propuesta_noviembre_13

10 Además, en palabras de don Germán, “también era matrón”3. Fue quien atendió todos los partos de su esposa. Don Francisco tuvo un primer matrimonio con la señora Hilaria Chura, con la cual tuvieron siete hijos e hijas: Susana, Víctor, Hipolinario, Nemesio, Adolfo, Rosario y Manuel. En los matrimonios aymara, el hombre tenía que ir a consultar al padre de la mujer. Luego, ambos iban con el yatiri para que les tirara la hoja de coca y pudieran saber si iba a haber suerte en el matrimonio o no. En el caso del matrimonio con Natividad, ella tuvo que dejar Colpitas para irse a vivir a Ancara con su nuevo marido. Eran prácticas recurrentes en el mundo aymara “la endogamia y patrilocalidad. Esto impide que las tierras y pastos pasen a manos ajenas a la comunidad” (Tudela, 2002, p. 17), siendo el ayllu esencialmente una relación de parentesco entre una familia extensa, donde la tierra es heredada por los hombres mientras que las mujeres se integran a la administración de esas tierras en las que no nacieron, pero que siguen perteneciendo a la familia debido a la ancestralidad común entre la pareja. En el caso en que la tierra perteneciera a otro ayllu4, las mujeres debían emigrar. 3. Usuyiri: partero aymara, “el que hace dar a luz” (Apaza, M., 2022, p. 128). También denominado unanchu por otros autores (Cachiguango, 2006). 4. Cuestión que fue haciéndose cada vez más común a partir de la segunda mitad del S. XX (Tudela, 2002), donde la exogamia comenzó a sobreponerse a las prácticas tradicionales de endogamia.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjA1NTIy