Historias de Los Pueblos Originarios

::97:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile Cumpleaños de Onoru José Eduardo Pinto Toro 10 años Punta Arenas, Región de Magallanes Segundo lugar regional 2019 Onoru era un niño que pertenecía al pueblo originario amerindio selk'nam, y hasta principios del siglo XX vivieron en el norte y centro de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Ellos eran nómades terrestres, cazadores y recolectores. Onoru creció escuchando historias de sus mayores sobre la presentación de los niños ante los espíritus al cumplir la edad de ocho años solo acompañados de los hombres de la comunidad a un lugar apartado de la isla. Las mujeres y hermanos se quedaban en la aldea a la espera de su regreso. Ante dichos espíritus y ante el ritual correspondiente, debían someterse a ciertas obligaciones, de lo contrario los espíritus no los atenderían de la mejor manera. Estas obligaciones eran parte del ritual desde la primera hora del día del cumpleaños: ser desnudados y pintados para ser trasladados luego de despedirse de sus madres y hermanos de la aldea. El día anterior de su cumpleaños número ocho, Onoru estaba muy nervioso al ver cómo su madre imploraba a Xalpen, el espíritu de presentación, para que no lo dañara. Se sentía tan triste, no sabía qué hacer ni cómo actuar. Incluso muchas veces pensó en escapar, pero siempre se preguntaba: ¿hacia dónde iré?, ¿con quién iré? Esas preguntas las tenían todos los niños de la aldea: largas ideas de escape o unión de más de uno. Justo antes de cumplir la edad necesaria para ser presentados ante el espíritu legislador de su niñez, había que portarse bien, comer toda la comida, obedecer, ayudar en los quehaceres de casa, en fin… El día llegó y Onoru no durmió prácticamente en toda la noche, imaginando cómo lo recibiría aquel espíritu tan nombrado. Al levantarse, fue bañado por su madre; mientras lo hacía, sus lágrimas corrían por sus mejillas. Onoru solo quería escapar, salir corriendo sin rumbo ni nada, tomar la mano de su madre y huir; era una pena enorme, ya que además no podía acompañarlo.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy