77 Exposición de Magdalena García para las asociaciones ganaderas. Extraído de Muñoz y Briones, 1997. la historia de las organizaciones aymara. Estas corresponden a la Liga andina de fútbol y al Comité de hijos de residentes. Se escoge el fragmento citado, sin embargo, debido a la posibilidad de comprender el imaginario que las y los residentes de la ciudad trazaban a fines de los ochenta al repensarse como descendientes lejos de sus tierras, en un contexto inicialmente académico, con evidentes fundamentos teóricos anticolonialistas y anticapitalistas. Más allá del posicionamiento político y económico que refleja el texto, es considerable advertir que, nuevamente, se hace referencia a los abuelos. Esta vez, se mencionan para apelar a ese reservorio de sabiduría ancestral que se sostiene -desde la organización-, es la base de la cosmovisión andina. Hoy en día, los principales dirigentes aymara residentes en la ciudad de Arica afirman que esos son los motores que movilizan la práctica ganadera y que se sostienen en la interrelación entre ambiente, camélidos, personas y deidades andinas. Mencionan frases que ejemplifican esto, como: “si tú quieres a tu ganado, este va a crecer”, “tú le das al ganado y él también te da” (Conversación personal con Rolando Manzano Rada), entre otras. En la misma dirección, nuevamente traemos las palabras de Chipana, quien presenta la respuesta histórica del movimiento ARUPACHA, evidenciando los fundamentos de esta asociatividad aymara. Nuestro pueblo indio-aymara tiene raíces profundas en la geografía andina, en esas profundidades está la sabiduría que se sigue transmitiendo a través de miles de años, la prosperidad y continuidad se interrumpió con la invasión española al Tawantinsuyu, desde entonces nos ha tocado vivir en constante interacción, confrontación, dependencia interna y externa, destino que perdura (...) Necesitamos ser ahora los actores de nuestra historia. Sabemos también que carecemos de un desarrollo teórico de nuestros modos de vida, especialmente en lo epistemológico y axiológico, lo cual es necesario subsanar con la creación de intelectuales aymaras para que desarrollen y le den continuidad a nuestra ciencia y sabiduría (...) Por todo lo anterior nos asiste el derecho de reivindicar nuestra dignidad, nuestra cosmovisión, el reconocimiento de la legitimidad de nuestras tierras que todavía no nos han quitado (...) Nuestra tarea es demostrar que no sólo reivindicaremos un pasado, sino un presente y un futuro. Chipana, 1985, p. 448
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