron la posibilidad de palpar eventos sin tiempo: despertar entre el ganado, caravanas de horas junto a la familia, los cielos estrellados en las noches de trashumancia, los partos de rodillas en un ambiente seguro y acompañado, las fiestas de los pueblos, la música de la voz aymara cantándole a los animales, el licor cayendo por el cuerpo del titi hasta el awayo regado de hojas de coca, la k’oa, bandejas con wiphalas blancas, hogueras iluminando cada cerro durante el año nuevo aymara y, a la mañana siguiente, el agua de la vertiente cristalizándose o derritiéndose en las cabezas antes del amanecer. Al final, la respuesta a la última pregunta: ¿es importante preservar la memoria de las comunidades; específicamente, de aquellas memorias vinculadas a la práctica ganadera? nunca decía literalmente identidad, pero lo gritaba a través de cada palabra, de cada entonación y de cada silencio.

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