LAS HUELLAS DE LA REFORMA AGRARIA EN LA COMUNA DE PLACILLA | 2023

LAS HUELLAS DE LA REFORMA AGRARIA EN LA COMUNA DE PLACILLA REGIÓN DEL LIBERTADOR GENERAL BERNARDO O’HIGGINS 58 Durante la Reforma Agraria, fueron los hombres quienes mayoritariamente accedieron a parcela, por lo que la población femenina estuvo excluida del proceso. Sin embargo, entrevistados argumentan que las familias que conservaron los terrenos asignados, lo hicieron principalmente gracias al rol de las mujeres dentro de sus hogares, debido a que ellas encontraban en las parcelas una posibilidad de estabilidad financiera a futuro para sus hijos/as. Se dice que las mujeres se las arreglaban para mantener sus parcelas, logrando cultivar su alimento y lo necesario para la subsistencia del hogar. Como pudo constatarse a través de las experiencias de quienes encarnaron el proceso de Reforma Agraria, la repartición de tierras trajo consigo grandes expectativas de cambios y mejor calidad de vida. Para muchos de los campesinos, la entrega de los terrenos fue un sueño hecho realidad. Sin embargo, pronto se hizo común el endeudamiento y la venta de tierras, ya que la mayoría no contaba con la capacitación técnica y el capital para mantener las parcelas. El Golpe de Estado de 1973 y el proceso dictatorial tuvo efectos lapidarios para la organización social en los asentamientos. Muchos de los asentados y dirigentes fueron tomados presos, a muchos se les inventaron causas de robo o similares, a otros se les aplicó el Decreto 208, quedando en los registros posteriormente para la repartición de las parcelas y, por lo tanto, resultaron imposibilitados para acceder como asignatarios. En palabras de un entrevistado, “barrieron con la organización” (Salomón Pavez, 76 años), se desarticularon las directivas de asentados y otras organizaciones como los centros de madres, y muchos de los que fueron detenidos quedaron “marcados” y no pudieron retomar labores de dirigencias ni en clubes deportivos, ni en juntas de vecinos. El proceso de parcelación y la entrega de los títulos de propiedad de las parcelas durante la dictadura del general Pinochet finalizó en 1974. En consonancia con mucho de lo relatado en este libro, posteriormente a la asignación, el Estado esperó a que fracasara este proyecto, ya que el manejo de las parcelas quedó a criterio de cada parcelero: “cada uno se las arreglaba como podía con su pedazo de tierra” (Sandra Cornejo, 49 años). En el momento de recibirla, muchos no contaban con los medios para trabajarla, volviendo a venderla a bajos precios, muchas veces

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