::1:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile
::2:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro, FUCOA. Ministerio de Agricultura Coordinación de contenidos Área de Cultura y Extensión, FUCOA Pilar Alarcón Norambuena Alejandro Arias Rivera Diseño e ilustración de portada Área de Diseño, FUCOA Victoria Neriz Fuentealba Derechos reservados El presente libro no puede ser copiado, reproducido, distribuido, publicado, difundido ni en todo ni en parte, ni archivado ni transmitido por ningún medio mecánico, ni electrónico, de grabación, fotocopia, microfilmación u otra forma de reproducción sin la autorización escrita de FUCOA. Santiago de Chile, 2026
::3:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Esta antología reúne cuentos escritos por niñas, niños y jóvenes de hasta 14 años, junto con dibujos realizados por estudiantes de enseñanza básica y media, que fueron distinguidos como ganadores del concurso Historias de Nuestra Tierra entre los años 2018 y 2025. Las obras aquí recopiladas tienen como eje central los pueblos originarios de Chile, invitando a conocer y valorar sus historias, saberes, tradiciones, cosmovisiones y el legado cultural que forma parte del patrimonio de nuestro país. Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro, FUCOA. Ministerio de Agricultura escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile
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::5:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Índice 2025 La laguna que llora 13 Paulette Dulcien Vicencio. Arica, Región de Arica y Parinacota Los cuidadores de semillas 14 Francisco Cravero Huenqueo. Nueva Imperial, Región de La Araucanía Sol y los espíritus del bosque 16 Antonia Maldonado Ojeda. Valdivia, Región de Los Ríos Un nuevo líder 18 Sofía Jarpa Ramírez, Punta Arenas, Región de Magallanes y la Antártica Chilena Amanecer andino 19 Mauricio Arias. Iquique, Región de Tarapacá 2024 El entierro 21 Javiera Padilla Aedo. Villarrica, Región de La Araucanía La tierra de la felicidad 23 Francisco Cravero Huenqueo, Nueva Imperial, Región de La Araucanía Pawa 26 Elizabeth Sánchez Medina. Arica, Región de Arica y Parinacota 2023 El asentar de mis ancestros 27 Valentina Díaz Maturana. Arica, Región de Arica y Parinacota El ojo de Arica 30 Yamilet Nammani Ayca. Arica, Región de Arica y Parinacota Una cita con la luna 32 Antonieta Cid López. Los Ángeles, Región del Biobío Las expresiones del mar 33 Francisco Cravero Huenqueo. Nueva Imperial, Región de La Araucanía
::6:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Antiku pellin 35 Valentina Caniupan Manqueñir. Panguipulli, Región de Los Ríos Espíritus de Huitag 36 Álvaro Caniuipan Manqueñir. Panguipulli, Región de Los Ríos Caminata ancestral 37 Sofía Zuñiga Rodríguez. El Bosque, Región Metropolitana El último espíritu femenino Selknam 38 Antonia Gómez Oyazún. Los Ángeles, Región del Biobío 2022 La puerta entre dos mundos 39 Sebastián Ávalos. Calama, Región de Antofagasta Croando una tarka 43 Félix Lizana Paredes. Arica, Región de Arica y Parinacota ¿Existirá un encuentro entre los vivos y los muertos? 45 Antay Araya Soto. Calama, Región de Antofagasta Weni Kutral, el niño que pudo controlar el fuego 49 Sofía Venegas Sanhueza. Maule, Región del Maule Millaguir el zorro 53 Vicente Painemal Rifo. Panguipulli, Región de Los Ríos Eluney, el regalo del cielo 54 Emilia Pérez Valdebenito. Panguipulli, Región de Los Ríos El origen 57 Rocío Estrada Ulloa. Río Negro, Región de Los Lagos 2021 El hacedor de los changos 59 Antonia Varela Carvajal. Alto Hospicio, Región de Tarapacá Panguilefko 61 Vicente Coñoman Jaque. Panguipulli, Región de Los Ríos
::7:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile ¿Por qué llora la qala en Ticnamar? 67 Rodrigo Fernández Badilla. Arica, Región de Arica y Parinacota Los apachetas de Koska 69 Milena Cáceres Pachao. Pica, Región de Tarapacá Costumbres atacameñas 71 Manuel Alarcón Cruz. San Pedro de Atacama, Región de Antofagasta El secreto del hombre sabio 73 Sofía Flores Cuautre. Padre Hurtado, Región Metropolitana El gato mapuche 77 Emily Vázquez Ruiz. Laja, Región del Biobío La laguna encantada de Huentelar 81 Catalina Cifuentes Lienán. Cholchol, Región de La Araucanía El trayenco de Repocura Alto 83 Benjamín Astudillo Huenchumao. Cholchol, Región de La Araucanía El valiente Juan de Dios 85 Antonio Neculpan Lobos. Panguipulli, Región de Los Ríos 2020 Flor en la arena 87 Thayna Monserrat Castillo Chávez. Alto Hospicio, Región de Tarapacá Joaquín y eluney 89 Joaquín Eduardo Valencia Silva. Petorca, Región de Valparaíso Hanga rau y el tangata manu 93 Martina Antonia Yáñez Avilés. Isla de Pascua, Región de Valparaíso La niña elegida por el río 95 Aylén de los Ángeles Inostroza Huincabal. Temuco, Región de La Araucanía Cumpleaños de onoru 97 José Eduardo Pinto Toro. Punta Arenas, Región de Magallanes
::8:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA 2019 Un pequeño cocinero mapuche 101 Vicente Alejandro Cortés Jauregui. San Clemente, Región del Maule Kloketen 103 Camila Loreto Yakasovic González. Quillota, Región de Valparaíso Llalín kushe ka pu ngerefe 105 Paloma González Fonseca. Arauco, Región del Biobío Cómo nació el pueblo mapuche 109 Matías Quiriban Huentecura. Padre Las Casas, Región de La Araucanía El zorro que se convirtió en machi 113 Natalia Quiriban Neculqueo. Padre Las Casas, Región de La Araucanía La aventura de mi abuelo 115 Jesús Manuel Águila Díaz. Cisnes, Región de Aysén Mi sueño 117 Laura Sofía Álvarez Díaz. Primavera, Región de Magallanes We Tripantu 120 Matilda Ayleen Ampuero Cáceres. Puente Alto, Región Metropolitana La fuerza del Nahuel 121 Diego Ronaldo Cabello Nahuelfil. Pucón, Región de La Araucanía Misteriosos hombres saliendo a la luz 122 Daniela Victoria Colina Sánchez. Natales, Región de Magallanes Alegría en la altura 123 Dominique Ortiz. Arica, Región de Arica y Parinacota Ngillatun 124 Maximiliano Tralcal LLeuful. Padre Las Casas, Región de La Araucanía Indio Wenquiao 125 Denisse Vargas Chacón. Osorno, Región de Los Lagos
