EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

192 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE En ese lugar improvisaron un altar, donde colocaron un as de espadas de cara al suelo y lo rodearon con un círculo de gruesas velas encendidas para honrar al diablo y pedirle su favor en el momento de apostar. Luego de cerciorarse de que las velas permanecían encendidas, abandonaron la mina y caminaron a pie firme hasta la taberna más concurrida de Casuto. Esa noche no hubo tiempo de causeos para la pareja de amigos; se fueron directamente a la mesa de juegos. Y la noche les fue particularmente favorable: cada vez que en la mano les aparecían las espadas, apostaban fuertes sumas de dinero y siempre resultaban ganadores, lo que demostraba que el demonio estaba de su lado. Ya habían ganado una cantidad suficiente de dinero como para decir “hasta aquí no más llegamos”, pero la codicia nubló toda sensatez y decidieron apostar todas las ganancias obtenidas en una última mano. Los compinches demostraban mano diestra en el atrapante vicio del juego, ya fuera en el cacho, la brisca o el monte.

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