EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

182 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE Después de la tormenta sobrevino la calma y, luego de varias noches de tranquilidad, el diablo se apareció en persona en el cuarto de Efraín para ofrecerle toda la riqueza que pudiera imaginar, a cambio de su alma. Cuando el joven estuvo a punto de caer en la tentación, apareció Olivio blandiendo un crucifijo y consiguió ahuyentar a Satanás de su casa. Al día siguiente, la familia visitó la parroquia del pueblo para contarle al sacerdote los horribles acontecimientos que amenazaban la tranquilidad del hogar. El cura escuchó atentamente el relato de los asustados campesinos y para tranquilizarlos, esa misma noche visitó la casa de Olivio para bendecirla y exorcizarla. El poder de la fe logró mantener a alejado al Cola de Flecha, quien ni siquiera podía acercarse al hogar de Olivio. Pero como más sabe el diablo por viejo que por diablo, para embolinarle la perdiz a Efraín, utilizó a una vecina como intermediaria, quien le indicó que debía visitar a una bruja del sector para que el acuerdo con el maldito finalmente quedara sellado. No sin miedo, Efraín visitó a la hechicera, quien le dio las mismas instrucciones que años atrás le había entregado a su abuelo Eloy: tenía que regresar a medianoche con tierra de cementerio, huesos de perro y ají cacho de cabra. Esa noche, Efraín se retiró temprano a su habitación, aduciendo cansancio y, mientras sus padres dormían, se escabulló por la ventana con todos los materiales solicitados para llegar puntual a la siniestra cita. Un oscuro presentimiento despertó a Olivio y se dirigió a la habitación de su hijo. Al ver que no se encontraba, llamó a su esposa y ambos salieron en búsqueda de su hijo. La vecina, al notar la desesperación del matrimonio, les confesó que lo más probable era que Efraín se encontrara en casa de la bruja. Mientras tanto, la hechicera preparaba el ritual junto a Efraín para recibir al Príncipe de las Tinieblas, quien apareció puntualmente a las doce de la noche para sellar un nuevo pacto que le permitiría llevarse el alma de otro infeliz. Al ver al diablo en persona, Efraín se asustó y comenzó a rezar un Ave María tras otro, cosa que indignó al demonio, quien se apoderó de su alma sin entregar nada a cambio. Olivio y su señora llegaron hasta la casa de la bruja pasadas las doce de la noche, cuando Satanás ya se había retirado y ambos lloraron desconsoladamente al abrazar el cuerpo inerte de Efraín.

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