EL MANDINGA :: Historias del diablo en la zona central de Chile

132 El Mandinga HISTORIAS DEL DIABLO EN LA ZONA CENTRAL DE CHILE Hace mucho tiempo, un funcionario del Registro Civil regresaba de oficiar un matrimonio en la Colonia Alemana, ubicada entre Talagante y Peñaflor, acompañado por dos destacados vecinos, el superintendente de Aduanas y un diputado, ambos con sus respectivas esposas. Se retiraron en automóvil del recinto a eso de las tres de la madrugada y recorrieron el Camino del Diablo para regresar a Peñaflor. En medio de una espesa niebla y al pie de un viejo sauce, los potentes focos del vehículo iluminaron la siniestra figura de un ser mitad hombre, mitad animal, que se erguía como si se sintiera amenazado por los destellos de luz. Los cinco ocupantes del vehículo quedaron estupefactos ante tal visión. Tras unos segundos, el oficial del Registro Civil apretó el acelerador a fondo y nadie pronunció una palabra hasta que llegaron a Peñaflor y se sintieron seguros. —¡¿Vieron esa figura?! —exclamaron casi al unísono. —Era el diablo, mis amigos, él siempre cuida su camino —sentenció el diputado. El túnel del canal Mallarauco Veinte años demoró la construcción del canal Mallarauco. En una extensión de 3.500 m, este canal desvía las aguas del río Mapocho para irrigar el valle de Mallarauco, en Melipilla, que hasta antes de la construcción del canal, era un terreno de secano. El responsable de esta fantástica empresa fue don Patricio Larraín Gandarillas, agricultor, abogado, senador y diplomático, quien invirtió buena parte de su fortuna para desarrollar un proyecto que por esos años parecía imposible: perforar una cadena de cerros para canalizar el agua del río Mapocho y convertir en tierra cultivable el valle donde se encontraban sus terrenos. La construcción del túnel comenzó en 1873 y para la ejecución del proyecto se utilizó una combinación de explosivos y las modernas perforadoras Dubois-François. Con la puesta en marcha del proyecto también se inició la leyenda que asegura que Patricio Larraín Gandarillas realizó un pacto con el diablo, quien lo ayudaría a concretar el proyecto a cambio de su alma. La historia es muy similar a la del canal La Sirena, en Pirque: no fueron pocos los que aseguraban haber visto conversar animadamente al diablo con Larraín Gandarillas en su elegante carruaje. Quién sabe si el origen de esta leyenda se debe a que este monumental proyecto implicaba una invasiva vulneración de la naturaleza, el control del agua como elemento que da vida, pero que también puede quitarla; el uso de explosivos o de tecnología inédita para la época o el terrible saldo de muertos y mutilados que debe haber dejado su construcción. Escucha la historia aquí

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