EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

181 El protagonista de esta historia se desvelaba por las noches pensando en toda la riqueza y abundancia que jamás podría alcanzar por medio de los escasos frutos que le prodigaba su trabajo. No importaba cuanto esfuerzo pusiera, la recompensa siempre se hacía insuficiente. Cansado de tanto sacrificio y de soñar despierto, y siguiendo el consejo de un viejo vecino del sector, decidió convocar al diablo y de común acuerdo ponerle precio a su alma, para hacer realidad las riquezas que lo desvelaban. Para cumplir su compromiso, Lucifer le dio las coordenadas donde debía, pala en mano, desenterrar un enorme cofre cargado de monedas de oro. Así, de la noche a la mañana, Eloy pasó de ser un humilde campesino a un respetado terrateniente, disfrutando del amor incondicional de su esposa Irina y de su hijo Olivio. Si fuera un cuento de hadas, el relato concluiría aquí con un “y vivieron felices para siempre”. Pero ya es sabido que las historias en las que interviene el diablo nunca terminan con un final feliz. Así, los años transcurrieron rápido hasta que Eloy falleció y el diablo concurrió puntual a cobrar su parte del acuerdo con el alma del difunto. Con la muerte del patriarca, la decadencia, la desgracia y la desdicha se dejaron caer sin mayor aviso: malas cosechas y peores inversiones sumieron a la viuda y a su hijo en la pobreza y la desesperanza. A pesar de la desventajosa situación, Olivio creció e intentó sacar adelante a su madre con esfuerzo y sacrificio. Ya mayor, se casó y se convirtió en padre de un hijo que bautizó con el nombre de Efraín, situación que lo llenó de alegría y preocupación en iguales proporciones. Desesperado, recordó cuando su padre le explicó que el origen de su fugaz riqueza había sido un pacto con el diablo y entonces este oscuro personaje comenzó a aparecer en sus sueños, tentándolo y ofreciéndole abundancia fácil para salir de la angustiosa situación económica en que se encontraba. Sin embargo, Olivio recordó todas las penurias que vivió a consecuencia del pacto que su padre había firmado con el Mandinga y se refugió en la fe y en el trabajo honesto, lo que le permitió superar las carencias y vivir una vida tranquila junto a su esposa y su hijo. El transcurso del tiempo transformó a Efraín en un hombre que, a pesar del ejemplo y las enseñanzas de su padre, heredó la peor característica de su abuelo Eloy: la codicia, transformándolo en presa fácil para las tentaciones del diablo. A pocas semanas de contraer matrimonio con su vecina Dulia, Efraín comenzó a ser víctima de terribles pesadillas que lo atormentaban en las noches, y durante el día escuchaba voces de ultratumba que pronunciaban su nombre. En este siniestro escenario, apareció el Malulo para tentarlo de la misma forma que lo hizo con su abuelo. Asustado, Efraín le contó a su padre las penurias que lo atormentaban y Olivio decidió pasar las noches orando junto a su hijo para ahuyentar al espíritu del mal. CON EL DIABLO EN EL CUERPO

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