::9:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile 2018 El zorro y las papas de isluga 127 Antonia Montserrat Varela Carvajal. Alto Hospicio, Región de Tarapacá Suyai esperanza 131 Estefania Antonella de la Cerda Marincovich. Antofagasta, Región de Antofagasta El padre inti 133 Belén Nicol Mestas Medina. San Felipe, Región de Valparaíso Desde las sombras de un árbol 137 Juliana Antonia del Río Burgos. Arauco, Región del Biobío En las profundidades 138 Juliana Antonia del Río Burgos. Arauco, Región del Biobío La usurpación de un hogar 143 Matías Gonzalo Quiriban Huentecura. Padre Las Casas, Región de La Araucanía El niño culebrón 147 Kyhara Dennis Nahuel Queupumil. Padre Las Casas, Región de La Araucanía El camino de una pequeña curandera 149 Constanza Belén Medina Reyes. Lago Ranco, Región de Los Ríos Historia selknam 153 Pedro Bastián Torres Rudolph. Porvenir, Región de Magallanes
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::11:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Presentación Estamos felices de que puedas disfrutar este libro que hemos preparado para homenajear a los pueblos originarios, cuyas historias, costumbres y tradiciones forman parte importante y están en el corazón de nuestro concurso Historias de Nuestra Tierra. Año a año, a través del concurso recibimos cientos de cuentos y poemas, inspirados en personas, familias, tradiciones y costumbres de los pueblos aymaras, atacameños, collas, diaguitas, rapa nui, mapuche, quechua, kawésqar y yaganes; cada uno de los pueblos nativos que habitaron y habitan los territorios de Chile, rindiendo un homenaje a nuestras raíces. En FUCOA (Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro) trabajamos con mucho cariño para rescatar y difundir la cultura rural y agrícola de nuestro país, en donde se mantienen vivas las tradiciones y sabiduría de sus pueblos originarios. El mundo rural está en el corazón de Chile, por ello, cada habitante de su territorio tiene algo que expresar y compartir sobre ello. Te invitamos a disfrutar de este libro, inspirarte y participar en el concurso Historias de Nuestra Tierra, que organizamos cada año gracias al apoyo permanente del Ministerio de Agricultura, para que compartamos juntos el amor por nuestros orígenes, costumbres y tradiciones. Y tú, ¿qué linda historia de Chile y nuestros pueblos puedes contar? Francisco José Contardo Morandé Director Ejecutivo FUCOA
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::13:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile La laguna que llora Paulette Dulcien Vicencio 14 años Arica, Región de Arica y Parinacota Primer lugar regional 2025 Donde hoy brilla la serena laguna Chungará, hace siglos existía un valle florido, hogar de aves doradas que cantaban al correr. Allí vivía Qhana, hija de los sabios, sanadora del pueblo, capaz de leer los signos del cielo y curar con hojas y fuego. El valle era sagrado, todos cuidaban del agua como si fuera sangre, pero la paz no dura para siempre. Un día llegaron hombres con espadas y cruces. No hablaban la lengua de los cerros. No preguntaban. Querían oro, caminos y poder. Cortaron los ríos para mover sus máquinas. Profanaron los templos. Cuando Qhana los enfrentó, fue capturada y encadenada frente a todos. La Pachamama, madre de la vida, sintió el grito de su hija. Sintió el daño que le estaban haciendo, como profanaban el pequeño cuerpo de su niña. En silencio, comenzó a llorar. No llovió. Lloró. Las lágrimas brotaban de la tierra, de las piedras, del fondo del cielo. El agua lo cubrió todo. Las llamas huyeron. Las casas desaparecieron. Y los invasores, cegados por el agua salada, desaparecieron sin dejar rastro. Cuando el pueblo despertó, había nacido una laguna. En su centro, dicen que aún flota una flor blanca, imposible de alcanzar. La gente reconstruyó sus hogares a lo lejos y, cada cierto tiempo, se acerca a hacer ofrendas. Pero jamás se baña en sus aguas. Porque cada tanto, bajo la luna nueva, se oye el eco de un canto suave y triste. Dicen que es Qhana, cuidando el agua, esperando que nunca más el hombre hiera la tierra que le da de comer.
::14:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Las cuidadoras de semillas Francisco Cravero Huenuqueo 12 años Nueva Imperial, Región de La Araucanía Primer lugar regional 2025 Al inicio de los tiempos, cuando Ngünechen o Chaw Dios1 recién había completado la tarea de la creación del mundo, decidió crear a un hombre y a una mujer que fueron los primeros habitantes de Wallmapu2, lo que hoy se conoce como Región de La Araucanía. Ambos muy sabios y bondadosos, eran muy felices. Lo que más anhelaban era ser padres, todo el tiempo se imaginaban que su familia crecía y crecía. Preocupados por su avanzada edad, y luego de muchas suplicas al Wenumapu3, la mujer se embarazó y dio a luz a dos niñas gemelas. Estas hermanas fueron las únicas hijas del matrimonio y desde muy pequeñas, se dedicaron a recolectar y sembrar todo tipo de semillas, ya que conocían todas las especies existentes. Sus padres felices y con mucho cariño las llamaban “las cuidadoras de semillas”. El matrimonio de ancianos, sabiendo que no tendrían más hijos y ya en sus lechos de muerte, le pidieron a Ngünechen que les concediera vida eterna a sus hijas. Al principio, él se negó, les dijo que no era posible, pero al ver el corazón sincero de los ancianos aceptó la petición, además se dio cuenta que este territorio aun no estaba apto para que vivieran los humanos, había que esperar más tiempo para que creciera la vegetación, todas las plantas y flores que ellas habían sembrado y trasplantado. Fue así como estas dos hermanas se convirtieron en divinidades, adquirieron algunas habilidades, como volar, ser invisibles y hacer crecer muy rápido todo lo que sembraban. Luego de recorrer toda la región, se separaron porque a una le gustaba habitar en la alta cordillera y deslizarse por las laderas con nieve, se preocupaba de que toda la vegetación sobreviviera a los fríos del pukem4 o invierno, y por esa razón fue bautizada como Mawidafüñ, nombre que significa semillas de la cordillera. 1 Ngünechen o Chaw Dios: padre Dios mapuche, el creador del mundo que vive en los cielos (nota del autor). 2 Wallmapu: territorio ancestral mapuche (nota del autor). 3 Wenumapu: el cielo, la tierra de arriba (nota del autor). 4 Pukem: en la lengua mapuche o mapudungun hace referencia al invierno (nota del autor).
