DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIA | LA GANADERÍA CAMÉLIDA EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

47 Adicional a ello, es de suma importancia reconocer la creación de la mesa técnica regional de ganadería camélida impulsada por la asociación de General Lagos. En relación a esto, el alcalde celebra: “Entonces esas cosas son las que te hacen decir: ahh, hay gente preocupada. La Municipalidad, por más que quiera, yo no la puedo obligar a venir a mi cumpleaños si es que no quieren”. Aclara: “Estas mesas tri-regionales invitan a la gente a que se sumen a esta actividad” y agrega que es necesario que las decisiones dejen de ser de arriba hacia abajo, otorgando apoyo a iniciativas que nacen desde las y los ganaderos a través de las subvenciones que apoyan los proyectos que emanan desde las mesas. (Sr. Alex Castillo Blas. Conversación personal, 10/04/2023) En dicho contexto, las asociaciones funcionan como canalizadoras de las demandas presentes en el territorio que, muchas veces, son difíciles de gestionar debido a la gran dispersión geográfica de las familias. Esto se comprende al tomar en consideración que las estancias ganaderas corresponden a predios extensos en los que se practica el aprovechamiento sustentable de los pastizales nativos para la alimentación de sus ganados. Debido a esta característica demográfica, ganaderos y ganaderas acostumbran a trasladarse de caseríos o estancias durante el ciclo productivo propio de la crianza de los camélidos. A pesar de estas dinámicas características del territorio, las bases se reúnen de manera trimestral en la capital comunal (Visviri). Otros pueblos más grandes de los sectores carretera, centro o línea, también sirven como epicentros para el desarrollo de asambleas territoriales, actividades patrimoniales u otras generadas desde el municipio. El alcalde también se refirió a este punto, relatando que Un amigo que no es antropólogo, él me decía que el aymara es unitario: sus problemas son de él no más y de nadie más. No le importa lo que le pasa al vecino. Y, pero ¿por qué así? “Sí, pues”, me decía. Por la dispersión geográfica. El vecino más cercano está a kilómetros mío. Lo que le pasa al tipo me da lo mismo, me interesan mis problemas, porque yo no me voy a pegar un pique para allá tantos kilómetros para ver qué es lo que le pasa al vecino. Y eso ¿por qué? Porque la población se ha achicado; hay menos gente. Entonces, claro que hay menos comunicación. Y ahí, de repente, quizás cuestiones tan suntuarias como el festival de la K’illpa… ayudan po’, porque la gente se junta en un punto… y, por lo menos, se ven. Me pasó con nosotros, con la primera actividad que organizamos nosotros, conmigo como alcalde, empezamos a invitar a la gente que estaba en Arica, que era de la comuna. Y pasaba algo muy particular: subieron a la comuna y se encontraron con gente que no veían en años, de cuando estaban en la escuela. A más de alguno lo vi llorando o conversando, contento, y hablaban y ¿cómo estái? y toda la cosa; y que el nieto, y se juntaban las familias. Y, claro, hay una cosa ahí: por la trashumancia muchos se quedaron en un punto y no volvieron más, po’. Otros van y vuelven; otros no, po’. Se quedaron ahí y se perdió toda comunicación. Y por eventos tan suntuarios como celebrar las fiestas patrias o la k’illpa, con todo el show que significan los festivales, igual ayuda en algo, por lo menos se ven las caras, se ponen al día y no se pierde algo. Porque en una k’illpa la gente se encuentra y empiezan a hablar, y empieza a enriquecerse mutuamente creando más registros, por lo menos, verbales de cómo era una k’illpa. (Sr. Alex Castillo Blas. Conversación personal, 10/04/2023)

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