Historias de Los Pueblos Originarios

::104:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA más poderoso, creador del hombre. Cuando le conté nuestra situación dijo que, primero teníamos que darle una gran ofrenda. Traté de decirle que no había tiempo y que nuestro pueblo estaba muriendo. Me explicó que necesitaba la ofrenda para poder viajar a nuestro mundo. Yo no tenía tiempo para buscar y cazar un animal; no sabía qué hacer. Hasta que tomé una decisión, que sería nuestro último chance: decidí ofrecer mi cuerpo. Los humanos somos técnicamente animales, solo que con espíritu y capacidad de pensar y razonar. Temáukel me dijo que al despertar me fuera a dormir y luego vendría por mí. No entendí lo que significaba en ese momento, pero igual acepté. Luego abrí mis ojos, no recordaba haberlos cerrado, pero sí recordaba lo que tenía que hacer. Entonces de pronto sentí un profundo cansancio y me desmayé. Yo no podía despertar, esperaba con ansias el momento. Luego escuché una voz que dijo: “Ven, ven a mí”. Repentinamente desperté y vi a Temáukel otra vez y otros espíritus me dijeron que habían ganado esta batalla, pero no la guerra. Les pregunté qué pasó conmigo y dijeron que ahora era como ellos, un espíritu. Pero no cualquiera, yo era especial, tenía otro propósito. Mi labor era reencarnar en una persona digna de nuestro pueblo, para mantener viva nuestra cultura después de la guerra. Yo soy Ángela Loij, la última selk’nam.

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