Historias de Los Pueblos Originarios

::137:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Desde las sombras de un árbol Juliana Antonia del Río Burgos 12 años Arauco, Región del Biobío Segundo lugar nacional - Primer lugar regional 2018 Algunas personas dicen que el amor y la amistad nacen de los ríos. Otras dicen que del aire o del viento. Pero yo digo que el amor nace de los árboles. Esta historia me la ha contado mi abuela y sin ella, no hubiera conocido las sombras de este árbol. Todo ocurrió una tarde cualquiera, a cualquier hora, de cualquier día, en las sombras del recuerdo. — He conocido a un hombre que ha venido del sur y me ha contado que el abuelo de su abuelo fue amigo de un tigre. —Estábamos a la sombra de un árbol, una gran araucaria, que al igual que yo, oía las historias que narraba mi abuela. Mi abuela, por muy anciana que estuviera, aún tenía la capacidad de posarse debajo de un árbol para conectarse con las historias que ella misma relataba para mí y para el silencio que llenaba las brisas del viento de toda tarde de primavera. — ¿Amigo de un tigre? —repetí dudosa en voz baja. ¿Cómo hizo ese hombre para ser amigo de un tigre, abuela?— pregunté. — El abuelo de su abuelo era un guerrero mapuche —acotó y comenzó a narrar—. Una vez, al final de una batalla contra varios grupos de soldados blancos, quedó del lado del enemigo. Varios días estuvo oculto entre los pastos y ramas de un bosque, sin hacer ni un solo ruido, mientras observaba hacia la lejanía la batalla entre su pueblo y los desconocidos que habían llegado a atacarles con armas y objetos que nunca habían visto antes. Una tarde el silencio había regresado. Se levantó del lugar donde descansaba y miró hacia todas partes, y no halló a la vista ni guerreros mapuches ni soldados blancos, ¿se había salvado? La tranquilidad que él veía, le hacía creer que sí, pero aún estaba muy lejos de su gente. — Caminó todo el día entre los cerros y bosques nativos —agregó mi abuela, luego de tomar un gran respiro—, ese olor a tierra le hacía recordar a ciertos días cuando iba con su familia hacia los bosques a recolectar quiñones, y otros frutos abundantes de su zona. Él extrañaba todo eso, deseaba solamente ir por el camino correcto. A la noche seguía en tierras desconocidas. De repente, en la

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