EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

208 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE 4. El poder de los meicos Las historias de pactos con el diablo tienen muchas semejanzas entre sí. Generalmente, son personas que, desesperadas por la pobreza o enceguecidas por la codicia, convocan al diablo, a veces a través de rituales, con el objetivo de entregarle su alma en un plazo acotado a cambio de una vida llena de riquezas. Los casos que se relatarán a continuación hablan de personas que entregaron su alma a cambio de poder. Es la historia del poder de los meicos. De acuerdo al sitio web Memoria Chilena, dependiente de la Biblioteca Nacional, las meicas son curanderas que “aplican, además de oraciones o rogativos, una serie de procedimientos empíricos, como agüitas, caldos, emplastos, hierbas, etcétera, destinados a devolver la salud a la persona enferma”. En la definición, agregan que esas prácticas fueron ejercidas casi siempre por mujeres, aunque las siguientes historias hablan de meicos, que adquirieron el poder curativo a través de una oscura fuerza superior. Alfonso Peña Ramírez, encargado de Cultura de la Ilustre Municipalidad de Palmilla y voz del programa radial “Esto también es Chile”, transmitido actualmente por Radio Cautiva FM, de San Fernando, relata una historia de su adolescencia, que transcurrió en la zona de la cuesta de Lo González, en Chimbarongo, Región de O’Higgins. “Antes de la reforma agraria, mi papá era inquilino del fundo de don Bernardo Pavez, o don Beño, que era un conocido meico de la zona. Mi familia vivía al frente suyo, como en diagonal a su casa, y veía la gran cantidad de personas que lo visitaban día a día, en búsqueda de la sanación de algún mal o alguna dolencia”, recuerda. Don Bernardo Pavez frecuentemente recibía a visitantes provenientes de distintas latitudes, algunos de ellos, desahuciados; otros, aquejados de algún mal para el que la medicina tradicional y la ciencia no tenían respuesta, y todos llegaban atraídos por el poder de sanación de este curandero que había trascendido las fronteras de su propio territorio. Se contaba que don Bernardo había sido un hombre muy pobre, cuyo origen humilde siempre sacaba a relucir. No obstante, una vez que adquirió esa milagrosa capacidad de sanación y se convirtió en un conocido meico, hizo fortuna a través del abundante dinero que recibía a cambio de sus servicios. Con el paso del tiempo, fue adquiriendo tierras y hasta llegó a tener un fundo, que después le fue expropiado durante la reforma agraria.

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