::15:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile La otra hermana prefirió vivir en la costa, cerca del mar, bañarse y refrescarse con la brisa marina cada mañana. Por esta razón fue bautizada como Lafkenfüñ, que se traduce como semillas del mar. Cada día, sin parar Mawidafüñ y Lafkenfüñ sembraban algunas semillas, se juntaban en los valles centrales a conversar y hacer trafkintu5 de sus semillas. Fue así como crecieron grandes bosques de araucarias, boldos, maquis, laureles, quillayes, chilcos, canelos, peumos, coihues, hualles y un sinfín de flores, arbustos y diferentes pastos. La tierra, la lluvia, el sol y la luna se aliaron con ellas para que todo crezca fuerte y sano. Pasaron muchos años y Ngünechen volvió a crear personas para que habitaran Wallmapu. Se comenzó a poblar poco a poco, las familias fueron creciendo y obteniendo su alimentación de los vegetales y frutos de los árboles existentes. Las hermanas estaban muy, muy felices por eso, aunque cada vez se sentían más cansadas, ya no se juntaban todos los días en los valles, se veían una vez al mes y cada vez menos. En los últimos cien años, se cuenta que les cuesta mucho volar, por esta razón solo se reúnen en pewü6 que es en primavera, es decir una vez al año. Se hicieron amigas del viento para que les ayude a esparcir semillas, a veces el viento acepta, pero otras veces está malhumorado y pasa con toda su fuerza destruyendo la flora existente. Cuando eso ocurre, pareciera que estas hermanas más se debilitan, les quedan pocas fuerzas. Pero ellas siguen con la esperanza de que los mismos habitantes puedan ayudar a preservar, cuidar y mantener las semillas nativas, aunque a veces pasa lo contrario: talan los árboles, cortan la hierba y no riegan las flores. Ahora viven juntas, solo Chaw Dios sabe dónde, lo seguro es que cada mañana se despiertan optimistas y con ganas de salir a sembrar como antes, pero su energía ya no es la misma, poco a poco sus fuerzas se desgastan. Sin embargo, ellas mismas se dan ánimo y están seguras de que Ngünechen les devolverá la vitalidad para seguir siendo por siempre, las cuidadoras de semillas. 5 Trafkintu: ceremonia mapuche para intercambio de especies o cosas (nota del autor). 6 Pewü: en mapudungun hace referencia a la primavera (nota del autor).
::16:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Sol y los espíritus del bosque Antonia Maldonado Ojeda 13 años Valdivia, Región de Los Ríos Primer lugar regional 2025 Sol vivía con sus abuelos en un campo al sur de Chile, entre montes de boldos, esteros cantores y cercos de espino. Tenía ocho años, el pelo rebelde como el viento cordillerano y una curiosidad tan grande como el cielo estrellado que la abuela le enseñaba a mirar en las noches de verano. Una tarde de primavera, mientras su abuelo desmalezaba la huerta, Sol decidió ir al bosque a juntar moras. Caminó entre los árboles, siguiendo los cantos de los zorzales y los aromas dulces del campo. Pero sin darse cuenta, se internó más de la cuenta. Los senderos dejaron de parecer conocidos y el sol comenzó a esconderse: ¿Y ahora?, murmuró, con un nudo en la garganta. El viento silbó entre los árboles. Entonces, desde un claro cubierto de helechos, apareció una figura: una mujer alta, vestida con un manto hecho de hojas secas. Su cabello parecía pasto dorado y sus ojos brillaban como agua de vertiente. —No temas, pequeña. Soy Ngen-lawén, espíritu bosque —dijo con voz suave—. ¿Has olvidado el camino? Sol asintió. Ngen-lawén extendió su mano y le mostró una rama en forma de estrella. —Este es tu primer guía. Cuando tengas miedo, cierra los ojos y piensa en tu casa. Los sueños también son mapas. Yo habito en los pensamientos de quienes se pierden y, si escuchas con el corazón, sabrás por dónde volver. Luego se desvaneció entre las ramas, dejando a Sol con la estrella en la mano y una sensación cálida en el pecho. Siguió caminando, ahora con más calma, pero el cielo se cubrió de nubes y una lluvia fina comenzó a caer. Entre las gotas apareció un segundo ser: una anciana pequeña, de piel arrugada como corteza de coihue, envuelta en vapor tibio. Olía a tierra mojada y leña recién cortada. —Soy Ngen-mapu, la tierra viva bajo tus pies —dijo con una sonrisa que parecía antigua como los cerros—. No hay extravío si sabes escuchar. Fíjate en la dirección del musgo, en la inclinación de las ramas, en dónde pisan los animales. La tierra siempre susurra por dónde caminar.
::17:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Se agachó y con su bastón dibujó un sendero sobre el barro. —Camina donde el suelo esté firme y el agua te respete. Yo soy madre de todo lo que nace. Confía en mí. Sol agradeció, y siguiendo el dibujo que la anciana dejó en la tierra, avanzó. Ya era casi de noche cuando apareció una tercera figura: un niño pequeño, de ojos brillantes como brasas encendidas. Tenía un tambor de cuero colgado al hombro y reía con fuerza. —Soy Ngen-rëpü, espíritu de los caminos y de los viajeros —dijo alegremente—. Cuando estés cansada, canta. La canción es luz, es movimiento. Las palabras tienen el poder de encender senderos invisibles. —¿Qué canción debo cantar? —preguntó Sol, algo temerosa. —Cualquiera que recuerdes con amor, una que te sepa a casa —respondió el niño golpeando su tambor rítmicamente. Sol, aunque asustada, empezó a tararear la canción que su abuela le cantaba cuando salían a recolectar hierbas: “dame buen viaje, camino claro, dame buen viaje”. A cada nota, el bosque se abría, los arbustos retrocedían y las ramas formaban arcos que la guiaban como si el canto tuviera magia. Y entonces, entre los árboles, vio la luz tenue de una linterna. Su abuelo venía subiendo por la ladera, llamándola con voz preocupada. —¡Abuelito! —gritó Sol, corriendo hacia él. Se abrazaron fuerte. El abuelo no preguntó cómo había encontrado el camino. Solo la levantó en brazos y, juntos, volvieron por la vereda que ahora parecía sencilla. Esa noche, Sol dejó la rama en forma de estrella sobre su velador. Y cada vez que salía al bosque, cerraba los ojos, respiraba hondo recordando las voces de los tres espíritus que le enseñaron a confiar en la tierra y en su propia voz.
