201 Visitamos la capilla y participamos de la liturgia dominical para contrastar el mito con la realidad. Una vez finalizado el rito, realizamos una breve encuesta, preguntando a algunos vecinos si vivían en la población en aquellos años y si es que recordaban los eventos asociados a Nancy Urquieta; sin embargo, nadie parecía conocer ni recordar dicho incidente. Más de alguno nosmiró con extrañeza. Nos acercamos al capellán quien, con toda amabilidad, escuchó nuestras consultas, dejando en claro que no era la primera ocasión que le preguntaban por el caso y, seguramente, tampoco sería la última. El sacerdote reconoció que él no estaba a cargo de la capilla en esa época, que algo había escuchado al respecto y nos contactó con un par de feligresas que podían conocer del tema. Las mujeres, que declinaron dar a conocer sus identidades, nos comentaron que conocieron a Nancy y la acompañaron a lo largo de todo su calvario. Pero aclaran que el sufrimiento que la aquejó nada tuvo que ver con una posesión satánica. Efectivamente, Nancy Urquieta comenzó a enfermar, con una serie de extraños síntomas y los exámenes de laboratorio a los que fue sometida no dieron positivo para ninguna enfermedad conocida. No obstante, una vez que le realizaron una resonancia magnética nuclear, descubrieron la patología que la aquejaba: se trataba del mal de Creutzfeldt-Jakob, conocido comúnmente como mal de las “vacas locas”, que es un tipo de encefalopatía espongiforme, es decir, el cerebro de la persona afectada se va transformando en una especie de esponja y el deterioro neurológico determina una serie de extrañas conductas en la persona que lo padece. Los primeros casos de esta enfermedad se detectaron en el Reino Unido, en 1986, y es muy probable que el de Nancy haya sido uno de los primeros reportes de esta patología en nuestro país. La enfermedad se inicia con abruptos cambios en la personalidad, pérdida de memoria, además de depresión, delirios y alucinaciones. Luego viene ataxia (rigidez de los miembros y pérdida del control de movimientos), derivando en demencia. Efectivamente, este listado de síntomas coincide con los trastornos conductuales que afectaron a la catequista. Las entrevistadas aseguran que Nancy habría consumido carne contaminada, contrayendo esta terrible enfermedad. Y reconocen que, antes del diagnóstico definitivo, igualmente se barajó la idea de realizarle un exorcismo, que finalmente no se llevó a cabo, y no por el temor de algún sacerdote a oficiarlo, sino que las autoridades eclesiásticas descartaron la realización del ritual por falta de méritos, es decir, su caso no cumplía con los requisitos para su realización. También recuerdan el asedio de algunos medios de comunicación que se acercaron hasta la población, que hablaron abiertamente de una posesión demoníaca y que, en este caso, no solo existió una falta de rigurosidad periodística, sino que derechamente hubo una voluntad CON EL DIABLO EN EL CUERPO
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