DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIA | LA GANADERÍA CAMÉLIDA EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

15 Lo instituyente Hacer una revisión por ‘la historia oficial’ es sumamente útil, ya que ella establece los límites y define los deslindes, esos muros desde los cuales, más allá, comienza a vislumbrarse otra posibilidad de comprender y narrar la historia. Esa otra historia, fuera de los muros, no se muestra caminante entre los cerros y bofedales. En cambio, como los cauces de agua y vertientes, las raíces de las yaretas y las serpientes del Manka Pacha, se arrastra por las profundidades del suelo que pisan las caravanas de llamas, los animales domésticos y silvestres, el hombre, mujer, niño y niña aymara. Podemos acceder a ese relato subterráneo a través de la oralidad; la mitología, cuentos y leyendas; a través de la textilería; de las ceremonias y sus rituales; de la música y los cantos sagrados. Incluso, podemos acceder a ese antiguo legado a través de las manifestaciones más próximas a nuestro presente: a través de los diferentes tipos de resistencia de las comunidades aymara, que se niegan a ser desarticuladas, aun fuera de sus territorios, aun ajenas a su lengua, aun separadas de sus tradiciones. Así gritan también otros saberes subalternos: el de los usuyiris, qolliris y yatiris, el de las y los hueseros, el que germinó desde los quilombos y palenques, ese desperdigado por los campos a través de su descendencia; el de los dichos y refranes, de los aliños, las hierbas aromáticas y los sazones de caldera, ese de la sabiduría popular y que, cada tanto, se levanta para reclamar contra las injusticias o para enseñar importantes lecciones a través de cuentos o sueños. Se entiende esto como lo instituyente porque no goza de espacios de poder, pero transita un camino hacia la institución y reivindicación de ese saber a través de la instalación del mismo en el escenario social contemporáneo. En efecto, cuando esos poderes subalternos, populares, familiares pulsan para visibilizar, resguardar, mantener o difundir su existencia, es cuando comienzan a instituirse como un pilar en torno al cual la sociedad se nutre, se articula y crece. Ejemplos de ello hay en todos los campos: en el legal, el cultural, el organizacional, etc. Podemos verlo en la conformación de la Red de Ganaderos y Ganaderas de Camélidos del Territorio Biocultural Andino y de la Mesa Técnica Tri-regional de Ganadería Camélida, asociaciones que impulsaron el reconocimiento del sistema de ganadería camélida como patrimonio cultural inmaterial6 y que, actualmente, están avanzando en la propuesta de una ley que resguarde y promueva la difusión de esta práctica. Puede verse también este tránsito de lo instituyente a lo instituido en la conformación ascendente de diversas organizaciones vinculadas al ámbito referido, pero también relacionadas con la textilería, la reivindicación de la cultura ancestral, de mujeres aymara (Vásquez y Carrasco, 2018), entre otras. 6. Resolución N°933, ingresada en el Sistema de Información para la Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial (SIGPA) el 09/05/2023.

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