::18:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Un nuevo líder Sofía Jarpa Ramírez 10 años Punta Arenas, Región de Magallanes y la Antártica Chilena Tercer lugar regional 2025 Había una vez una tribu llamada Aonikenk que ahora se conoce como Tehuelche. En ella vivía un niño llamado Lihuén, hijo del líder Kenuy que tenía una enfermedad grave. Al morir Kenuy, su hijo debía tomar el mando, pero no quería, por lo que inventó un plan. Se escapó de donde vivía y se fue al bosque dejando una carta que decía: “si encuentras esta carta es porque me fui, no me busquen”. Cuando Teyuk, su mejor amigo, encontró la carta, se puso a llorar, ya que nunca había pensado que Lihuén se iría. Teyuk empezó a buscar en su habitación y encontró otra carta. Al leerla, descubrió que le había dejado pistas para que lo encontrara. La primera decía que fuera al bosque y buscará un árbol marcado con una equis. Al encontrarlo, descubrió una nueva pista. Ahora debía buscar un mapa que lo iba a guiar a un libro. Este lo guio a una cueva donde, tras tanto buscar, encontró a su amigo. Con la sabiduría de la amistad, lo convenció de liderar a su pueblo. Volvieron juntos, su gente lo abrazó y así, obtuvo la confianza para ser el nuevo líder.
::19:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Amanecer andino Mauricio Arias 10 años Iquique, Región de Tarapacá Premio especial paisaje 2025 Me inspiré en el amanecer andino, cuya tradición trasciende en nosotros. Nos recuerda cuales son las tradiciones de nuestra tierra.
::20:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Ilustración: Mariel Sanhueza
::21:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile El entierro Javiera Padilla Aedo 13 años Villarrica, Región de La Araucanía Primer lugar nacional - Primer lugar regional 2024 En un hermoso lugar cerca de Villarrica, donde crecían libres los hualles, canelos, arrayanes, maquis, copihues y otros árboles nativos, vivía la familia Chincolef Huenchumán. Ellos habían construido su ruca7 cerca de un río, que les permitía tener agua para beber y regar algunas verduras y legumbres, además de criar gallinas negras que les proveían de huevos azules. Elikura, el padre, y Rayen, la madre, tenían tres hijos: Manuel, Aukan y Ayelen. Su vida transcurría apacible entre recolectar frutas silvestres según la estación: en invierno recolectaban changles y en otoño, piñones, manteniendo ocupada a la toda la familia y amigos de otras rucas cercanas. Este fruto del pehuén o araucaria les servía de alimento para pasar las noches de frío y lluvia, asándolo en el rescoldo, cociéndolo en la olla de fierro, que Rayen había recibido de herencia de su madre cuando se casó. También lo cocían en la piedra para hacer churrascos enterrados en la ceniza. Como recolectaban tantos piñones, los enterraban cerca de la ruca, en un hoyo profundo, cubriéndolos con paja y tierra, conservándolos por mucho tiempo. La primavera y el verano eran las estaciones predilectas de Manuel y Aukan, que se entretenían pescando truchas a mano en el estero, haciendo tranques, mientras que Ayelen ayudaba a su madre en el fogón haciendo catutos8, hilando y tejiendo en el telar; pero lo que más le gustaba era cuidar los pollitos nuevos, porque los que se “mancaban” eran sus mascotas, los criaba mansitos y luego los devolvía a la gallina. Así transcurría la vida de esta familia mapuche hasta que una noche de invierno vino a interrumpir la paz. Esa noche, Elikura salió de la ruca a cerrar la puerta del gallinero porque podía venir la huiña9 a comer aves y, a lo lejos, divisó una luz como una fogata que subía y bajaba. 7 Ruca: palabra mapuche para designar las viviendas en que habitan algunos aborígenes pampeanos y patagónicos (nota de la edición). 8 Catutos: comida tradicional mapuche que consiste en una masa hecha a base de trigo (nota de la edición). 9 Huiña: felino salvaje que habita en el sur de Chile y Argentina (nota de la edición).
::22:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Recordó inmediatamente lo que le había dicho su abuelo Allún de los entierros10 y se armó de valor acercándose lentamente hacia la luz. Mientras más se acercaba, la luz crecía y crecía con fuerza. Se sacó el trarilonko11 de la cabeza y se acercó más a la luz, lo tiró con fuerza y dio la vuelta con el corazón que se le salía del pecho. Corrió hacia la ruca “patitas pa que te quiero” y empujó la puerta con tanta fuerza que casi la echa abajo. Su mujer Rayen y sus hijos miraron con preocupación al verlo con su cara pálida, sus ojos abiertos y casi sin aliento. Rayen preguntó: —¿Qué te pasó hombre? Él, sacando la voz como pudo, le dijo: —¡Mañana sacaremos el entierro y seremos ricos! —¿Cómo? —dijo Rayen. —¡Sí, fui a dejar una seña donde tenemos que cavar! —¡Ya! —le dijo Rayen— ¡te acompañaremos! Al día siguiente, casi sin dormir nada, Elikura y su mujer fueron al lugar de los hechos, y allí estaba su trarilonko, señalando el lugar de una piedra grande. Empezaron a cavar con las lanzas y palos con punta y con mucho esfuerzo lograron retirar la tierra y correr la piedra. Continuaron cavando hasta que tocaron algo duro, cavaron con más ganas, ahora utilizando las manos y allí estaba, un cofre de fierro con un candado que al golpearlo con una piedra se abrió sin dificultad. Dentro había monedas de oro y plata, además de un lingote de oro, que habían dejado los soldados españoles y que quedaron ahí, ya que todos habían muerto a manos de Caupolicán y su gente. ¡Suerte y bendición para Elikura, Rayen y su familia! 10 Entierro: palabra usada en algunas zonas rurales para denominar al lugar donde se encuentran tesoros y cosas de valor que se ocultaban bajo tierra (nota de la edición). 11 Trarilonko: faja similar a un cintillo empleada por el pueblo mapuche, es una especie de corona que se usa rodeando la cabeza (nota de la edición).
