35 En este capítulo, don Jorge describe cómo se sostiene el manejo de bofedales, además de hacer un repaso por los frutos silvestres de los distintos tipos de bofedales, comestibles tanto para humanos como para animales. Para este apartado se escoge presentar las imágenes a través de fotos tomadas en terreno, reflejo honesto de una realidad que no depende de los recuerdos de los mayores, sino que está viva en Los Andes. Nosotros le decimos a todo bofedales. Y, al final, todos los bofedales florean. Pero dentro del bofedal hay distintos tipos de bofedal. El bofedal esparcido es más dulce que todos, y parece que el alpaco más pasta en ese. Porque es más blando, parece. Los otros son ya más duros, entonces los más jovencitos, comen po’. Tienen buenos dientes. Lo sacan. Pero el esparcido es más blandito, entonces las viejitas comen igual. Nosotros teníamos que esparcir con agua. Y derrite, y abajo está verde. Y eso es lo que los animales comen. Es bonito manejar bofedal. Hay varias [alarga la primera “a”]. Bueno, en partes también, porque hay varias frutas… como 20 variedades de fruta en todas estas tierras. A veces [como de esas frutas aún]. Amañoco, especialmente. Es más grande esa. La tola bota eso. La tola verde eso, eso bota fruta amañoco. En el cerro hay varias po’: hay amañocos, hay chijuras… chijura es como papitas chiquititas. Tiene una florcita chiquitita. [No hay que cocinarla]: se sacan, se pelan y lo comes. Tunas silvestres también hay ahí, pero esas son de mes de junio, de julio, las tunas. Phusq’alla, les decía mi abuela, esa es tuna, po’, esa es tuna silvestre. En este tiempo se come… Misk’i también se come. Ese es dulce como miel. Ese bota el otro… burro t’ula, le dicen. Porque más consume el burro esa leña. Por eso las abuelitas le decían burro t’ula. Todo lo que es esto verde, es t’ula. Pero tiene tantos otros nombres, también. Para que el zorro no se acerque de noche, hacemos monolitos cerca de los corrales, como espantapájaros. Siempre lo hacían antes los tatarabuelos.
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