EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

159 POBRE DIABLO tiempo. Sin pensar demasiado, el minero estibó el capacho con lo que pudo y bajó con la carga al pueblo. Ya de regreso, el extraño lo estaba esperando con una volumen de mineral inimaginable y ahí el minero empezó a sospechar: era imposible que un solo hombre fuera capaz de producir tanto en menos de un día de trabajo. Minero saliendo de la mina con carga de material, para vender en el pueblo.

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