::23:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile La tierra de la felicidad Francisco Cravero Huenuqueo 11 años Nueva Imperial, Región de La Araucanía Premio especial Pueblos Originarios 2024 Existe una historia muy antigua que cuenta sobre un lugar llamado Ayiwün Mapu, que significa “tierra de la felicidad” en mapudungún12 y existe en lo más profundo del bosque cordillerano de la Región de La Araucanía, en medio de grandes montañas, donde apenas se logra ver el cono del volcán Lonquimay y donde viven solo tres familias, que siempre vivieron ahí y nunca quisieron emigrar ni conocer otros lugares. Este sitio es un pequeño valle rodeado de árboles nativos, mucha vegetación y un cristalino río. Los antepasados de sus habitantes llegaron hasta ahí huyendo de la conquista, de la civilización y de la fundación de ciudades de esa época. Se reconocen a sí mismos como pehuenches, pues la base de su alimentación es exclusivamente el fruto de las araucarias llamado pehuén o piñón que utilizan para sus comidas diarias y también en la preparación de sus banquetes. A estas personas nadie de esta época las conoce, nunca las han visto a pesar de que las han buscado. Se dice que el mismísimo bosque las protege de la vista de todos. Cada cuatro años se escuchan levemente sus cantos, con fuertes sonidos de küll kull13, kultrún14, pifilkas15, trutrukas16 y kaskawillas17, se cree que se trata de un nguillatún18, ya que es la costumbre del pueblo pehuenche realizar esta ceremonia cada cuatro años. En algunas ocasiones también se escuchan las risas de los niños cuando juegan, pero estos sonidos se pierden porque el viento también los protege confundiendo de lugar a aquellos que los escuchan y deciden ir en su búsqueda. Sin embargo, hay personas que han tenido contacto con ellos, los antiguos contaban diversas historias de encuentros que tuvieron con estas tres familias. Ellos ya no están por lo que sus relatos han sido modificados, y le han agregado o quitado información. 12 Mapudungún: idioma o lengua utilizada por mapuches, pehuenches y lafquenches (nota del autor). 13 Küll kull: instrumento mapuche fabricado en base a un cuerno vacuno (nota de la edición). 14 Kultrún: instrumento musical mapuche de percusión (nota del autor). 15 Pifilkas: instrumento musical mapuche de viento (nota del autor). 16 Trutrukas: instrumento musical mapuche de viento (nota del autor). 17 Kaskawillas: instrumento musical mapuche de percusión (nota del autor). 18 Nguillatún: ceremonia religiosa del pueblo mapuche (nota del autor).
::24:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Ilustración: Dannaé Álvarez
::25:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Solamente una persona, el lugareño más anciano, siempre cuenta que un día, cuando él era niño, cuidaba su rebaño de ovejas y unos chivos. Como ya se hacía tarde, quiso volver a su casa, entonces se percató que le faltaba un pequeño cordero. Al ir a buscarlo se demoró y se hizo de noche, en eso aparecieron unas personas desconocidas, pero muy amables que lo llevaron a su ruka19. Hablaban un mapudungún más rápido, pero se pudieron comunicar muy bien. Una vez allí le dieron de comer, le dijeron que no se preocupara porque al día siguiente le ayudarían con su búsqueda y así fue. Al amanecer del día siguiente, una amable viejita, vestida con su chamal20 y sus prendas de plata, le dio un nutritivo desayuno de piñones calentitos y leche de vaca. Varias personas, incluidos niños, niñas y jóvenes, le ayudaron a buscar a su pequeño cordero hasta que lo encontraron atrapado en unas quilas21. Entre todos lo sacaron, curaron sus heridas y en una carreta lo llevaron de vuelta por caminos desconocidos y muy lejanos. Él dice que ni recuerda cómo pudo llegar tan lejos caminando, pero de pronto se encontró con el resto de su rebaño y ese lugar ya era conocido para él, entonces se despidió de aquellas personas y les agradeció la ayuda. Al llegar junto a su familia contó lo sucedido y los adultos que habían oído historias de estas personas le pidieron que les indicara el lugar para ir a conocerlos, pero nunca pudieron encontrar el camino. Algunos llegaron a dudar de su relato, le decían que era mentiroso, que no era más que una fantasía, parte de su imaginación, o que lo había soñado y así pasaron los años. Él nunca volvió a verlos, pese a sus intentos no logró encontrar nuevamente el camino, solo recuerda a personas muy buenas y que vivían con las cosas mínimas, pero eran muy felices. Hasta ahora siguen buscando a esos pehuenches, quienes viven alejados del mundo. Cada vez hay más vegetación y no se logran escuchar como antes, solo cada cuatro años y cuando hay luna llena, porque con esa luz cantan y danzan toda la noche. Al parecer la vegetación, los pajaritos, la oscuridad de la noche, la luna y el viento siguen siendo cómplices del escondite de la tierra de la felicidad. 19 Ruka: casa construida de troncos, palos, barro y techo de paja (nota del autor). 20 Chamal: vestimenta mapuche (nota del autor). 21 Quilas: planta de la misma subfamilia del bambú (nota de la edición).
::26:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Pawa Elizabeth Sánchez Molina 17 años Arica, Región de Arica y Parinacota Premio especial color 2024 Esta obra retrata generaciones realizando la pawa y mi propia experiencia. Tengo raíces aymaras, desde pequeña pude apreciar nuestras costumbres, el paisaje rural, las historias y todas las experiencias intrigantes. Mi primera pawa me pareció tranquilizante, no sé explicar bien, pero sentí un vínculo con la tierra, participar y conocer mis raíces ancestrales me hace olvidar el caos que vivo y me trae paz. Me llena de orgullo poder darlo a conocer a través de esta pintura.
::27:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile El asentar de mis ancestros Valentina Díaz Maturana 14 años Arica, Región de Arica y Parinacota Premio especial Pueblos Originarios 2023 Cuenta el cuento que allá lejos, en tierras donde habita el zorro vivaracho, donde muchos helicópteros22 juegan arriba del maizal, descansan en el Cementerio de Churiña, mis ancestros, mi linaje materno. Mi madre me cuenta la historia más linda de cómo llegaron mis tatarabuelos y bisabuelos a esas tierras ancestrales, y dice así… Mi tatarabuelo Manuel Mamani decidió en una fría mañana en la Provincia de Turco, Bolivia, equipar a su burrito fiel, su compañero de viajes. Sabía que su decisión era definitiva; era hora de asentar en un nuevo lugar. Preparó su chuspa23 con papa chuñito, charqui y maíz tostado, también llevaba semillas, una guadaña y agua en su canterito. Mientras mi bisabuelo Tomás Mamani jugaba con las piedritas del thakhi24, poco antes de partir, Tata Inti25 apenas asomaba sus majestuosos rayos solares tocando las mejillas partidas de mi bisabuelo. En el primer día de viaje, mi bisabuelo Tomás notó que lo seguían. Al mirar detrás de un cactus candelabro vio un zorro muy astuto que no le paraba de hablar a un conejo, ¡hasta que se lo comió! Mi bisabuelo asustado se fue corriendo. Volvió con su padre y siguieron con la marcha. “Jalantaqullana suyu”, decía mi tatarabuelo Manuel: “¡Se está poniendo el sol! Hicieron una fogata para refugiarse del frío y comer. En eso se escuchó un lamento, un llanto y apareció una pequeña niña con las manos cubriendo su cara. —¿Kunamastasa26? —preguntó mi tatarabuelo —¿Qué quieres? Y la niña se acercó más y más. —¡Un gentil! —dijo mi bisabuelo Tomás. 22 Helicópteros: libélulas (nota de la autora). 23 Chuspa: bolsa pequeña (nota de la edición). 24 Thakhi: camino (nota de la autora). 25 Tata Inti: padre sol (nota de la edición). 26 Kunamastasa: es una expresión en aymara que significa “¿cómo estás?” (nota de la edición).
