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13 Durante meses de conversaciones, don Germán recurría con normalidad a esta imagen del Cristo como un separador temporal entre una época y otra. En muchas ocasiones, utilizó esta fórmula para explicar cómo ciertas fuerzas de la naturaleza perdieron atributos o, simplemente, para contar un hecho mundano dando un marcador histórico. “Cuando el Cristo estuvo en la tierra”, dijo en una ocasión que quería explicar cómo un pajarito había dejado de ser una autoridad entre las y los aymara desde la llegada del cristianismo a las comunidades. Precisamente, el relato había sido transmitido a él por su madre. En dicho sentido, la infancia de don Germán se enmarca en este lapso temporal y simbólico en el que las prácticas cotidianas estaban teñidas en todas sus capas por la inmanencia de la cosmovisión andina desplegada en cada acción, palabra, oficio, ritual y creencias. A partir del S. XX, comenzó a sentirse con mayor fuerza el proceso de la chilenización en el altiplano. Si bien las comunidades ya habían sufrido una primera colonización por parte de los españoles que utilizaban el interior y a sus pobladores para la extracción de recursos naturales, es en este segundo periodo cuando se produce una importante transmutación de los valores, usos, creencias y prácticas cotidianas dentro de las comunidades. El antropólogo Patricio Tudela da una importante descripción de este momento histórico en su análisis general sobre la relación que han tenido el Estado, la sociedad chilena y los pueblos aymara durante el siglo pasado. Con el cierre de los templos en 1907, la expulsión de los religiosos peruanos en 1910, la fundación de la Vicaría Castrense (1911) se inicia la primera de las dos etapas de mayor violencia ideológica que viven los aymaras en su relación con la sociedad chilena. En esta, la iglesia católica chilena juega un papel fundamental, legitimando la ocupación y labor modernizadora del poder político. La evangelización (catecismo) y la chilenización son dos corrientes fuertemente vinculadas que se caracterizan por la intransigencia y falta de tolerancia a las prácticas nativas. El sincretismo cristiano-andino y las costumbres que caracterizaban el rito y las celebraciones despertaron un espíritu “extirpador de idolatrías” (Tudela, P., op. cit., p. 6). El tiempo antes de que llegara Cristo Antes de que llegue el Cristo, estos cerros eran muy poderosos. Ese cerro tenía un achachila: un demonio, una vizcacha en la que se montaba un ser. Decían que era un policía. Mi padre decía: vamos a agradecer a nuestro mallku, a la achachila. Prepararemos una mesa con dulces, banderas, k’oa. Subíamos a la parte más alta del cerro y hacíamos la wilancha5. (Germán Flores Mamani, conversación personal, 01/04/2023) 5. Wilancha se refiere a una ofrenda a la madre tierra que involucra el sacrificio de una llama. K’oa es el acto de quemar una ofrenda o la hierba que se quema con ese fin.

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