EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

58 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE 5. El Cementerio de Piedras Cercano a la localidad de Talamí, en la comuna de Alhué, se encuentra el Cementerio de Piedras, uno de los principales atractivos turísticos de la comuna, consistente en una vasta extensión de terreno que está literalmente sembrado de enormes rocas que se pierden a la distancia. A falta de señalética caminera que indique a los visitantes su ubicación exacta, es necesario recurrir al consejo de los lugareños y también dejar que el instinto haga su trabajo para lograr encontrarlo. Quienes visiten el Cementerio de Piedras experimentarán una sobrecogedora sensación de silencio, soledad y de asombro ante este imponente paisaje natural. Luego de minutos de observar el entorno, naturalmente surgirá la pregunta de cómo esa cantidad de piedras llegó hasta ese lugar. A falta de una explicación científica o de un guía turístico que brinde algún argumento coherente, siempre existen leyendas a las que echar mano para justificar un fenómeno y, en Alhué, es altamente probable que el diablo esté involucrado. Fabio González, joven funcionario de la Municipalidad de Alhué, comparte un par de leyendas relacionadas con el lugar. En la primera, el diablo ataviado de su elegante traje negro y montando un corcel del mismo color, decide salir a recorrer los campos aledaños a Alhué. Luego de varios kilómetros recorridos al sol, encuentra a un campesino en plena faena de sembrado y, amablemente, le pregunta: “Buen día, amigo… ¿Qué está haciendo?”. El hombre interrumpió su trabajo y le respondió: “¡Estoy sembrando papas, ‘iñor!”. El diablo lo observó y le contestó solemnemente: “Si papas está sembrando, pues papas ha de cosechar”, retomando su recorrido. Kilómetros más adelante y con el sol del mediodía picando fuerte, el diablo encontró a un segundo agricultor. Ya a cierta distancia se podía evidenciar que el hombre era de malas pulgas, quién sabe si a causa del calor o del cansancio, el asunto es que cuando el diablo se dirigió a él y le preguntó “Buen día, amigo, ¿qué está sembrando?”, el trabajador, molesto ante la interrupción del extraño, replicó: “¡Qué voy a estar sembrando, oiga! ¡Piedras, eso es lo que estoy sembrando!”. “Pues bien, si piedras está sembrando, piedras ha de cosechar”, retrucó el diablo, para luego alejarse del lugar. Escucha la historia aquí

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