::28:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Ilustración: Dannaé Álvarez
::29:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Al gritar, la pequeña niña de ropas viejitas salió corriendo para no volver más. Al día siguiente Tomás fue por agüita cristalina del jawira27 y escuchó una voz divertida que decía: “¡Pajita, no me toques! ¡Pajita! ¡Por favor! ¡No me toques!” El zorro astuto se había comido varios animales y bebió agua. ¡Estaba empachado! Tomás se reía mucho y lo más impresionante fue que la pajita brava tocó su patanka28 y salió volando por todos lados. La movilidad del maíz, del ají, la coca, el pescado salado, la papa, las semillas fueron los que unieron a mis ancestros, que unieron la meseta andina con la costa. Cuando se acercaban a territorio chileno, mi tatarabuelo Manuel le dijo a mi bisabuelo: —¡Métete al canasto! ¡Anda pues! —Y se ocultó dentro del canasto tapado con los alimentos. Vieron pasar llamas, alpacas y vicuñas alcanzando el paso a 4.500 metros sobre el nivel del mar. Tomás, calladito, no tenía identificación y no querían tener problemas con los militares chilenos. Así llegaron hasta Putre después de unos cinco largos días de caminata y aventuras. Tomás fue creciendo, ayudaba a pastar, carnear y trabajar en las siembras junto a su padre. Su mamita había fallecido cuando él era pequeño. Con los años mi bisabuelo conoció a una suma warmi29, mi bisabuela, la señora Gregoria Mamani. Juntos hicieron una vida de muchos sacrificios y bajaron al sector intermedio de Millune, Valle del Lluta. Vivían bien ahí, pero vieron la necesidad de estar más cerca de Central, donde yacen caminos troperos y comerciales. Mi bisabuela decía: “llegamos e hicimos todo solos, nadie nos dio nada, empezamos como un dedo sin nada”. Entonces encontraron un bello lugar de tierras fértiles, llegaron a Molinos, cuna de cuentos, como el chancho colorado, del canto del jawira por las noches, del tío que aparece en quebradas y tantos cuentos más. En Molinos se asentaron y criaron a toda su familia y animales. Mi abuela me contaba de todas sus vivencias en aquel lindo pueblo mágico y mi madre, la historia que le contaban mis bisabuelos. Hoy estamos agradecidos de nuestros ancestros y los honramos cada día. Mi madre Valerie Maturana Mamani sigue con las tradiciones aymaras y nos enseña sobre la Pawa30. 27 Jawira: río, en lengua aymara (nota de la autora). 28 Patanka: barriga en lengua aymara (nota de la autora). 29 Suma warmi: mujer hermosa en lengua aymara (nota de la edición). 30 Pawa: ritual de agradecimiento (nota de la edición).
::30:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA El Ojo de Arica Yamilet Mamani Ayca 14 años Arica, Región de Arica y Parinacota Primer lugar regional 2023 En las tierras áridas de Arica, un lugar bañado por el sol y acariciado por las brisas del desierto, existió una antigua tribu conocida como los aymara. Estos valientes y sabios hombres y mujeres eran reconocidos por su profunda conexión con la naturaleza y su capacidad para comprender los secretos del universo. Entre las leyendas que envolvían a los aymara, una destacaba por encima de todas: la historia del misterioso amuleto llamado “El Ojo de Arica”. Se decía que este poderoso objeto otorgaba protección y prosperidad a quien lo poseyera, pero también era capaz de castigar a aquellos que lo utilizaban con fines egoístas o malvados. Durante generaciones, los aymara custodiaron con devoción el Ojo de Arica, considerándolo un símbolo sagrado de su tribu. Sin embargo, un día todo cambió. Un cazador codicioso llamado Rodrigo, seducido por las historias de riquezas y poder que rodeaban al amuleto, decidió robarlo. Con el corazón lleno de ambición, Rodrigo huyó hacia las profundidades del desierto, creyendo que podría aprovechar el poder del Ojo de Arica para satisfacer sus deseos más oscuros. No obstante, su acción desencadenó una tristeza inmensa en la tribu aymara, quienes se sintieron devastados por la pérdida de su tesoro más preciado. En medio de la desesperación y la pena, surgió una figura valiente y decidida: Isabella. Esta joven audaz se ofreció de voluntaria para emprender la peligrosa búsqueda y recuperar el Ojo de Arica. Con una determinación inquebrantable en su corazón y el eco de la leyenda resonando en su mente, Isabella se adentró en los vastos paisajes desérticos. Día tras día, noche tras noche, enfrentó los desafíos implacables del desierto. Tormentas de arena amenazantes, criaturas salvajes y peligros ocultos no lograron detener su avance. Su espíritu intrépido la guiaba a través de cada obstáculo, impulsándola hacia adelante.
::31:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Después de una larga travesía llena de sacrificios y pruebas, Isabella finalmente llegó a una cueva secreta oculta entre las imponentes montañas. Allí encontró a Rodrigo, quien había sido consumido por la codicia y la maldad. Un escalofrío recorrió su espalda al ver la mirada despiadada del cazador. Una feroz batalla se desató entre ellos mientras luchaban por el control del Ojo de Arica. Isabella demostró ser más astuta y ágil, esquivando los ataques feroces de Rodrigo con gracia y valentía. Con un movimiento audaz, logró arrebatarle el amuleto al cazador codicioso. En ese preciso instante, un rayo de luz dorada envolvió a Isabella, mientras el Ojo de Arica brillaba con intensidad. El poder del amuleto fluyó a través de ella, otorgándole fuerza sobrenatural y sabiduría ancestral. Se convirtió en una portadora del legado de los aymara, una protectora de las tierras y de aquellos que habitaban en ellas. Con su nueva habilidad y guiada por la justicia y la sabiduría, Isabella derrotó a Rodrigo y emprendió el regreso triunfante a su tribu. Al llegar, fue recibida con alegría y gratitud infinita. Los corazones de los aymara se llenaron de esperanza nuevamente, sabiendo que el espíritu valiente y protector de Isabella estaría siempre presente para velar por su bienestar. La historia de Isabella se convirtió en una leyenda que trascendió el tiempo, inspirando a generaciones futuras a buscar la justicia y la sabiduría en su interior. Su valentía y determinación se convirtieron en un faro de luz en medio de la oscuridad, recordándonos que incluso en los momentos más difíciles, siempre hay una chispa de esperanza. Hasta el día de hoy, se dice que el espíritu de Isabella sigue cuidando las tierras áridas de Arica. Su presencia se siente en cada brisa cálida que acaricia las mejillas de aquellos que caminan por el desierto. Su historia nos recuerda que, sin importar qué desafíos enfrentemos, nunca debemos renunciar a nuestros sueños ni olvidar el poder que reside dentro de nosotros mismos. Así concluye el relato de Isabella, una heroína cuyo coraje y determinación dejaron una huella imborrable en la historia de Arica y en los corazones de todos aquellos que escuchan su leyenda.
