DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIA | LA GANADERÍA CAMÉLIDA EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

59 hacía un asado, bailoteo también” (Ganadera de Caquena. Dinámica grupal: Construcción colectiva de línea de tiempo, 18/12/2023). Una ganadera relata su experiencia de los caravaneos que hacía con su familia de niña: Ya después ya yo recuerdo ya más grande es cuando nosotros llevamos a pastar los ganados a otro terreno. Teníamos que cargar todo, ropa, mercadería, todo lo que se necesitaba para vivir, hacer una temporada en otro terreno. Entonces, como mis abuelos tenían, mi mamá igual, mi papá, tenían burros, caballos, teníamos que partir, arriando en la mañana temprano, pastando los animales, arriando, hasta llegar hasta cierta parte, dormir en el campo para poder llegar al día siguiente en la tarde al terreno, porque era extenso el espacio de recorrido y había que dormir en el campo en la noche y… eso puedo decir como experiencia, así que marcan: cuando dormíamos, nos acostábamos mirando al techo, de ver las estrellas [ríe], esas cosas. (Ganadera de Caquena. Dinámica grupal: Construcción colectiva de línea de tiempo, 24/11/2023) En cuanto a las prácticas ancestrales, las ganaderas y el ganadero que participaron de la dinámica describen cómo se hacían los telares de 4 pedales. Estos eran, principalmente, hechos por los hombres, mientras que las mujeres tejían a 4 estacas, sentadas en el suelo. “Eso de los tejidos en la tierra”, dicen, con los que confeccionaban frazadas, costales y aguayos. Al hacer la última pregunta para dar paso a la reflexión final: “¿Es importante preservar la memoria de las comunidades, en particular, de la ganadería?”, se abrió una conversación muy emotiva en la que las ganaderas y el ganadero presente comentaron que, aunque querrían dedicarse 100% a su ganado, no pueden debido a “la situación actual, la economía, qué sé yo, cómo se está llevando el mundo globalizado”. Las ganaderas comentan que hay que tener gente a lo que el ganadero responde que hay que tener salud. Según sus experiencias, el ganado no da suficiente dinero para pagar a un pastor, ya que a los 3 años recién da una venta. Esto les obliga a trabajar en la ciudad para cubrir ese gasto. Por otra parte, sostienen que la fibra se vende al año y, luego, hay que esperar otros dos o tres años para que empiece a crecer de nuevo la fibra o lana de las alpacas. Sin embargo, puntualizan en que es necesario preservar esta práctica, porque para ellos y ellas “es un patrimonio, no es un animalito no más”, dice una ganadera. Agrega que esto no es solo un tema ganadero, sino que también está vinculado a: “la cultura, gastronomía, artesanía, tiene un sin fin de cosas” e, incluso, nombra algunas formas contemporáneas de diversificar la práctica ganadera como en el uso de los animales para terapias o para trekking. Termina aseverando que “la clave está en darle valor”, sin dejar que mencionar que si sigue como hasta en la actualidad o quizá hasta hace años atrás, ahí yo creo que se iría derecho a, cómo se dice, a terminar. Pero yo creo que si le damos el valor, las instituciones se ponen y como ganaderos también nos ponemos, yo creo que esto se tiene que revalorizar. Lo veo con optimismo a que sea así, porque en el caso mío, tengo dos hijos, yo quiero llevarlos para allá. Cuando pequeños los llevé, pero hoy en día ya no quieren ir, porque no están las comodidades. No está el internet, que es lo principal para ellos. Entonces si como Estado, las instituciones se

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