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14 En su segunda llegada, la Iglesia juega un papel similar al que ejerció durante la colonización promovida por la corona española: legitimar el poder político que se instala en el territorio y lo reclama como propio. En un primer momento, el discurso oficial determinaba que el poder del rey provenía directamente de Dios, siendo las máximas autoridades religiosas las responsables de transmitir ese mensaje. Para el caso de la República de Chile, lo que sucedió fue una alineación producto de la perspectiva compartida tanto por la Iglesia como por el Estado, que era la del progreso, de la moral judeo-cristiana6 y del sistema de conocimiento eurocentrista7. Adicionalmente, la Iglesia transitaba por un pasaje inestable dentro de su historia, debido al espacio ganado por los partidos Radical y Liberal dentro del Congreso a fines del siglo XIX y, consecuentemente, la promulgación de leyes laicas que, progresivamente, iban quitando poder a la institución religiosa. Además del poder que detentaba la organización religiosa, cada vez más insustancial, esta arrastra una historia amplia de persecución, hostigamiento y asesinato a lo otro, a lo diferente: lo pagano, hereje, demoniaco, profano, etc. Por lo que es consistente que su llegada al territorio durante la chilenización fuera tan profunda y determinante, al nivel de moldear no solo prácticas y haceres cotidianos, sino que la misma forma en la que las y los aymara veían el mundo. La irrupción del cristianismo en las comunidades se dio de forma gradual, siendo la familia de don Germán afectada en el tránsito de la generación de su madre y su padre a la generación de él y de sus hermanos8. Durante una conversación con el señor Alex Castillo, alcalde de la comuna de General Lagos, este se refirió al proceso posterior al de la chilenización como “re-evangelización”. La evangelización vino a traer el cristianismo a una región… a un sector, y barrió las tradiciones. Algunas, se mezclaron. La phawa tiene una mezcla entre una misa con inciensos, las cuatro esquinas, la cruz. Algunos, mientras van haciendo la phawa, van rezando el padrenuestro. Otros cantan canciones cristianas. O sea, hay una mezcla de dos cosas: del vino y la misa, el cura está haciendo la misa. Solo que la mesa está en el piso: la phawa …Y llegaron los evangélicos allá arriba, y mira lo que pasó. Y re-evangelizaron. Porque borraron todo lo que había: lo que dejaron los católicos con la mezcla con los indígenas…Y ahora hay cristianos evangélicos que no hacen la phawa, porque lo encuentran pagano, que no celebran carnavales porque es pagano, que no hacen wilancha…porque son cosas paganas desde el punto de vista de los cristianos evangélicos (Sr. Alex Castillo Blas, conversación personal, 10/04/2023). 6. Sistema de valores cuyo fundamento principal son las escrituras del Antiguo Testamento y que determina cuestiones fundamentales dentro de la ética en una sociedad como la del bien y el mal. Considerando que la nación recientemente independizada era, de alguna manera, hija de la monarquía -abiertamente cristiana-, representada previamente en el territorio por el virreinato del Perú, es lógico considerar que este país emergente compartiera su sistema de valores y creencias. 7. Es decir, la que utiliza como parámetro la cultura europea y, por ende, tiene a aquella como único y correcto referente de lo que es el conocimiento. Esta posición, evidentemente etnocentrista, obliga a invisibilizar cualquier sistema subalterno de conocimiento (Ribeiro, 1992). 8. Esta irrupción, además, fue intensificada por los factores políticos y económicos que ya se han puesto en evidencia a lo largo de este texto.

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