25 por qué deciden no integrarse, teniendo la opción de formar parte de una agrupación a través de la cual les sería posible acceder a una mayor cantidad de beneficios o a través de la cual podrían canalizar sus demandas de manera conjunta) o ganaderos/as que están en proceso de conformar nuevas asociaciones ganaderas en sus territorios. Asimismo, para posteriores aproximaciones que se ciñan a esta línea de investigación, se propone fuertemente una instancia a la que en el proyecto actual no se pudo recurrir,19 pero que es un espacio de encuentro de las personas: los trayectos en buses subvencionados. En efecto, es ahí donde convergen los vecinos y vecinas ganaderas-aymara -enroladas, en proceso de conformar o no alguna asociación. En ese espacio de encuentro se dan interacciones del tipo informal -diferente al ámbito que manejan las asociaciones u organizaciones formales- que, con seguridad, enriquecerán el abordaje de la cuestión relativa a la historia y memorias de ganaderos y ganaderas aymara. Otros espacios pueden ser las ferias territoriales o transfronterizas, fiestas patronales, actividades desarrolladas por descendientes en la ciudad de Arica, entre otras. En cuanto al financiamiento, es urgente destinar fondos a investigaciones que puedan ser desarrolladas a largo plazo y, con ello, tener la posibilidad de lograr resultados, cambios y un impacto significativo desde y para la comunidad con20 la que se trabaja. En la presente modalidad, que aspira a ser una investigación participativa para la transformación social (Curbelo y Hernández, 2017), los plazos que deben manejarse requieren que, a través de los encuentros, un grupo motor sea capaz de solidificar su diálogo, análisis y reflexión conjunta. Es evidente que este proceso involucra tiempo para que aquel no termine siendo una mera instancia de reunión esporádica. Adicional a las instancias de reunión, que deben tener cierta periodicidad, es preciso que estas gocen de un tiempo prudente21 para ver desarrollados los puntos esenciales del cronograma que se propongan realizar. Los relatos recogidos y presentados aquí corresponden a ganaderos y ganaderas del rango etario de 36 a 74 años, situándose casi la totalidad de ellos y ellas en el último tramo de esa franja. En ese espectro, se vislumbran, principalmente, tres grupos: (1) Quienes nacieron en territorio ancestral y vivieron allí gran parte de su vida o que, actualmente, continúan habitando la estancia. (2) Quienes nacieron en territorio ancestral, pero que emigraron a la ciudad donde han vivido la mayor parte de su vida. (3) Quienes son la primera generación que nacen en un hospital, en la ciudad, y solamente van de manera esporádica a las estancias de sus familias. 19. Aunque sí se utilizó la movilización, específicamente del trayecto Ancara-Arica, y se sostuvieron conversaciones en profundidad, no se realizó un abordaje sistemático del recurso. 20. El estadio al que se aspira es aquel en el que la misma comunidad sea la que planifique y ejecute las investigaciones, abordando los resultados a través de reflexiones colectivas. El principio es que nadie sabe mejor que la comunidad cuál es su historia, qué deseos o necesidades son las que la movilizan, etc. El empoderamiento de la comunidad y el desarrollo de su capacidad de acción y transformación es la continuación del proceso autónomo de gestionar sus propios recursos y conocimientos. 21. Debido al carácter de esta investigación, cuyo financiamiento le permitió ser materializada pero en un corto lapso de tiempo, los recursos no nos acompañaron para gestionar los encuentros (traslado, alimentación, etc.), razón por la que tuvimos que aprovechar las instancias de reunión de los y las ganaderas (taller de etnoveterinaria, firma de convenios y actividad con CONAF, etc.) para realizar las dinámicas. Aquello, evidentemente, nos obligó a desarrollar las actividades en un tiempo mucho más reducido del que habríamos dispuesto de ser nosotros y nosotras las garantes de estos espacios.
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