14 Yo era niño en ese tiempo, pero otros vecinos eran más grandes… Bueno, entonces mi abuelo, hasta que consigue… bueno, él, yo no. Yo solo veía lo que hacía. Bueno, ahí consiguió con la junta de adelanto: unos columpios, para tirarte. Los niños venían de Putani, de Papilla, de Sajala, de Challepujo, de varias estancias venían a Chapoco. Y de tanto eso, bueno, mi abuelo tenía en Chapoco ahí, de 1.500 m un canal, así: natural, para que vengan a Chapoco. Y los niños, como venían de Putani, Sajala…entonces ahí venían como 5 niños de ese lado. Hacían maldades, cortaban no se qué, cortaban…pero como chiste…pero entonces mi abuelo de tanto se aburrió, cortaban, claro el agua psss [hace onomatopeya] corría así, por la pendiente. Ya, a trabajar, a trabajar, a trabajar. Mi abuelo ya estaba cansado y, a la final, cuando aparecen los de Putani, dice…Martin Flores, se llamaba. Usted tiene 1 solo, y nosotros éramos 4. Entonces dijo: “No, nosotros tenemos más niños”, le dijo. “¿Sabe qué? Que se traslade la escuela a Putani, porque nosotros tenemos más niños acá, más cerca. Porque ustedes son pocos”. Mi abuelo, como ya estaba aburrido con eso, dijo: “ya, bueno. Usted se hará responsable de los chicos. Como yo ya he luchado…”. Ya. Se cambió a Putani. Duró como 2 años la escuela allá. Nosotros íbamos de Chapoco a Putani después. Ahí estaba el profesor como representante. Bueno, sabía. No era profesional mismo, pero sabía leer, escribir, todo. Se llamaba Martín Flores, y duró 2 años. Y después se terminó po’, ya no…Todos nos vinimos a internado aquí. Yo también me vine. Todos mis primos también se vinieron. Aquí nos encontramos todos… Mis compañeros de curso, como: Gregorio Vista de Chapoco hacia la carretera. Registro personal.
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