EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

151 —Amigo, dígame las cuatro. —Amigo, no soy su amigo, pero se las diré: Cuatro son los cuatro evangelistas; tres son las tres Marías; dos son las dos tablas de la ley por donde pasó Moisés por la casa santa de Jerusalén; una no es ninguna y siempre la Virgen pura. —Amigo, dígame las cinco. —Amigo, no soy su amigo, pero se las diré: Cinco son las cinco llagas; cuatro son los cuatro evangelistas; tres son las tres Marías; dos son las dos tablas de la ley por donde pasó Moisés por la casa santa de Jerusalén; una no es ninguna y siempre la Virgen pura. —Amigo, dígame las seis. —Amigo, no soy su amigo, pero se las diré: Seis son las seis candelas; cinco son las cinco llagas; cuatro son los cuatro evangelistas; tres son las tres Marías; dos son las dos tablas de la ley por donde pasó Moisés por la casa santa de Jerusalén; una no es ninguna y siempre la Virgen pura. —Amigo, dígame las siete. —Amigo, no soy su amigo, pero se las diré: Siete son los siete sacramentos; seis son las seis candelas; cinco son las cinco llagas; cuatro son los cuatro evangelistas; tres son las tres Marías; dos son las dos tablas de la ley por donde pasó Moisés por la casa santa de Jerusalén; una no es ninguna y siempre la Virgen pura. —Amigo, dígame las ocho. —Amigo, no soy su amigo, pero se las diré: Ocho son los ocho planetas; siete son los siete sacramentos; seis son las seis candelas; cinco son las cinco llagas; cuatro son los cuatro evangelistas; tres son las tres Marías; dos son las dos tablas de la ley por donde pasó Moisés por la casa santa de Jerusalén; una no es ninguna y siempre la Virgen pura. POBRE DIABLO

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