::32:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Una cita con la Luna Antonieta Cid López 13 años Los Ángeles, Región del Biobío Segundo lugar regional 2023 Pehuén se encontraba lanzando piropos y halagos a su amada Luna. Ella también estaba tan encantada con él, que decidió bajar al nagmapu30 para conocer al joven. Y en medio de los oscuros árboles del sur de Chile apareció la bella Luna en su forma humana ante Pehuén. Él jamás pensó que tantas noches solitarias servirían de algo, porque en realidad la Luna siempre estuvo con él. Así fue el inicio de una serie de citas entre la pareja de enamorados. Pehuén siempre le traía obsequios y caminaba con Luna por el bosque. Hasta que un día, los dioses mapuches se enteraron que la guardiana de la noche salía con un mortal ¡Y no permitirían eso! ¡Harían todo lo posible para detenerlo! Luna, al enterarse, le comunicó la noticia rápidamente a Pehuén. Pero le dijo: —Tranquilo… Te haré una persona tan grande que alcanzarás el Wenu Mapu31, y así podremos estar juntos para siempre. Y al día siguiente Pehuén creció, creció y creció. Y los dioses al ver que su plan fallaba, decidieron volver la vil humanidad de Pehuén… ¡En un árbol! Tristemente así termina la historia. Pehuén ya no pudo estar con su amada Luna, y se convirtió en araucaria. Así la llamamos nosotros, los huincas32, que robamos los piñones que todavía intenta dar a su venerada amante. 30 Nagmapu: Tierra de Abajo, el mundo en que habitan los seres humanos, animales, plantas y ciertos seres espirituales (nota de la edición). 31 Wenu Mapu: Tierra de Arriba, el cielo en que residen seres protectores y los espíritus de los antepasados (nota de la edición). 32 Huinca: adjetivo. Nombre que los mapuches dan a toda persona que no pertenece a su pueblo (nota de la edición).
::33:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Las expresiones del mar Francisco Cravero Huenuqueo 10 años Nueva Imperial, Región de La Araucanía Primer lugar regional 2023 Hace muchos años, en el extenso y frío mar de La Araucanía, en las cercanías del lago Budi, vivían varias familias que recolectaban sus alimentos, principalmente del gran océano Pacífico y de los productos que obtenían de la pequeña agricultura. Se denominaban a sí mismos Lafkenche, que en el idioma mapudungun significa “gente del mar”. Ellos eran muy apegados a sus raíces, respetuosos de la naturaleza, amantes de los productos del mar, agradecidos porque nunca les faltaba nada, tenían buena salud, la familia se mantenía unida y tenían muchos alimentos. Como eran muy apegados a sus tradiciones y conservaban las costumbres de su pueblo, un día un joven muy trabajador tuvo un sueño y fue a contárselo al longko33 de su comunidad. Los longko eran personas muy respetadas por su liderazgo, sabiduría y por tomar buenas decisiones, como un gran jefe. El joven le contó su sueño: “Soñé que el mar estaba triste porque cada día se ensucia. El mar siente que no es respetado, ya no tiene productos para entregarnos, los alimentos se le acaban. Nosotros debemos mostrarle nuestro respeto, debemos ir todos y pedirle que no nos deje sin alimentos”. Todo lo que soñó, se lo contó al longko. Entonces el longko decidió reunir a todas las familias que vivían en aquel lugar y les dijo que el sueño que tuvo el joven lo había interpretado de la siguiente manera: “Debemos hacer una ceremonia, un Nguillatún34 para agradecerle, y ofrecerle nuestros productos de la tierra y demostrarle al mar nuestro respeto, ya que nos hemos olvidado de demostrarle nuestra gratitud.” Todos los presentes estuvieron de acuerdo en participar y fijaron una fecha. El día acordado, antes del amanecer, antes de que apareciera el primer rayo de sol, ya estaban 34 Nguillatún: ceremonia Mapuche para agradecer y pedir (nota del autor).
::34:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA en la playa, descalzos, en una gran fila mirando el mar y diciéndole en su idioma nativo, es decir, en mapudungun, todo lo que lo respetaban y agradecían. Luego la machi35, que es la persona que lidera las ceremonias, comenzó a tocar el kultrún36y al ritmo de ese sonido todos bailaron purrún37. Cada uno de los asistentes le llevó un presente al mar. Llevaron mote, catutos, muday, porotos, lentejas, entre otros productos, los cuales debían dejarlos en la orilla para que el mar los fuera a buscar. Solo había un inconveniente y era lo helada que estaba el agua, pero entre todos decidieron que debían adentrarse de cualquier forma, ya que a eso habían asistido, y así lo hicieron. Todos andaban descalzos y al avanzar para tocar el agua, su asombro fue mayúsculo, el mar estaba tibio. No lo podían creer, porque recién la habían tocado y estaba muy, pero muy fría. Sin embargo, al momento de recibir las ofrendas, el agua cambió su temperatura. Las entregaron en canastos de mimbre y cántaros de greda. El mar se llevó todo hacia adentro y después de varios oleajes tibios vinieron de vuelta todos los canastos y cantaritos vacíos. Siguieron los bailes de purrún y choique38 hasta que amaneció. Se hizo de día, aún sin poder creer lo que había pasado. Era muy grande el asombro de todas las personas que todavía recuerdan aquel suceso y lo consideran como una gran muestra de gratitud, por lo que, hasta ahora, una vez al año, le van a bailar y a entregar los productos de la tierra como un intercambio de alimentos y cada vez pueden volver a sentir las expresiones del mar. 35 Machi: líder espiritual y medicinal (nota del autor). 36 Kultrún: instrumento de percusión (nota del autor). 37 Purrún: baile mapuche (nota del autor). 38 Choique: baile mapuche (nota del autor).
