202 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE por tergiversar la información, al punto de sugerir que se entregaron favores económicos al entorno de la afectada para que declararan a favor de la noticia más atractiva desde el punto de vista mediático, es decir, que la condición de Nancy Urquieta era cosa del demonio. Las feligresas rememoran haber acompañado a Nancy a lo largo de toda su enfermedad y que llegó a un punto de ser incapaz de sostenerse por sí sola y que su capacidad de comunicarse se reducía solo a repetir algunas de las palabras que escuchaba. Estas mujeres tienen conciencia que este caso se ha transformado en una especie de mito urbano y que cada cierto tiempo se encargan de contar la verdad a algún cazafantasmas que se acerca hasta la capilla buscando una historia paranormal. Por lo tanto, esta será la primera vez que la verdadera historia de Nancy Urquieta quede plasmada en el papel. Al menos, en estas páginas exculpamos al diablo en el caso de la posesión satánica, pero sí confirmamos que igualmente metió su cola, aprovechándose de la codicia de unos pocos. Médico de cuerpos y almas El Dr. Uribe es médico urgenciólogo y se desempeña en el servicio de urgencias de un hospital público de la Región Metropolitana. Se reconoce como un hombre profundamente católico, que cursó su educación secundaria en un colegio de la orden dominica y que siempre se interesó por la teología; materia que profundizó en cursos que realizó en forma paralela a su formación profesional. Su condición de hombre de fe queda en evidencia a simple vista: una cruz y la medalla de un santo cuelgan de una cadena en su cuello, y un denario de oro acompaña a su alianza nupcial, en el dedo anular de su mano izquierda. En 2016 aún estaba cursando el internado en el servicio de urgencias donde se desempeña actualmente. Eran cerca de las 3:30 horas y le correspondió atender a una paciente joven, de unos 16 años, que acudía al hospital en un estado de total alteración. El Dr. Uribe comenzó la anamnesis, complementando los signos de la paciente con los síntomas que describía su madre. De acuerdo con su testimonio, la chica afirmaba “ver cosas” que, ciertamente, no estaban ahí. A partir de eso, el médico suponía la posibilidad de una paranoia o un cuadro de esquizofrenia. Sin embargo, durante el examen, su madre precisó que estos episodios de comportamiento anormal comenzaron después de que su hija empezó a conversar con los muertos, utilizando una tabla Ouija que ella misma había fabricado y con la que jugaba junto a un grupo de amigas. Después de eso, su hija empezó a ver sombras en la casa y, posteriormente, sintió que la molestaban, hasta que comenzó a hablar con palabras que nunca usaba, a utilizar un lenguaje extremadamente soez y a demostrar una fuerza descomunal cada vez que intentaban contenerla.
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