31 3. Doñihue: El diablo , entre chamanto y chacolí Doñihue es una comuna que pertenece a la provincia de Cachapoal, en la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins. Enclavada en el valle central de nuestro país, esta comuna está compuesta por las localidades de Doñihue y Lo Miranda, que concentran una serie de tradiciones profundamente arraigadas en nuestra identidad patria. Doñihue es la cuna de las chamanteras, artesanas que mantienen viva la confección de chamantos, que son los ponchos o mantas ornamentales que visten los huasos en ocasiones especiales. Es un trabajo delicado, debido a que se elaboran con hilo de seda y lana, que puede demandar hasta seis meses en su fabricación y que en esta comuna se ha consolidado como un oficio familiar, que se ha ido heredando de generación en generación. La particularidad que tiene el chamanto respecto de una manta común y corriente es su reversibilidad, cuyas finas terminaciones permiten que ambas caras puedan ser utilizadas. De esta manera, la cara más oscura se viste de día, mientras que la más clara se usa de noche. La comuna de Doñihue también es considerada la capital nacional del chacolí, vino blanco o rosado, muy ligero y de origen vasco ( txakolin ), que también es reconocido como el “vino de la independencia”, porque con esta bebida se habrían llenado las copas para brindar por la victoria en la batalla de Chacabuco, en 1817. La relación entre este tipo de vino y Doñihue es tan profunda, que desde 1975 en esas latitudes se celebra la Fiesta del Chacolí, para mantener viva esta tradición vitivinícola que había sido injustamente desplazada por los vinos de origen francés. La economía doñihuana se sostiene en la actividad agropecuaria. A la agricultura se le suman enormes plantas faenadoras avícolas que dan la bienvenida a los visitantes. También, indirectamente, la minería del cobre da trabajo a sus habitantes, dada la proximidad de la comuna con la ciudad de Rancagua, sede de laDivisión El Teniente deCodelco. Así, entre campo y minería, el diablo se entromete en las historias antiguas de los viejos, en una comunidad que rehúsa conversar abiertamente del tema e incluso evita mencionar su nombre, utilizando eufemismos para denominarlo. Cuando se les pregunta por el diablo, hablan del “Caballero” o el “Personaje”, cambiando rápidamente de tema, como si la sola mención de su nombre fuera una forma de invocar su presencia. MÁS VALE DIABLO CONOCIDO
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