::35:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Antiku pellin Valentina Caniupan Maqueñir 14 años Panguipulli, Región de Los Ríos Segundo lugar regional 2023 Cuentan los ancianos que en el sector de Huitag, que es un lugar de campo en la comuna de Panguipulli, que desde tiempos antiguos existió, y existe hasta el día de hoy, un antiguo roble al que llaman antiku pellin, el cual posee una gran energía espiritual. Este árbol tiene un gran hueco en su interior; en este árbol los mapuches de esos tiempos y también en la actualidad piden newen, es decir, fuerza espiritual. Según cuentan, especialmente en tiempos de guerra, era un árbol poderoso y alrededor de este los mapuches hacían sus grandes nguillatun39. Los mapuches de aquella época llevaban ofrendas como el muday40, murke41 y cereales. El ritual consistía en hacer rogativas para pedirle al árbol que les diera fuerza espiritual, newen, conocimiento e inteligencia. Al finalizar se hacía una pequeña fogata para quemar las cementeras que habían llevado como ofrendas. Además, al término de esta, todos los familiares se tomaban de la mano y se abrazaban al árbol con el fin de absorber la energía espiritual del antiku pellin, y además como término se dejaba en el hueco del árbol un cántaro lleno de muday en modo de ofrenda o de agradecimiento. En la actualidad, el roble aún puede ser visitado por las familias del lugar, y según lo que se conoce sigue teniendo el mismo poder; siempre y cuando se siga cumpliendo el ritual. 39 Ngillatun: rogativa (nota de la edición). 40 Muday: bebida ancestral de la cultura mapuche (nota de la edición). 41 Murke: harina tostada (nota de la edición).
::36:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA Espíritus de Huitag Álvaro Caniupan Maqueñir 13 años Panguipulli, Región de Los Ríos Tercer lugar regional 2023 Esta historia es del sector de Huitag, comuna de Panguipulli. Dicen que en Huitag hace muchos años atrás, antes de la invasión española, nuestros antepasados vivían muy conectados con la naturaleza y los ngenes. Es por eso que, al momento de hacer sus oraciones, ellos se acercaban a las orillas del hualve42, cerca del lugar donde se hacen los guillatunes. Ahí pedían a los ñenko43 y ñenmaguiza que le prepararan el muday y todos los alimentos que se usan en los nguillatunes44. Solamente ellos dejaban sus carretas con sacos de trigo y sus vasijas para que se las llenen y al otro día iban a buscar las cosas preparadas, siempre bien temprano. A unos 50 metros al interior del bosque, existe aún un menoko45 donde los espíritus trabajaban como si fueran un gran equipo de cocineras o cocineros. Dice también la leyenda que ellos trabajaban muy duro siempre junto a una grata y feliz conversación. Se escuchaban las voces y risas, siempre muy felices. Ellos no se dejaban observar por nadie. ¡Si alguien se acercaba, desaparecía todo! Esta conexión se acabó debido a la curiosidad del hombre. Unas personas quisieron ver cómo trabajaban y se quedaron a observar escondidos. Los espíritus se pusieron muy tristes por la invasión y desaparecieron. Nunca más se logró establecer esa conexión. 42 Hualve: ciénaga o pantano (nota de la edición). 43 Ñenko: mitología mapuche y se refiere a los Ngen, dioses o dueños de las aguas (nota de la edición). 44 Nguillatunes: rogativa (nota de la edición). 45 Menoko: lugar sagrado (nota de la edición).
::37:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile CAMINATA ANCESTRAL Sofía Zúñiga Rodríguez 16 años El Bosque, Región Metropolitana Premio especial Color 2023 Quise capturar la esencia de la vida rural en el norte de Chile, donde las experiencias se entrelazan con las tradiciones como las constelaciones en el firmamento. Es un tributo a la perseverancia de un pueblo que ha aprendido a vivir en armonía con un entorno desafiante y a apreciar la belleza de las estrellas que iluminan sus noches.
::38:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA EL ÚLTIMO ESPÍRITU FEMENINO SELKNAM Antonia Gómez Oyarzún 16 años Los Ángeles, Región del Biobío Premio especial digital 2023 Hace mucho tiempo en Tierra del Fuego se realizaba un ritual llamado Hain. Se representaban distintos espíritus pertenecientes a la cultura Selknam, uno de los más peculiares era Tanu el único espíritu femenino, que aún persiste. Cuenta el relato que la mujer que la representaba se convirtió en una ballena magallánica. Tanu quien caminaba de espalda es la representación de la libertad y autoridad de uno de nuestros pueblos indígenas.
::39:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile La puerta entre dos mundos Sebastián Ávalos 14 años Calama, Región de Antofagasta Premio especial Pueblos Originarios 2022 Había una vez una pequeña tribu llamada Ckoiba h’aiti, la cual vivía en un páramo desértico con un gran socavón vacío. Ellos hacían sus casas bajo tierra, en donde vivían muchas familias con niños y niñas muy felices y en paz. Eran un pueblo muy pasivo, no cazaban animales, sino que los domesticaban, ya que con ayuda del dios del sol y la luz divina, Ckapin Ckapur, y la diosa de la luna y las estrellas, Cahmor Ckoirama podían hacer un trato mágico con los animales sagrados; al jurarles lealtad, ellos les daban lo que necesitaban a manos llenas a la gente del pueblo. Estos dioses eran hermanos muy queridos, unidos y siempre estaban pendientes de su amado pueblo. Ckapin Ckapur les daba luz divina para sus cosechas, y su hermana les daba las mejores vistas de estrellas y constelaciones durante la noche, además de fuego para combatir el frío del desierto. Dentro del pueblo había una pequeña niña llamada Ckepi haalar, que era la más hermosa. Tenía la piel tostada, como promesa de continente moreno; sus ojos verde grises reflejaban todo como un espejo y su cabello eterno, negro como la noche, que Cahmor Ckoirama iluminaba con estrellas. Un día la niña decidió hablar con la diosa y le pidió un deseo a cambio de tomar cinco años de su vida. Le pidió que llenara de agua el socavón que estaba a unos metros de la aldea con la misma tonalidad de sus ojos relucientes como espejo. A los días después, Cahmor Ckoirama decide hablar con Ckapin Ckapur sobre la petición, dispusieron poner en marcha el deseo. Ascendieron al cielo y mientras Cahmor Ckoirama llenaba de agua el socavón, Ckapin Ckapur reflejaba su hermosa luz divina en ella produciendo un hermoso suceso, el cual los habitantes llamaron Inca Coya (eclipse). Mientras tanto, Cahmor Ckoirama terminaba de llenar el socavón. De repente, algo salió realmente mal, Cahmor Ckoirama se quedó sin energía y cayó directamente al socavón desapareciendo. En la desesperación, Ckapin Ckapur se tiró sin pensarlo a lo que se había convertido en una hermosa laguna, que parecía un divino espejo que reflejaba todo el cielo con las hermosas estrellas y constelaciones que guiaban el camino del Inca.
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