Historias de Los Pueblos Originarios

::60:: CONCURSO HISTORIAS DE NUESTRA TIERRA una última oportunidad. Le pidió al clan de hombres que fueran honestos y puros de corazón, que respetaran a todas las especies como él les había enseñado. El viejo yatiri4 del clan interpretó la voz del pilpilén, pero los changos no podían creer que pronto no habría peces en el mar. “Toda esa agua salada vacía … no podía ser real”, pensaron. Y entonces, llamaron mentiroso al viejo y trataron de matar al Ave Creadora de todo con las piedras que había en la playa. El pilpilén negro lamentó esta respuesta, esperó la noche y comenzó a cantar. El canto del Ave Creadora durmió a los hombres profundamente e hizo que las mujeres empezaran a caminar hacia el mar guiadas por su canto. Las mujeres viejas, adultas, jóvenes y las niñas, todas caminaron hasta que el agua llegó a sus rodillas, luego hasta el cuello y, finalmente, hasta cubrir toda su cabeza y desaparecer. Los hombres despertaron la mañana siguiente y se vieron solos. Corrieron al mar y pidieron perdón, pero ya era tarde. Tampoco había peces ni lobos en el mar. Se sumergieron en las aguas y solo escucharon el silencio de la soledad. Esta soledad llenó los corazones del clan y los hombres dejaron de comer y de beber agua por la tristeza. Se quedaron sentados en la orilla del mar hasta que sus cuerpos se endurecieron por la sal y el calor del sol y se convirtieron en piedras. El último en volverse piedra fue el viejo yatiri, quien predijo que cuando los hombres se convirtieran en seres arrogantes con las creaciones del pilpilén negro, entonces el Ave Creadora regresaría volando desde el horizonte hasta las costas, para cantar y llevarse a todas las mujeres y terminar con la maldad. Ese día, el mar cubrirá toda la tierra y el pilpilén negro soltará sus plumas para crear nuevos y mejores clanes.

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