DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIA | LA GANADERÍA CAMÉLIDA EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

79 Imagen proporcionada por Jesús Mellado. En la siguiente columna a la derecha, se puede notar que persisten los conceptos vinculados a la familia (como “hermano”), pero también hay otros que apuntan más a la comunidad del pueblo que a la de la familia (por medio de palabras como “gente”, “niño”, “casar” e, incluso “Caquena”). En este escenario de familia nuclear-familia extensa (expresada por los términos de parentesco y de la relación animal-humano), se suman los conceptos de “ganadería”, por un lado, reforzando la importancia de la práctica ganadera como parte del cotidiano de la familia aymara, y de “vida”, por otro, concepto que asienta esta reflexión en una perspectiva más amplia: la de la cosmovisión aymara. En efecto, como se vio en los primeros capítulos de este texto, la cosmovisión que sustenta -o que deviene de- la práctica ganadera excede los márgenes del mero oficio o la pura producción (recordamos la distinción entre “pastor” y “ganadero” del alcalde de General Lagos). En cambio, existe una cosmopraxis (de Munter, 2016) o cosmovivencia60 en el hacer (16 menciones) de la vida (20 menciones) aymara que comprende una vinculación permanente con los animales domésticos, pero también con los bofedales, los cerros, las fuentes de agua, las personas vivas, las muertas y, en definitiva, con las energías que transitan entre los tres planos y con las que interactúa permanentemente la persona aymara o jaqi (Branca, 2014). 60. Desde la propuesta de David Choquehuanca, intelectual y político boliviano.

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