EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

77 fingido deceso. La dificultad radicaba en que en algún momento de la noche aparecería el diablo para cobrar su deuda y ahí el sacerdote tendría que sostener una encarnizada lucha con el espíritu del mal hasta que aparecieran las primeras luces del amanecer. Solo cuando el sol comenzara a despuntar y el gallo cantara anunciando un nuevo día, el diablo reconocería su derrota y regresaría al infierno sin alma, pan ni pedazo. ¿Cuál será el origen de esta fórmula para burlar al diablo? ¿A quién se le habrá ocurrido? ¿A algún desesperado le habrá dado resultado? Lo más probable es que esas preguntas permanezcan indefinidamente sin respuesta. El problema para Subercaseaux radicaba en que en Pirque su pacto con el diablo era secreto a voces y era prácticamente imposible que pudiera encontrar en el territorio a algún inquilino dispuesto a participar en tan temeraria puesta en escena. La única alternativa posible era trasladarse de Pirque a Santiago y visitar algún monasterio donde un cura estuviera dispuesto a realizar el rito y ayudarlo en la salvación de su alma, quizás a cambio de una generosa donación. DONDE EL DIABLO PERDIÓ EL PONCHO “Luego miro hacia arriba y vio que sobre el carruaje volaba una bandada de demonios alados y que en un abrir y cerrar de ojos, fue el propio Diablo que sacó a Subercaseux de la cabina para llevarse su alma”.

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