Historias de Los Pueblos Originarios

::39:: Historias de los Pueblos Originarios escritas por niñas, niños y jóvenes de Chile La puerta entre dos mundos Sebastián Ávalos 14 años Calama, Región de Antofagasta Premio especial Pueblos Originarios 2022 Había una vez una pequeña tribu llamada Ckoiba h’aiti, la cual vivía en un páramo desértico con un gran socavón vacío. Ellos hacían sus casas bajo tierra, en donde vivían muchas familias con niños y niñas muy felices y en paz. Eran un pueblo muy pasivo, no cazaban animales, sino que los domesticaban, ya que con ayuda del dios del sol y la luz divina, Ckapin Ckapur, y la diosa de la luna y las estrellas, Cahmor Ckoirama podían hacer un trato mágico con los animales sagrados; al jurarles lealtad, ellos les daban lo que necesitaban a manos llenas a la gente del pueblo. Estos dioses eran hermanos muy queridos, unidos y siempre estaban pendientes de su amado pueblo. Ckapin Ckapur les daba luz divina para sus cosechas, y su hermana les daba las mejores vistas de estrellas y constelaciones durante la noche, además de fuego para combatir el frío del desierto. Dentro del pueblo había una pequeña niña llamada Ckepi haalar, que era la más hermosa. Tenía la piel tostada, como promesa de continente moreno; sus ojos verde grises reflejaban todo como un espejo y su cabello eterno, negro como la noche, que Cahmor Ckoirama iluminaba con estrellas. Un día la niña decidió hablar con la diosa y le pidió un deseo a cambio de tomar cinco años de su vida. Le pidió que llenara de agua el socavón que estaba a unos metros de la aldea con la misma tonalidad de sus ojos relucientes como espejo. A los días después, Cahmor Ckoirama decide hablar con Ckapin Ckapur sobre la petición, dispusieron poner en marcha el deseo. Ascendieron al cielo y mientras Cahmor Ckoirama llenaba de agua el socavón, Ckapin Ckapur reflejaba su hermosa luz divina en ella produciendo un hermoso suceso, el cual los habitantes llamaron Inca Coya (eclipse). Mientras tanto, Cahmor Ckoirama terminaba de llenar el socavón. De repente, algo salió realmente mal, Cahmor Ckoirama se quedó sin energía y cayó directamente al socavón desapareciendo. En la desesperación, Ckapin Ckapur se tiró sin pensarlo a lo que se había convertido en una hermosa laguna, que parecía un divino espejo que reflejaba todo el cielo con las hermosas estrellas y constelaciones que guiaban el camino del Inca.

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