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28 Matrimonio Con respecto al matrimonio, don Germán sostiene que los días pares son los que se deben escoger para casarse. Comenta que, antiguamente, la gente tenía que casarse con un padrino. En su caso, “cuando yo ya estaba huérfano, pa’ buscar la señora tenía que buscar otro representante”. Un primo lo acompañó en el matrimonio: mataron dos animales, “siempre par”, recalca. También tiraron las hojas de coca (que le advirtieron mal augurio). Se lamenta por la mala experiencia (vivió una ruptura del matrimonio) y comenta que sus hijas e hijo no se quieren casar por ver el ejemplo de su matrimonio fallido. Dice que le habría gustado ver que alguna hija se casara. Termina contando que nunca más vio al padrino y que ni siquiera se acuerda de su nombre. Alférez En la región, es tradicional que exista un encargado o encargada de organizar y responsabilizarse por los costos de las celebraciones religiosas, siempre colectivas. Dentro de las diversas festividades como la Cruz de Mayo, el Señor de Locumba, así como para celebrar las fiestas patronales de cada poblado (o sea, del Santo Patrono de cada localidad), siempre es una persona la que se encarga de llevar a cabo la realización de las mismas. Cada año, la tradición exige que esta responsabilidad rote entre las personas de la comunidad. Quien se ofrece como patrocinador y autoridad de la fiesta, es el alférez. La primera vez que don Germán fue alférez, para la fiesta de San Luis el 3 de mayo, tenía alrededor de Invitación a la última festividad del Señor de Locumba. Registro proporcionado por Gloria Flores. Vida familiar y comunitaria diecisiete años. Todavía no se casaba. Ni siquiera iba al “cuartel”. Su papá le dijo: usté’ tiene que ser como alférez pa’ la comunidad. Después de casado, también fue alférez. Cuenta que invitaban a grupos de zampoña y a guitarristas. Recuerda la “jara”, haciendo memoria de dónde podría “estar botado; no sé si lo quemé”. Es un “instrumento que tocaba un disco con una aguja. Y hay que dar cuerda, porque eso no es eléctrico”. Tararea una canción. Recuerda que había otro de pila. El antiguo tocadiscos peruano al que hace referencia se comercializaba a través de la marca “Jara”, que es el nombre que don Germán trae a la memoria y con el cual era conocido popularmente el instrumento en el altiplano. Recientemente, volvió a ser alférez en la celebración del Señor de Locumba. Acompañó a su hija Gloria Flores, quien presidía la festividad como anfitriona.

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