::74:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA hacían. Entonces, la misma señora se me acercó y me preguntó: ‘¿Qué estás haciendo aquí?’. Y le respondí: ‘Estoy buscando lo que más quiero, buscando mi camino’. Entonces ella, con una sonrisa de lado a lado me dijo: ´Tal vez yo te puedo ayudar’. Me hizo seguirla hacia una carpa y cuando llegamos me senté en una silla y me dijo: ‘¿Sabes que todo tiene un precio, verdad?’. Yo le respondí: ‘Sí, lo sé’. Y me dijo: ‘¿Qué es lo más importante y especial que tienes tú y que pueda querer yo?’. Lo pensé durante mucho tiempo, pero al final le respondí: ‘Yo he visto muchos lugares hermosos y siempre veo el vaso medio lleno, creo que esas son mis mejores cualidades, pero no sé si eso servirá, porque no te puedo dar mi vista’, dije riendo. Ella sonrió y me dijo: ‘¿Y qué es lo que más quieres?’. Yo pensé en el único pariente que había conocido, en mi abuelo, así que le dije: ‘¿Puedes traer a mi abuelo de vuelta? Él murió hace unos años y lo extraño mucho’. Ella me miró con lástima y me dijo: ‘Eso es algo que no puedo hacer, porque no se puede molestar a un alma descansando, pero te puedo dar lo que tenía tu abuelo y su abuelo y todos los abuelos que hayas tenido, y puedo dártelo todo en uno’. Yo, extrañado, le respondí: ‘¿Y qué es?’. Entonces ella me dijo: ‘Es sabiduría’. Yo le dije: ‘No necesito eso’. Y me dijo: ‘La sabiduría es de los inteligentes y fuertes y solo con eso podrás tomar buenas decisiones en tu vida’. Entonces, después de pensarlo mucho, acepté y le dije: ‘No le puedo pagar’. Por lo tanto ella me hizo firmar un contrato y me dijo: ‘Ahora te daré lo que me pediste y yo tomaré de ti lo que quiera’. En ese momento comencé a ver todo borroso y pasé a no ver nada en absoluto. Yo estaba asustado y ella se limitó a decir: ‘Ahora tienes la inteligencia y sabiduría de 100 hombres’. Y con eso, se fue. Yo la llamé, pero nadie contestó, hasta que sentí que alguien se me acercaba y esa persona me dijo: ‘Niño, ¿qué te pasó, que haces aquí?’. Yo, llorando, le dije que ya no podía ver nada, entonces ella me dijo que cómo me había pasado eso y le conté todo y me dijo: ‘Tal vez no debiste hacer ese trato, yo no te puedo ayudar a conseguir tu vista de nuevo, porque el poder de la machi85 es muy grande, pero recuerda que ella te dio sabiduría, úsala lo mejor que puedas y cuando creas que estás listo, te llevaré a su cueva y tú usarás la sabiduría que ella te dio contra ella misma, y entonces tal vez puedas hacer un buen trato’. En ese momento pensé qué iba a ser de mí, ahora que no podía ir a otro lado, pero ella me dijo que iba a cuidar de mí y que haría lo mejor posible para ayudarme. Poco después, conocí su nombre, que era Samantha. Ella tenía tan solo 19 años cuando me encontró, nos hicimos muy unidos y con su vista y mi sabiduría sobrevivimos”. 85 Machi: curandera y encargada de ciertos rituales en la cultura tradicional mapuche (nota de la edición).
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