Historias de Los Pueblos Originarios

::29:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Al gritar, la pequeña niña de ropas viejitas salió corriendo para no volver más. Al día siguiente Tomás fue por agüita cristalina del jawira27 y escuchó una voz divertida que decía: “¡Pajita, no me toques! ¡Pajita! ¡Por favor! ¡No me toques!” El zorro astuto se había comido varios animales y bebió agua. ¡Estaba empachado! Tomás se reía mucho y lo más impresionante fue que la pajita brava tocó su patanka28 y salió volando por todos lados. La movilidad del maíz, del ají, la coca, el pescado salado, la papa, las semillas fueron los que unieron a mis ancestros, que unieron la meseta andina con la costa. Cuando se acercaban a territorio chileno, mi tatarabuelo Manuel le dijo a mi bisabuelo: —¡Métete al canasto! ¡Anda pues! —Y se ocultó dentro del canasto tapado con los alimentos. Vieron pasar llamas, alpacas y vicuñas alcanzando el paso a 4.500 metros sobre el nivel del mar. Tomás, calladito, no tenía identificación y no querían tener problemas con los militares chilenos. Así llegaron hasta Putre después de unos cinco largos días de caminata y aventuras. Tomás fue creciendo, ayudaba a pastar, carnear y trabajar en las siembras junto a su padre. Su mamita había fallecido cuando él era pequeño. Con los años mi bisabuelo conoció a una suma warmi29, mi bisabuela, la señora Gregoria Mamani. Juntos hicieron una vida de muchos sacrificios y bajaron al sector intermedio de Millune, Valle del Lluta. Vivían bien ahí, pero vieron la necesidad de estar más cerca de Central, donde yacen caminos troperos y comerciales. Mi bisabuela decía: “llegamos e hicimos todo solos, nadie nos dio nada, empezamos como un dedo sin nada”. Entonces encontraron un bello lugar de tierras fértiles, llegaron a Molinos, cuna de cuentos, como el chancho colorado, del canto del jawira por las noches, del tío que aparece en quebradas y tantos cuentos más. En Molinos se asentaron y criaron a toda su familia y animales. Mi abuela me contaba de todas sus vivencias en aquel lindo pueblo mágico y mi madre, la historia que le contaban mis bisabuelos. Hoy estamos agradecidos de nuestros ancestros y los honramos cada día. Mi madre Valerie Maturana Mamani sigue con las tradiciones aymaras y nos enseña sobre la Pawa30. 27 Jawira: río, en lengua aymara (nota de la autora). 28 Patanka: barriga en lengua aymara (nota de la autora). 29 Suma warmi: mujer hermosa en lengua aymara (nota de la edición). 30 Pawa: ritual de agradecimiento (nota de la edición).

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