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27 El flojo, dentro del relato de don Germán, se correspondía con la tradicional descripción de la quema donde las y los asistentes aseguran ver en el fuego el rostro del próximo en partir. Por esto, la familia debe mantenerse lo más alejada posible del lugar de la quema. Otros autores (van Kessel, 2001; Maureira, Cornibert y Olavarría, 2018) también hacen referencia al “flojo”, pero refiriéndose a las personas que están cerca de la hoguera y que podrían estar siendo llamadas a partir con el difunto. A estas les son propiciados chicotazos mientras se les incrimina: “¿Por qué quieres afligirnos?... ¿Quieres irte también?,... ¡Flojo!, ¡quédate a trabajar para tus hijos, con nosotros!...” (van Kessel, op. cit.). En la narración de don Germán, sin embargo, el flojo es personificado en un hombre que lleva una manta roja. Según su relato, a partir de las formas que aparecían entre las brasas, el humo y llamas, los mayores podían pronosticar a quién se iba a llevar el flojo la próxima vez. 15. En la ciudad de Arica (tanto en el cementerio de la ciudad como en el que está en el poblado de San Miguel de Azapa) y en diversas culturas a lo largo y ancho del continente, este día es celebrado como un reencuentro entre las personas vivas y las muertas. Las celebraciones contemplan escenarios que van desde las casas a los cementerios e incluyen tanto altares como ofrendas, comida, bebidas, danza y música. Asevera que aún realizan esta práctica, siempre un lunes o un jueves. Aunque, hoy en día, cuenta que hacen la tradición con vehículo. Además, comenta que en los valles cercanos a Arica también se practica esa costumbre, pero con gallos u otros animales. El vínculo entre personas vivas y muertas se refuerza cada 2 de noviembre, según recalca don Germán, quien sostiene que la conmemoración se realiza un día después de la celebración que se hace en Arica, durante el hoy llamado Día de Todos los Santos. En dicha festividad, se recuerda al difunto o a la difunta a través de cantos, ofrendas, acompañamiento a su tumba, sobre todo durante los tres años posteriores a su partida. Se cree popularmente que ese día se acorta la distancia entre la muerte y la vida15.

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