::151:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Tiempo después, la niña volvió ya teniendo mucho conocimiento. Ella estaba muy feliz, porque iba poder ayudar y sanar a las persona de su sector, en este caso Las Quemas, donde vivía humildemente junto a sus padres. Cuando la niña cumplió la mayoría de edad, se dedicó a ser machi. Tal información se expandió por todo el sector y ciudades cercanas. La gente llevaba a casi toda su familia para que Rayen los sanara. Ella sabiendo el pasado de sus padres, evitó juzgar cómo la gente los trataba, negándoles el trabajo y la ayuda cuando más lo necesitaban. Aun así decidió ayudarlos, porque la personalidad de una machi es única, ya que el piwke161 es bondadoso y no rencoroso. Unos días después de comenzar su vida como curandera, le tocó enfrentar una enfermedad demasiado grave para una niña de quince años. Rayen no entendía qué era lo que tenía. Era rara la enfermedad de la que no encontró la cura, por lo cual decidió recurrir a su maestro, el machi mayor de la isla donde estaba su abuela. De esta forma, siguiendo los pasos que su maestro le indicaba, logró ayudar a la niña que tan afligida y enferma se encontraba. Rayen, con cada experiencia que tuvo que vivir, entendió que uno, aun pensando que lo sabe y que lo tiene todo, en realidad no es así. Cada día, se aprende algo nuevo. Supo que la humildad es la sabiduría de lo que somos, y que valorar lo que tienes, significa aprender a ver aquellos momentos que no podrías comprar ni con un diamante. Y así fue cómo Rayen logró ser la mujer más querida y respetada por sus visitantes y vecinos del sector Las Quemas. 161 Piwke: corazón en lengua mapudungun (nota de la autora).
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