HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: a 50 años del Golpe de Estado

HISTORIAS, MEMORIA RURAL Y FUTURO: A 50 años del Golpe de Estado ~31~ orden de alto; Francisco Ojeda Zuleta, Raúl Concha Callejas, ambos trabajadores agrícolas y el minero Eduardo Rojo Cortés, ex prisionero político y quien es detenido el 10 de julio de 1975, como medida preventiva; Rubén Rojas Varela desaparecido en Copiapó en 1975 de quien, mientras estaba siendo buscado por los servicios de seguridad, se perdió hasta hoy todo rastro y Victor Lagos Escobedo quien desapareció desde Vallenar entre junio y agosto de 1984. También se agrega una persona cercana a la agrupación, José Mac Naugnton cuyo caso no fue denunciado a la comisión Rettig25. La caravana de la muerte en Atacama Como bien se sabe la dictadura, bajo la lógica del terror como nuevo poder, se ensañó particularmente con dos mundos: el minero y el campesinado. También, como una manera de aleccionar a los militares de provincia sobre cómo debía ser el trato con los ex militantes de la Unidad Popular (UP), así como con los dirigentes sindicales, adoptó acciones como las que protagonizó la llamada Caravana de la Muerte al mando del general Sergio Arellano. El macabro grupo partió el 30 de septiembre de 1973 rumbo a ciudades del sur, dejando decenas de muertos a su paso. Regresó a Santiago el 6 de octubre para iniciar viaje al norte el día 16 del mismo mes. Llegó a Copiapó a eso de las 20:00, al regimiento Atacama. Según lo relata en el proceso judicial el capitán Enrique Vidal Aller, ayudante del comandante Haag, a cargo del regimiento local, y quien, como encargado de comunicarle a su superior la imprevista visita, señaló que su jefatura “no le dio mucha importancia, me comentó que dicho helicóptero pasaría directo a Antofagasta ya que en su concepto Copiapó no era tan importante”26. La visita duró dos días y dejó 16 víctimas a su paso. Arellano llevaba consigo un documento firmado por el comandante en jefe del ejército donde se le daba facultades extraordinarias en materia de detenidos por razones políticas para “agilizar y revisar” sus respectivos procesos. En la práctica, Pinochet, lo designó “oficial delegado del presidente de la Junta de Gobierno y comandante en jefe del Ejército”. Ello significaba que se transformó en el reemplazante de Pinochet mientras recorrió Chile. De la nómina ya preseleccionada a nivel local y construida en base a la significancia del personaje, militancia política y gravedad del hipotético delito27, el delegado del comandante en jefe revisaba la 25 Ibid, pp. 280-286. 26 Patricia Verdugo, La Caravana de la Muerte. Pruebas a la vista, editorial Sudamericana chilena, 2000, pág. 32. 27 En el proceso abierto por el caso Copiapó, el ex militar a cargo del regimiento al momento en que ocurrieron los hechos dirá en su declaración que “el criterio que tuvo el general Arellano para seleccionar a las trece personas que iban a ser fusiladas atendió a la gravedad del delito, a las circunstancias que rodearon su detención y al partido político a que pertenecían”, Historia de los ejecutados políticos y detenidos desaparecidos de Atacama en la dictadura cívicomilitar de 1973-1990, op. cit, pág. 28. A su vez, Jessica Acuña dice: “yo tengo una tesis: eligen gente con liderazgo y comprometida con sus organizaciones, con mucha legitimidad por eso eligieron dirigentes de trabajadores, de pirquineros, de profesores, para dar una especie de lección ejemplificadora”. Conversación citada con Jessica Acuña.

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