DE PASTORAS, PASTORES Y MEMORIA | LA GANADERÍA CAMÉLIDA EN LA REGIÓN DE ARICA Y PARINACOTA

27 La vinculación con el entorno y los diversos territorios fue moldeando y cargando de sentido cultural e identitario los espacios a través del tiempo. Dan cuenta de ello: los geoglifos, petroglifos, apachetas, las rutas de tránsito o de caravaneo, los túmulos fúnebres, restos de cerámicas, tejidos y cesterías, entre otros rastros materiales y simbólicos. En efecto, el territorio comprendido aquí corresponde a un proceso histórico de construcción donde confluyen intensidades, entendidas como potencial de interacciones en ese espacio determinado, “que permanecen hasta la actualidad y permiten reconocerlo como una representatividad dentro de la especificidad de paisaje, el que se ha reconstruido, redefinido y reactualizado mediante una forma de significar el medio circundante por parte de las sociedades que lo han ido poblando” (p. 8, Muñoz y Peña, 2018). Se presenta, así, el territorio como depositario de la memoria de los pueblos que lo habitaron. A pesar de los cambios que han sufrido los poblados del altiplano en las últimas décadas con la significativa migración a las ciudades y zonas industrializadas, en la imagen de la Llamas de la Cordillera, Chile. [Autor no identificado], 1908. Imagen extraída del sitio web de la Biblioteca Nacional.

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