EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

171 POBRE DIABLO —Está bien, te daré mi alma; eso sí, con la única condición de que me concedas todo lo que yo te pida —sentenció Manuel, sellando el pacto que condenaría su alma por toda la eternidad. El Mandinga asintió y, con solo tronar sus dedos, apareció de la nada un cofre lleno de valiosas joyas, y monedas de oro y plata, que resplandecían en la noche más oscura. Manuel quedó paralizado: por fin sus sueños de riqueza se veían cumplidos y su hambre de codicia, satisfecha. —Ya te lo dije, Correa. Todo lo que pidas, lo tendrás. Pero te advierto que dentro de treinta años vendré a cobrar mi parte del contrato. Dicho esto, los perros del sector comenzaron a aullar lastimeramente y así como llegó, el Mandinga desapareció entre la neblina sin dejar rastro. En “El Camino del Diablo” es donde normalmente el Mandinga se aparece.

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